Cuando no puedo orar: Parte 1

No hay forma de enfatizar cuán importante es la oración para la vida de los creyentes, para los matrimonios, para la Iglesia y para la expansión del Reino de los Cielos. Ahora, ¿qué pasa cuando no sentimos el deseo de orar? ¿Qué podemos hacer si nos cuesta concentrarnos cuando oramos? ¿Qué consecuencias puede traer la falta de oración? Es común que en nuestro ámbito nos encontremos con gente que nos dice que les cuesta leer la Biblia, pero jamas me encontré con alguien que me diga “me cuesta orar” o “no cambia nada cuando oro”; pareciera que todos lo hacemos perfectamente. Sin embargo, muchas veces esto sucede porque nos acostumbramos a una forma de oración repetitiva, que se adapta a la rutina diaria, y no a la experiencia sobrenatural de hablar con Dios, que es capaz de cambiar al mundo. 

No siento ganas de orar, ¿qué puedo hacer?

Muchas son las razones por las cuales esto se puede dar; algunas como el pecado, cansancio físico o mental, una visión incorrecta de la oración o porque no sabemos a quién estamos orando. Lo cierto es que no sentimos ganas de orar, y lo hacemos como algo pesado, como una carga molesta, una tarea rutinaria. Si oro igual, ¿qué tiene de malo que lo sienta como una carga? Bueno, tiene de malo el hecho de que la Biblia nos manda no solo que oremos, sino a que estemos siempre gozosos. De hecho, si miramos 1 Tesalonicenses 5:16-17, vemos que están pegados, y estar siempre gozosos significa que lo estamos también cuando oramos. Entonces podemos ir suponiendo que algo tendrán que ver el gozo y la oración, y que no son cosas separadas. En Lucas 10:21 vemos como luego de que “Jesús se regocijo”, su gozo estallo en una oración magnifica al Padre, dándonos otro ejemplo de oración y gozo.

¿Oracion y gozo?

En primer lugar, miremos al único lugar que nos puede dar una respuesta, que nos puede maravillar y cambiarnos profundamente, la Palabra de Dios. Para inspirar nuestras oraciones miremos cémo oraban algunos santos, y veamos qué conclusiones podemos sacar.

El pecado que quita el gozo, la oración que lo restaura

Alegra el alma de tu siervo,
Porque a ti, oh Señor, levanto mi alma.

Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador,
Y grande en misericordia para con todos los que te invocan. Salmos 86:4-5

Algo que me ayuda mucho a entender mejor ciertos textos que contienen, como en este caso, varios “porque” es leerlos en sentido inverso. En este caso sería “Porque tu, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan y porque a ti, oh Señor, levanto mi alma, alegra el alma de tu siervo”. Dios es grande en misericordia con todos los que lo invocan, y el salmista lo invocaba, por ende, clama el salmista: “Dios sé grande en misericordia también conmigo y alegra mi alma”, lo cual nos lleva a ver que es Dios quien alegra el alma cuando lo invocamos, por su gran misericordia. Entonces concluimos que esta es una oración pidiendo “alegría para el alma”, en otras palabras gozo. El salmista estaba afligido, pasando por una dura prueba, seguramente por causa del pecado, por lo cual dice “bueno y perdonador” en el versículo 5, y esto le quitaba el gozo. Es necesario entender que la culpa que viene de Dios es para arrepentimiento, la falta de gozo no es una forma de condenarnos, sino mas bien un llamado para que confesemos a El nuestras faltas y busquemos su perdón. Entonces el pecado hace que perdamos el gozo, pero no solo en la oración, sino también en Dios.  

