La Prioridad de la Santidad

¿Qué es el ser humano? ¿Por qué estamos acá? ¿Por qué nos creó Dios? ¿Cuál es nuestro propósito en la vida? ¿Qué entienden ustedes por “propósito”?

Dios nos creó para ser santos

¿Qué dice Génesis 1:26-29? ¿Cómo nos creó Dios? Dios nos creó, “a su imagen y semejanza” ¿Qué quiere decir esto? ¿Qué es una imagen de algo? Una imagen es algún tipo de representación que debe reflejar el carácter o los atributos de aquello a lo que representa. Entonces, si tenemos la imagen de Dios, ¿Cuál es el propósito por el cual Dios nos creó? Dios nos creó para que seamos representantes de Él. Es por eso que tenemos la capacidad de razonar, apreciar la belleza, disfrutar de la creación, tener pensamientos abstractos como la matemática y la lógica, y sobre todo, es por eso que tenemos la habilidad de relacionarnos entre nosotros y con nuestro Creador. Todas estas capacidades nos son dadas por la imagen de Dios que llevamos todos nosotros.

Muchas personas piensan que el relato de la creación termina con la creación del hombre, pero esto no es así. El relato continúa con el séptimo día.

Dios bendijo el séptimo día y lo santificó. El carácter de Dios se manifiesta en su santidad ¿Y cómo suele comunicar la Biblia mayormente la santidad de Dios? Lo hace a través de su total rectitud moral, o lo que en nuestras Biblias se llama justicia. El término es un poco confuso, porque a veces, la palabra justicia en la Biblia significa “actuar correctamente”, es decir, para nosotros es más común llamar a esto rectitud.

Quiero que recuerden esta pregunta y respuesta por el resto de sus vidas:

¿Cuál es el fin principal del hombre?

El fin principal del hombre es glorificar a Dios y disfrutar de Él por siempre.

Fijensé la perspectiva del relato bíblico de la creación. Dios es el centro. Y en toda la Biblia es así. Pablo dice que en Romanos “Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén” ¿Se dan cuenta? Nosotros vivimos siempre pensando en nosotros mismos. Siempre en nuestros propósitos. Incluso cuando queremos saber la voluntad de Dios, siempre parecemos estar preocupados por saber la voluntad de Dios respecto de las cosas que nosotros queremos hacer. Somos egocéntricos. Si realmente quisiéramos saber la voluntad de Dios, leeríamos la Biblia, porque ahí se encuentra lo que Dios nos quiere decir. Ahí vamos a encontrar la voluntad de Dios para nuestra vida.

El hombre pecó y dañó la imagen de Dios

Cuando Adán pecó, Dios maldijo a la creación y maldijo a la raza humana. La imagen de Dios quedó desfigurada y dañada en nosotros. Los seres humanos no representan a Dios como deberían. No se comportan como deberían. No viven como deberían. Fallan en alcanzar el estándar de Dios. Para nosotros parece inalcanzable poder vivir como Dios quiere que vivamos. Y es por eso que necesitamos de un salvador, porque nuestro pecado nos condena a una eternidad de sufrimiento por fallar con nuestro propósito original.

Lo cierto es que todos sabemos en nosotros mismos que estamos hechos para algo distinto a lo que hacemos. Hay una noción de la imagen de Dios en nosotros que todavía tenemos. Pero sin la ayuda de la revelación de Dios, es decir, su Palabra, nunca podemos entender qué es eso que está en nosotros y que queremos alcanzar. Vivimos esforzándonos por probarle a los demás y a nosotros mismos que no somos un fracaso. Pero lo que la Biblia nos dice es que en realidad todos nosotros somos unos fracasados. Hemos fallado totalmente en nuestro propósito. Fuimos creados por Dios para vivir en santidad. Fuimos creados para ser perfectos y andar en perfección. Pero ninguno de nosotros pudo cumplir con esto. No hemos representado a Dios de forma correcta. Es cuando aceptamos esto que podemos aceptar a Aquél que sí pudo cumplir con la tarea. Cuando reconocemos que no podemos llegar al estándar de Dios, es cuando podemos aceptar el sacrificio de Jesús. Y a partir de ese momento, ya no vivimos tratando de llegar a ese estándar para demostrarle algo a alguien, no. Ya no intentamos agradar a Dios por nuestros propios medios, sino que confiamos en la vida y obra de Jesús, quien pudo agradar a Dios. Él y sólo Él pudo hacer esto. Nosotros sólo podemos agradar a Dios confiando en el sacrificio de Jesús.

Dios nos salvó para que volvamos a ser santos

¿Para qué nos salvó Dios? ¿No les parece que Dios nos salvó para que ahora que somos salvos podamos empezar a cumplir con aquello para lo que realmente fuimos creados? Miren lo que dice Efesios 2:8-10:

“Porque por gracia ustedes han sido salvados por medio de la fe, y esto no procede de ustedes, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura Suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas”.

Esa es exactamente la razón para la cual Dios nos salvó. Para que podamos hacer todas las buenas obras que Dios preparó para que anduviéramos en ellas. Esto quiere decir que Dios nos salvó para que podamos volver a vivir para cumplir ese propósito con el cual nos creó: Nos salvó para que podamos ser santos. Este proceso por el cual Dios nos hace santos se llama santificación.

