Armémonos de este pensamiento

Quiero hablar de 1 Pedro 4:1-6. Esta porción de las escritura nos habla de armarnos, preparamos con un pensamiento, para poder terminar con el pecado, vivir en santidad y predicar el evangelio.Pero antes de ver qué nos dice este pasaje en particular, veamos un poco el contexto en que se escribió esta carta, para entender qué era lo que le sucedía a estas personas en el momento que se les exhorta a esto.

Contexto

Esta carta fue escrita por el apóstol Pedro durante el gobierno de Nerón, cuando la ciudad de Roma había sido prendida fuego. Hay quienes dicen que Roma ardió accidentalmente o que fue incendiada por el propio emperador. No se sabe exactamente qué fue lo que causo el incendio, pero, lo que sí se sabe, es que una vez que la ciudad ardió, el pueblo de Roma empezó a culpar a Nerón por este incidente y él dirigió ese ataque acusando a los cristianos por ello. Los creyentes ya eran de por sí odiados por estar relacionados de alguna manera con los judíos, por no postrarse y adorar a las estatuas de los emperadores romanos y por creer que Jesucristo es el Señor y no César. Por lo tanto, esto produjo una gran persecución y matanza de muchos hijos de Dios, haciendo que muchos tuvieran que huir a lugares como Ponto, Galicia, Capadocia, Asia y Bitinia (a los lugares donde fue dirigida esta carta originalmente – 1 Pedro 1:1).
Entonces Pedro escribió esta carta con el propósito de dar aliento a los creyentes durante esta persecución. Ésta enumera una gran cantidad de privilegios que ellos tenían por ser cristianos; también se refiere al sufrimiento que produce este mundo hacia los creyentes, responde algunas cuestiones doctrinales y enseña a predicar el evangelio aun en la situación en la que se encontraban.

Ahora, este pasaje nos dice:

Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios. Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías. A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan; pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos. Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios. (1 Pedro 4:1-6 RVR 1960)

Cristo Sufrió, nosotros También

Sería muy hipócrita de nuestra parte querer vivir de una manera diferente a la que vivió Jesús;  si una persona dice ser seguidor de otra y que esa persona es su modelo a seguir, va a querer vivir su vida como ella. Y si Jesús es nuestro modelo, tenemos que vivir como Él vivió, y si fue aborrecido cuanto más nosotros lo seremos. Jesús mismo lo dijo:

“Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de familia llamaron Beelzebú, ¿cuánto más a los de su casa?” (Mateo 10:25 RVR 1960)

“Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. (Juan 15:18‭-‬20  RVR 1960)

En medio del sufrimiento y la persecución que esta gente estaba pasando, seguramente se estaban preguntando ¿por qué? Y no está mal preguntar a Dios: “¿Por qué?” Jesús lo hizo cuando en la cruz dijo Dios mío, Dios mío ¿Por qué me has desamparado?  Aunque no debemos preguntarle a Dios “¿Por qué?” con el fin de reclamarle algo , sino para conocer su voluntad.
Y el apóstol Pedro les dice y nos dice que Cristo también sufrió. Aun en los versículos anteriores a este capítulo dice:

Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal. Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; (1 Pedro 3:17-18 RVR1960)

Nos está diciendo Cristo padeció por nosotros y “Puesto que Cristo ha padecido en la carne…”, puesto que Jesús a lo largo de su vida padeció en su cuerpo; por nosotros sufrió, siendo Dios se hizo hombre; durante su vida fue muchas veces rechazado, insultado e intentaron matarlo, terminando su sufrimiento en la cruz muriendo injustamente. Entonces, “también vosotros armaos del mismo pensamiento”.

El término “Armaos” es un término de guerra, cuando un soldado se arma para la batalla. Nosotros estamos en guerra con el pecado y, por tanto, tenemos que armarnos; prepararnos. ¿Con qué? Con este pensamiento. ¿Cuál? Que Cristo sufrió y así como él también nosotros sufriremos. ¿Por qué?

“Pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado…”

Cristo murió y en su muerte terminó con el pecado, y todo creyente que esté unido a Cristo va a sufrir y en su sufrimiento ha roto con el pecado. Cuando nuestra manera de pensar es esta, cuando buscamos vivir como Cristo y no nos importa lo que tengamos que pasar en nuestra vida sino que sólo nos importa agradar a Dios, entonces rompimos con el pecado, porque Cristo está viviendo en nosotros. Esto no significa que no vamos a pecar más, pero sí que el pecado no nos domina más; que ya no somos más esclavos del pecado. Además, cuanto más sufrimos por causa de ser cristianos, el pecado pierde cada vez más su atractivo.  En nuestra guerra como hijos de Dios, ¿qué es lo peor que el mundo puede hacernos? ¿O qué era lo peor que podía pasar a esta gente? ¡Que los maten! Pero si morían, lo único que iban a lograr era dejar de pecar definitivamente,  porque una vez muertos ya no podemos pecar más, sino que estaremos en el cielo. Entonces armémonos con este pensamiento, para poder decirle no al pecado y poder resistirlo, cosa que cuando no éramos hijo de Dios no podíamos hacer. Con esto no quiero decir que el sufrimiento es lindo; no conozco a nadie que esté con una sonrisa de oreja a oreja por sufrir. Tampoco digo que llamemos al sufrimiento. Pero, si preparémonos.

Vivir en santidad

Otra razón para armarnos de este pensamiento es:

para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios.”