La conclusión a la que llego de este pasaje es que el pecado quita el gozo, pero el perdón de Dios alegra el alma. Por lo tanto orar a Dios sabiendo que nos perdona debería convertir a la oración en algo hermoso, ya que nos permite obtener la restauración de nuestra comunión con el ser mas magnifico e importante de nuestras vidas, nuestro Señor y Rey Cristo. 1 Juan 1:9

Pedir por otros con gozo

Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de ustedes.  Pido siempre con gozo en cada una de mis oraciones por todos ustedes… Filipenses 1:3-4

En su carta a los Filipenses, Pablo declara “pido con gozo en mis oraciones” y es el mismo que nos manda a gozarnos siempre y a orar sin cesar. ¿Tienen algo que ver el pedir por otros y el gozo? Yo creo que sí, y este pasaje es una clara muestra del amor entre creyentes que nos lleva a orar con gozo unos por otros, es decir, el vínculo entre la oración y el gozo es el amor. Entonces pedir por nuestros hermanos que amamos debería ser con gozo. ¿Por qué? Porque de eso se trata el amor, primeramente por Dios, y luego también por nuestros hermanos, cualquier cristiano debe pensar como Pablo (Filipenses 1:20-25) y como los filipenses (2 Corintios 8:1-8), considerando todo como perdida por amor a Cristo, y llenándonos de gozo para cubrir las necesidades de nuestros hermanos con amor, que viene del gozo en Dios. Entonces, ¿el gozo antecede a la oración o la oración antecede al gozo? En los dos ejemplos que vimos (Lucas 10:21 ; Filipenses 1:3-4) el gozo antecede a la oración, lo que me lleva a creer que orar con gozo hasta ahora es una consecuencia de tener gozo en todo momento; un gozo en Dios que nos lleva a elevar una oración de adoración y agradecimiento y a pedir por nuestros hermanos que amamos.

¿Qué significa no tener ganas de orar a la luz de esta conclusión? Significa que nuestro gozo se movió de lugar (si es que alguna vez estuvo puesto en Dios), falta de madurez espiritual o como vimos en los salmos, pecado. ¿Cómo lo remediamos? Lo primero que tenemos que hacer es… ¡orar! obviamente. Está claro que no podemos controlar si sentimos o no gozo al orar, no podemos por nuestra naturaleza caída y carnalidad, pero que sea imposible para nosotros no es una excusa, no teniendo a un Dios tan grande y bueno, lleno de misericordia y con gran deseo de trabajar para nosotros y bendecirnos. Si pecamos, pidamos perdón; él es bueno y fiel para perdonarnos (1 Juan 1:9), si nos falta madurez, pidamos sabiduría, la da en abundancia y sin reproche (Santiago 1:5), si no sentimos gozo, confiemos en que Dios puede cambiar nuestro corazón y llenarlo de nuevo de gozo para que oremos como es debido (Filipenses 2:12-13).

En conclusión, el gozo y la oración están profundamente relacionados, el gozo estalla en adoración a Dios y en peticiones por nuestros hermanos, y la oración nos permite llenarnos de gozo al recibir el perdón de Dios cuando pecamos, mientras la obra del Espíritu Santo se completa de a poco y nuestros corazones sienten cada vez mas afecto por Dios y nuestros hermanos.

“¿Hay algo mas que pueda hacer para orar con ganas?” Yo creo que sí. Algo que nos puede ayudar es repasar lo que sabemos acerca de la oración y acerca del Dios al que oramos y ver como se compara con lo que dice la Biblia sobre la oración y del Dios al que oramos. (Continua en la parte 2)

Luis Marchini

Luis Marchini

Miembro de la Iglesia Asamble Cristiana Villa Devoto. Soy un recien llegado a la fe, teniendo poco mas de un año desde que Dios se volvio el centro de mi vida. Aun asi mi objetivo es claro, glorificar a Dios en todo, confiando en El, obedeciendolo y disfrutandolo cada dia mas. Y le agradezco la oportunidad que me da de bendecir a mis hermanos y de crecer juntos.

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Miembro de la Iglesia Asamble Cristiana Villa Devoto. Soy un recien llegado a la fe, teniendo poco mas de un año desde que Dios se volvio el centro de mi vida. Aun asi mi objetivo es claro, glorificar a Dios en todo, confiando en El, obedeciendolo y disfrutandolo cada dia mas. Y le agradezco la oportunidad que me da de bendecir a mis hermanos y de crecer juntos.

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