La santificación es un proceso que todos los cristianos tenemos que experimentar. No es opcional. Y no es solo un proceso pasivo. La santificación es un proceso que requiere de nuestro esfuerzo y de nuestra voluntad. Pero por sobre todas las cosas, requiere que nosotros tengamos una comunión con Dios y que podamos conocerlo más. Porque cuanto más conocemos a Dios, más somos transformados por Él. En Filipenses 2:12-13:

“ocúpense en su salvación con temor y temblor. Porque Dios es quien obra en ustedes tanto el querer como el hacer, para Su buena intención.”

Tenemos que esforzarnos y trabajar en nuestra salvación, pero siempre sabiendo que es Dios quien produce en nosotros tanto el querer (la voluntad), como el hacer (el esfuerzo).

Por eso debemos luchar conscientemente con el pecado. Debemos prepararnos como si estuvieramos en una guerra, porque eso es lo que esto es: UNA GUERRA. Es la guerra de nuestra vida y la guerra por nuestra vida. Si perdemos esta guerra, perderemos nuestra vida ¡Pero gracias a Cristo que en Él somos más que vencedores y no hay nada que nos pueda separar de su amor!

¿Cómo luchamos esta guerra? Negandonos a nosotros mismos, obedeciendo la Palabra de Dios. No hay opción. La obediencia no es opción. Pero no podemos obedecer lo que no conocemos. Y por sobre todo, tenemos que conocer a Dios. Conocer lo que a Él le agrada. Conocer su santidad. Si le conocemos, vamos a ser transformados por Él.

Es así que el día que le veamos, vamos a ser totalmente transformados por esa visión y seremos totalmente perfeccionados por Él. Leamos lo que dice 1 Juan 3:2:

“Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que habremos de ser. Pero sabemos que cuando Cristo se manifieste, seremos semejantes a Él, porque Lo veremos como El es.”

Por supuesto que la santificación es un proceso gradual y que no vamos a ser perfectos de un día para el otro. Es más, van a pasar 80 años y vamos a ser un poquito más buenos que hoy capaz. Pero esto no debe ser una excusa para abandonar la guerra. Busquemos la excelencia y la perfección. Busquemos la obediencia y la santidad. Esforcémonos. Suframos por obedecer a Dios. Miren lo que dice Jesús:

“Porque les digo a ustedes que si su justicia no supera la de los escribas y Fariseos, no entrarán en el reino de los cielos”

Mateo 5:20

Los fariseos eran súper estrictos y para ellos no había nada más importante que buscar la santidad. Ellos la buscaban de forma equivocada, pensando que por sí mismos podían ser santos ¡Pero nosotros que somos salvos y conocemos la forma correcta de santificarnos, tenemos que lograr ser más rectos que los fariseos!

Los soldados no entran casualmente al territorio enemigo. Los soldados están siempre vigilantes y atentos. Con sus armas cargadas y todo puesto. Los soldados comprenden lo importante de la causa por la que están luchando. Así, nosotros debemos luchar por nuestra vida. Quiero que entren en conciencia de que esto es una guerra, y que el que se duerme está en graves problemas. No podemos estar todo el día jugando a la Play, viendo dibujitos, haciendo pavadas ¡Dios nos creó para cosas mucho más grandes que esas!

Nuestro problema no es que aspiramos a cosas muy grandes, nuestro problema es que nos conformamos con muy muy poco. C.S. Lewis, el autor de las crónicas de Narnia diría que “somos como niños jugando en un pozo de arena en el patio de su casa, armando montículos de arena y de repente sus padres lo toman para llevárselo de vacaciones. Él se pone a llorar y ni se imagina que sus padres lo están llevando a la playa donde tiene arena para crear montículos de 100 veces el tamaño de su casa”. Nuestras aspiraciones son muy pobres. Como hijos de Dios, tenemos la responsabilidad de llevar el evangelio y hacer discípulos para extender el mismísimo reino de Dios! Y tenemos el privilegio de participar en la salvación de miles de personas, pero ¿Qué hacemos? Nos conformamos con salvar gente virtual en un jueguito. Nos conformamos con crear nuestro mini imperio virtual en un video juego ¡Basta de conformarnos con poco! ¡Dios nos creó para ser santos y llevar su gloria! Hagamos honor a nuestra misión. Hagamos honor a nuestro Creador. Vivamos para lo que Dios nos creó. Dios nos creó para grandes cosas. Y esto se logra buscando la santidad y la obediencia a Dios.

Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

2 comentarios en “La Prioridad de la Santidad

  1. Muy buen dia gracias por enseñar para que fuimos creados entiendo ahora lo bueno que ha sido nuestro padre celestial porque no sabia a pesar de tener 4 años en el señor espero seguir recibiendo estos estudios bendiciones del cielo amado.

    1. Hola Carmen:
      ¡Nos alegra que Discipulado Cristiano sea de bendición para vos! ¡Compartí el mensaje del evangelio! ¡Dios te bendiga!

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