Salmo 139: La omnisciencia y omnipresencia de Dios

Este precioso Salmo es titulado en muchas de nuestras biblias como “la omnisciencia y la omnipresencia de Dios” ¿Qué significan estas palabras? El prefijo Omni-, viene del Latín y significa “Todo”. Omnipresencia quiere decir que Dios está presente en todos lados, y no sólo eso, sino que Él está completamente presente en todos lados. No es que una parte de Dios está en Argentina y otra parte de Dios está en Brasil. Dios está totalmente presente, en todos lados. Omnisciencia quiere decir que Dios lo sabe todo o que Dios tiene el conocimiento de todo. Él sabe todo lo que ocurrió, lo que está pasando y lo que ocurrirá.

Él sabe qué habría pasado si… Él conoce cada detalle de la creación, temperatura actual en Egipto, la cantidad de granos de arena en las playas de Australia, el calor de cada una de las estrellas, La cantidad de planetas que hay en el Universo, cada uno de nuestros pensamientos, etc.. Este salmo es una meditación sobre estos dos atributos divinos. El salmista piensa en estos atributos de Dios y los aplica a su vida. Es bueno enfocar nuestros pensamientos en Dios. Esto nos hace entender quién es Él realmente y a partir de eso podemos realmente comprender quiénes somos nosotros. Te invito a que leas todo el salmo y luego leas las siguientes reflexiones.

La omnisciencia: El Dios que todo lo sabe (vv. 1-6)

  1. Los primeros seis versículos son una meditación sobre La omnisciencia de Dios. El salmista reconoce este atributo de Dios y lo aplica directo a su vida. Notemos que no habla en términos generales acerca de esta realidad de Dios, sino que el directamente habla de lo que significa en su vida que Dios conozca todo.
  2. ¿Qué significa escudriñar? Significa “Examinar algo con mucha atención, tratando de averiguar las interioridades o los detalles menos manifiestos”. Dios nos tiene escudriñados, porque Él conoce hasta  el más mínimo detalle de nuestras vidas.
  3. Dios conoce toda nuestra vida. A eso se refiere con que Dios conoce su senda y su camino.
  4. Los vv. 2-4 son quizás la parte más aterradora del salmo: ¡Dios conoce todos nuestros pensamientos! Él incluso los conoce antes de que nosotros los tengamos, ¿Hay pensamientos de los cuales te sentís avergonzado?, ¿Hay malos pensamientos en tú mente?, ¿Hay algo que aún no hayas confesado a Dios? . Quiero decirte que no podes ocultarle nada a Dios. Es en vano que intentes hacerlo, porque el simplemente lo sabe todo. El salmista demuestra estar abrumado por este conocimiento en el v. 6. Por un lado esto nos da terror. No podemos siquiera soñar en decir o actuar en base a todo lo que se nos cruza por la cabeza. Por otro lado, esto nos tiene que dar convicción de pecado. Nos tiene que mostrar que somos realmente malos y que necesitamos La ayuda de Dios para ser salvos del pecado. Nuestra mente es una máquina de malos pensamientos y solo Dios puede sanar tal máquina. Por otro lado, es reconfortante saber que podemos ser honestos y sinceros con Dios. Cuando los malos pensamientos llegan, en lugar de ocultarlos, presentemolos a Dios, para que Él nos ayude a luchar contra ellos. Para que Él nos perdone y nos ayude a crecer. Es realmente liberador saber que no tenemos que ocultarle nada a Dios. Y es sumamente tonto intentar hacerlo. Por lo tanto, seamos honestos, reconozcamos nuestra maldad delante de Dios, con temor de su santidad, y pidamos que nos salve de ella y nos ayude a ser santos de mente y acto.

La Omnipresencia: Dios está en todos lados (vv. 7-12)

  1. En esta sección, el salmista medita sobre La Omnipresencia de Dios.
  2. ¿Por qué creés que el salmista habla de este atributo como si pareciera que quiere huir de Dios?.
  3. La realidad es que cuando no éramos hijos de Dios, teníamos todas las razones para querer huir de Él. La santidad y la justicia de Dios, otros de sus atributos, constantemente nos recuerdan que hemos caído de la gloria de Dios y que somos culpables de una rebelión de escala cósmica. Huimos de Dios por temor a su justicia y a su santa ira. Algunos huyen de Dios llenando sus agendas para no tener tiempo para pensar en Él. Otros huyen negando su existencia. Otros intoxican sus cuerpos con sustancias que les hagan olvidar sus culpas y pecados. Pero sea como sea, vemos, ninguno puede realmente huir de Dios. Un día tendremos que presentarnos ante el Altísimo y  rendir cuentas por nuestra vida. Es por eso que si queremos estar seguros en aquel día, hoy debemos confiar en que Cristo ha muerto por nuestros pecados y ha pagado nuestra deuda ante Dios. El Señor en su amor y misericordia ofreció a su único Hijo para que seamos salvos (Juan 3:16; Rom. 3:24-26). Podemos dejar de huir de Dios. Incluso cuando ya somos sus hijos, a veces parece que queremos huir de Él, pero no tenemos que hacerlo, porque Cristo nos da confianza para poder presentarnos delante del Padre y el Espíritu Santo da testimonio en nuestro ser de que esto es así.