La palabra concupiscencia significa “malos deseos” y es curiosos que habla de concupiscencias en plural, mientras que de la voluntad de Dios en singular. Los pecados son muchos y son todos malos, pero la voluntad de Dios es única cuando nos armamos con este pensamiento. Podemos rechazar el pecado, rompemos con el pecado, y empezamos a vivir conforme a la voluntad de Dios y vivir en Santidad.

Dejemos de Vivir como Gentiles

Otra de las cosas Dice:

“Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías” (1 Pedro 4:3 RVR 1960).

El tiempo de vivir como el mundo quiere se terminó. Uno puede decir “bueno, quiero disfrutar más de este mundo y después, sí, seguir de lleno a Dios”. Pedro les decía ¡Basta ya! Y uno puede decir, “yo no hice nada tan grave como lo que dice la carta”, cosas que hacían antiguamente los lectores de esa carta. Sin embargo, es la misma aplicación: ¡Basta! Sin importar si creíste que no fuiste “tan malo”, que no mataste a nadie, que no hiciste nada tan “grave” ¡Basta ya! No importa cuánto pudimos haber pecado, ya sea mucho o ya sea muy poco, cualquier cantidad de pecado es suficiente. Por eso armémonos con este pensamiento: Si tenemos que sufrir, suframos, pero dejemos de lado el pecado. Y al mundo le va a parecer locura que no queramos vivir así (1 Pedro 4:4, 2 Timoteo 3:12) Baste ya. Y aunque por este mismo motivo nos van a maltratar y vamos a tener que sufrir, sobre todo cuando tengamos que predicar el evangelio y denunciar el pecado, el v5 nos dice:

“pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos”

Otro motivo para armarnos de este pensamiento, para vivir en santidad en esta vida y dejar de pecar. Tarde o temprano todos vamos a morir; eso es una realidad. ¿Dónde queremos estar el día en que no estemos más en esta tierra? No miremos con agrado el pecado ni queramos vivir como los que nos maltratan porque “parece irles bien”, pero sabemos cuál es su fin. Uno no tiene que desear que los que nos maltraten por no vivir en pecado sean condenados al infierno; al contrario. Tenemos que predicarles para que sean salvos. Pero es una realidad que, si no somos hijos de Dios, ese es nuestro fin. No vamos a ir al cielo si no nacimos de nuevo. Recordemos esta es una guerra y tenemos que prepararnos; dejar todo lo que no nos sirve atrás y armarnos para poder pelear.

“el tiempo para pecar libremente fue suficiente”

“Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios. (1 Pedro 4:6)”

Cuando dice muertos no quiere decir que se les predico literalmente a gente muerta sino personas que en ese momento se encontraban con vida, pero luego por causa de Cristo tuvieron que morir y fueron juzgados según los hombres, y según los hombres no eran aptas para seguir viviendo (por vivir una vida conforme a la voluntad de Dios y no conforme al desenfreno del pecado). Pero vivieron en espíritu según Dios.

Por esto se predica el Evangelio para que la gente sea salva. Y no importa si tenemos que sufrir como cristianos; vale totalmente la pena. En esta misma carta se nos dice:

Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado. Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno; pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello. (1 Pedro 4:14-16 RVr 1960)

Demos Gloria a Dios precisamente por eso: Porque somos cristianos; somos hijos de Dios.

No hay precio que podamos pagar por nuestra salvación no hay nada que podamos hacer para decir nos gananamos nuestra salvación. Sólo la muerte de Cristo paga el precio y es un regalo inmerecido que obtuvimos por gracia. Lo único que merecíamos es el infierno, pero Cristo nos salvó. Si decimos que somos hijos de Dios tenemos que vivir como Cristo vivió y para eso tenemos que sufrir como cristianos.

Conclusión

No importa cuánto suframos por ser cristianos vale la pena el precio. Queremos terminar con el pecado. Armémonos de este pensamiento. Preparémonos. Recordemos que estamos en una guerra y para eso tenemos que prepararnos adecuadamente para poder pelear.  Dejemos atrás nuestra vida vieja y vivamos como Cristo vivió.

A lo largo de la historia, cuando la iglesia se armó de esto, el resultado fue que el Reino de Dios fuera expandido más y más.

  • Jesús murió y la salvación entró al mundo.
  • Cuando Pedro y Juan fueron arrestado frente al concilio, los creyentes pidieron valor para predicar y salieron a predicar con denuedo.
  • Cuando martirizaron a Esteban y todos los cristianos fueron esparcidos por todas partes, por todas partes se oyeron las buenas nuevas de salvación.

Muchas entidades religiosas hoy en día empiezan con “Pare de Sufrir”, “deje de vivir derrotado”, “todos sus problemas se van a solucionar”. Y no estoy diciendo que llamemos al sufrimiento, o que no pidamos a Dios en nuestros problemas, lo que sí digo es que cuando nos preparamos para esto, vamos a vivir en santidad y ser victoriosos en toda situación, y aun si nos tienen que matar por ser cristianos, entonces nos encontraríamos en la gloria de Dios y no hay más pecado que cometamos.

Pidamos a Dios todos los días que nos enseñe a tener esta manera de pensar, que nos prepare, que nos arme para poder vivir como a él le agrada y aún en los momentos más difíciles salir y predicar el evangelio.

Dios los Bendiga.

Matías Daniel Battaglia

Matías Daniel Battaglia

Miembro de la iglesia Asamblea Cristiana Villa Devoto. Me gusta leer la biblia, aprender más de Dios y poder compartirlo con la gente.

More Posts

Comentarios

comentarios

Matías Daniel Battaglia

Matías Daniel Battaglia

Miembro de la iglesia Asamblea Cristiana Villa Devoto. Me gusta leer la biblia, aprender más de Dios y poder compartirlo con la gente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *