Netflix: ¿sistema on demand o demandante?

El sistema de televisión on demand se basa en la siguiente premisa: No dependemos de la programación o de comprar las películas/series que queremos ver.

Si tenemos ganas de ver una película/serie, simplemente encendemos el Smart TV, entramos a Netflix y buscamos el contenido que queremos ver. Así de simple. Sin publicidades, sin cortes, sin distracciones. Como ingeniero en informática, realmente me maravillo de la tecnología y el gran producto que Netflix es. Realmente han creado un producto de excelente calidad que ha logrado imponerse como el estándar de televisión on demand. Pero este no es el tema que nos ocupa hoy. Porque como cristianos, también tenemos que hacer el esfuerzo de pensar Netflix en categorías bíblicas: debemos tratar de mirarlo a través de nuestra cosmovisión bíblica.

Es realmente sorprendente la cantidad de tiempo que Netflix puede llegar a demandar. Creo que lleva la adicción a la televisión a un nuevo nivel. Y esto se debe a que nosotros escogemos lo que queremos mirar y podemos hacerlo en el instante. No dependemos de que “den algo bueno”, ya que la cantidad de contenido disponible para nosotros es abrumador. Lo que es más sorprendente es ver la cantidad de cristianos que reniegan de la falta de tiempo para dedicar a la oración y la lectura de la Palabra de Dios, pero todas las semanas comienzan nuevas series en Netflix.

Con todo esto no quiero decir que Netflix sea malo en sí mismo. Ni que mirar series es pecado (aunque deberíamos considerar seriamente acerca de que tipos de programas estamos viendo). La Biblia no tiene ningún mandamiento específico que nos hable acerca de Netflix o la televisión. Pero si tenemos mandamientos y consejos generales que podemos aplicar a estos casos. Quizás el más fácil de recordar es el siguiente:

Todas las cosas me son lícitas, pero no todas son de provecho. Todas las cosas me son lícitas, pero yo no me dejaré dominar por ninguna.

1 Corintios 6:12 (NBLH)

Todo es lícito, pero no todo es de provecho. Todo es lícito, pero no todo edifica.

1 Corintios 10:22 (NBLH)

El apóstol dice que no debemos dejarnos dominar por ninguna cosa. Por lo tanto, debemos reflexionar ¿Estamos siendo dominados por Netflix? ¿Qué pensaría Dios de la cantidad de tiempo que invierto en mirar series? ¿Qué tiene de edificante esta actividad? ¿Con qué estoy alimentando mi alma? ¿Qué patrón de comportamiento estoy mostrando a mis hijos? ¿Qué estoy permitiendo que ellos vean?

Hermanos, estas preguntas son realmente dolorosas, porque en muchos casos, las respuestas no son muy alentadoras. Nos duele reconocer que estamos perdiendo el tiempo.

Quiero que seas honesto con vos mismo: ¿Creés que Dios te creó para que gastes todo tu “tiempo libre” para mirar el contenido generado por otras personas?

Siempre viene a mi mente la frase de C.S. Lewis:

somos como niños jugando en un pozo de arena en el patio de su casa, armando montículos de arena y de repente sus padres lo toman para llevárselo de vacaciones. Él se pone a llorar y ni se imagina que sus padres lo están llevando a la playa donde tiene arena para crear montículos de 100 veces el tamaño de su casa

Es la pura realidad. Dios nos creó para cosas más grandes. Pero Netflix, o la televisión, o la pornografía, o tantas otras cosas, nos tienen esclavizados. Dios nos creó para que reflejemos su gloria y nosotros nos conformamos con tirarnos en el sillón a mirar películas. Dios nos salvó y nos quiere usar para extender su reino y nos conformamos con ver reinos ficticios en guerra. Estamos en medio de la guerra más importante y larga de toda la historia: La guerra de Dios contra sus rebeldes criaturas, y nosotros dejamos que el reino del diablo vaya avanzando al no hacer nada por el reino de los Cielos. Hermano, no te confundas, me encantan las películas. Me encanta el cine. Me encantan las series. Pero he comprendido que Dios me creó para cosas más grandes y maravillosas que esas. Y a vos también. No digo que está categóricamente mal mirar series. Dios nos dio la capacidad de apreciar el arte y la narrativa. Esta hermosa capacidad hace que disfrutemos tanto de una buena película. Pero no debemos abusar de los regalos de Dios y dejar de lado al Dador de los regalos. Si nos contentamos sólo con los regalos, somos desagradecidos. Disfrutemos de una buena película, pero no perdamos nuestro tiempo sumergidos en un sin fin de series y programas que probablemente nos estén alejando de Dios. Si algo nos esclaviza de tal forma, entonces no podemos servir a Cristo, porque nadie puede servir a dos señores (Mateo 6:24).

Cuando dedicamos más tiempo a Netflix que a nuestra relación con Dios, estamos demostrando que conocemos muy poco a Dios. Estamos demostrando que no tenemos noción de quién es Él realmente. Ponemos a competir al Ser más glorioso y supremo del Universo contra un sistema de televisión on demand. Vergüenza debería darnos. Si comprendiéramos realmente la inmensidad de Dios, nunca pasaríamos tanto tiempo frente a la televisión.

Pero, ¿Cómo hago para lograr conocer más a Dios y empezar a amarlo más? La respuesta es, estudiando su Palabra. Cuanto más leemos la Palabra, más conocemos a Dios. Porque la fe viene por la Palabra de Dios (Romanos 10:17). Cuanto más estudiamos la Palabra, más conocemos a Dios. Por medio de la oración y el poder del Espíritu Santo, todo el conocimiento de la Palabra se transforma en verdadero amor por Dios. La Palabra de Dios nos hace nacer de nuevo (Santiago 1:18; 1 Pedro 1:23) y nos santifica (Juan 17:17). En la Palabra encontramos el verdadero poder de Dios.

Cuando tengamos deseos de conocer más a Dios, vamos a lograr hábitos más equilibrados y Netflix ya no será un estorbo para nuestra vida cristiana. Es por eso que hoy es necesario que todos nosotros reflexionemos y pidamos perdón a Dios si hemos estado usando mal nuestro tiempo. Recordemos que no pertenecemos a nosotros mismos, por lo tanto, vivamos de acuerdo a la voluntad de Dios, no la nuestra. Si Dios nos compró por medio del sacrificio de Cristo, entonces vivamos de acuerdo a esta verdad. Recordemos que tendremos que rendir cuentas a Dios por la forma en que utilizamos nuestros dones y recursos, entre los cuales está el tiempo (Mateo 25:14-30).

La vida es la más grande historia. No hay película o serie que supere a la gran obra que es este mundo que Dios ha creado. No existe realidad más real. No hay nada tan hermoso como esta gran obra de teatro en la que somos los actores. No hay drama más emocionante que este. Si estás buscando algo bueno que mirar, mejor ponete a estudiar lo que Dios hizo, lo que está haciendo y lo que Él hará. Seguro no te va a decepcionar ¡No dejes que el On-demand te demande más de lo que conviene!

Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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