Dios nos creó y por eso nos conoce tan bien (vv. 13-16)

  1. En esta sección vemos por qué es que Dios nos conoce tanto y no podemos huir de Él.
  2. En primer lugar, Dios nos creó. El salmista dice que ha sido creado de forma asombrosa y maravillosa v. 14.
  3. Vemos en los vv. 15-16 que Dios no simplemente nos creó. Él nos diseñó y nos planificó. No somos producto de la casualidad. Incluso aquellos que nacieron sin haber sido planeados por sus padres, el Padre celestial si los había planeado. Cada uno de nosotros fue creado por Dios para cumplir con un propósito. Por más de que a veces la vida parece no tener sentido, sabemos que Dios nos creó y que tiene un plan para nuestras vidas. Él nos formó cuando estábamos en el vientre de nuestra madre. Él nos vió cuando estábamos ocultos de todos los demás. Él planificó toda nuestra vida. Desde donde y cuando naceríamos, quienes serían nuestros padres, donde viviríamos, cuantos días viviremos, etc.. Todo estaba escrito en el libro del Señor (v. 16). Todo esto Dios lo hizo antes de que todo existiera. Por eso podemos descansar en Él y liberarnos de toda la ansiedad del futuro. Estamos seguros en las manos de Dios.
  4. Debemos decir algo aquí acerca de los que insisten en que el embrión no es una persona. Vemos claramente que Dios es quien nos forma y quien planifica nuestra vida. Es por eso que no tenemos ningún tipo de derecho sobre la vida de la persona que está en el vientre de su madre. No existe tal cosa como el aborto. Es simplemente un cambio de nombre para lo que en realidad es un asesinato premeditado. La sociedad piensa que puede deshacerse de las personas que no son convenientes, pero como cristianos no podemos negarles a estas personas la oportunidad de vivir. Fue Dios quien los planificó, los diseñó y los formó. Por lo tanto, lejos estemos nosotros de querer jugar a ser Dios, decidiendo quién tiene derecho de vivir y quién debe morir.

¿Cómo se aplica el conocimiento de estos atributos en mi vida? (vv. 17-24)

  1. En esta última sección vemos al salmista aplicar todo este abrumador conocimiento a su vida de manera práctica.
  2. Primero, vemos que dirige su atención a los pensamientos de Dios en lugar de los suyos. ¿Dónde podemos encontrar los pensamientos de Dios?? Todos los pensamientos que Dios ha decidido revelarnos se encuentran en la Biblia. Evidentemente no podemos ni comenzar a entender la totalidad de los pensamientos de Dios. Pero Dios nos ha comunicado a nosotros todo lo que debemos saber acerca de Él en su Palabra y por lo tanto tenemos que empezar a conocerlo por medio de ella.
  3. La sección de los vv. 19-22 es difícil de entender, ¿Cómo es que el salmista pide que Dios haga morir al malvado?, ¿No nos manda Dios a amar a nuestros enemigos? .Es realmente difícil de entender estos pasajes. Lo que sabemos, por otros pasajes de la Biblia, es que Dios realmente está furioso con los pecadores (Rom. 1:18; Sal. 5:5). También sabemos que Él planea castigar a aquellos que no se arrepientan. Por último, los impíos son aquellos que se encuentran en oposición a Dios y a su Iglesia. Es correcto que nosotros deseemos que Dios quite a aquellas personas que obstaculizan la expansión de su reino. Nosotros no podemos actuar en base a esto. No podemos armarnos y hacer guerra contra los impíos. Pero si podemos pedirle a Dios que los quite de enmedio y que actúe en favor de su Iglesia. Sin embargo, debemos tener compasión de los que nos persiguen y se nos oponen y debemos también bendecirlos y pedirle a Dios que los salve. Lo cierto es que todo aquel que sea enemigo del Señor, es también enemigo de la Iglesia y por lo tanto enemigo nuestro. Pero como el Señor nos manda a amar a nuestros enemigos, no debemos actuar, sino dejar que el Señor se encargue de ellos, y bendecirlos para que Dios tenga compasión de ellos y los salve.
  4. En los vv. 23 y 24 el salmista pide a Dios que busque y en nuestro corazón y nos pruebe. Él quiere con todo su corazón agradar a Dios. Pero sabe que su corazón es engañoso y malvado (Jeremías 17:9; Marcos 7:21). Por lo tanto le pide a Dios que le muestre sus maldades y lo corrija. Le pide a Dios que lo examine. A diferencia del psicoanálisis, que trata indirectamente de llegar, desde afuera hacia adentro, a los problemas de la mente humana, el Señor y su Palabra penetran hasta lo más profundo y de allí sacan a la luz todos nuestros problemas y nos muestra cómo debemos hacer para ser salvo ¡Hoy pedile a Dios que busque en tu corazón y revele tus verdaderas motivaciones para que puedas ser transformado por Él!

Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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