Cuando no puedo orar: parte 2

En la primera parte, vimos como oraban algunos santos y tratamos de definir el concepto de oración y gozo, y como se relacionan entre si. El propósito es ayudarnos a entender mejor la importancia del gozo en la oración, y como ese gozo nos ayuda a elevar nuestro entendimiento de los beneficios de la oración para nuestra vida espiritual. En esta segunda parte vamos a tratar de esclarecer un concepto mas “¿qué es la oración?” y examinar para que sirve.

Cuando no puedo orar

Particularmente es uno de los problemas mas comunes en mi vida espiritual, es una lucha constante contra la carne que aborrece orar, pero también es una lucha contra falsos conceptos acerca de la oración en si. En particular encontré problemas con la oración en vista de la soberanía de Dios, empece a dudar de la relevancia e importancia de la oración, sin embargo esto se daba porque en vez de concentrarme en ver que dice la Biblia, deje que mi cerebro uniera los puntos de la manera “mas lógica”. El resultado fue una interpretación incorrecta de la oración, de la cual por gracia divina y la ayuda de hermanos mas maduros y mas bíblicos que yo, logre arrepentirme.

¿Para qué sirve orar?

Durante el periodo de tiempo entre que llegue a esa interpretación errónea y que me arrepentí, pasaron algunas semanas. ¿Qué paso durante ese par de semanas? la oración se volvió algo absurdo, mi concepto de la oración era “esto es irrelevante”, al menos la parte de pedir, y mi oración se convirtió solo en agradecimientos. Sin embargo, la Biblia claramente nos dice que la oración no se compone solo de agradecimientos, sino también de peticiones, de suplicas de perdón, de ruegos e intercesiones por otros, y que orar de esa manera nos ayuda en nuestra santificación. Por ejemplo, Filipenses 4:6-7, el remedio para no estar ansioso o afanoso es presentar nuestra petición a Dios en oración con acción de gracias, y el resultado es impresionante, la paz de Dios va a guardar nuestro corazón y nuestros pensamientos en Cristo Jesús. Entonces la oración es mas que “hablar con Dios”, la oración esta compuesta no solo por agradecimientos, sino también por peticiones, confesiones de pecado, y adoración a Dios.

Pero delante de la soberanía de Dios ¿tiene sentido que pidamos? ¿cambia algo? la respuesta es si. No solo es un mandamiento que oremos (1 Tesalonisences 5:17), también tenemos que recordar las palabras de Jesús en el sermón del monte (Mateo 7:7-11):

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abrirá.

¿Qué hombre hay de vosotros, á quien si su hijo pidiere pan, le dará una piedra?

10 ¿Y si le pidiere un pez, le dará una serpiente?

11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas á vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos, dará buenas cosas a los que le piden?

Cuando pedimos, recibimos. Y cuando no pedimos, no recibimos. De esto también escribió Santiago (Santiago 4:2), no tenemos porque no pedimos, pero si pedimos mal tampoco tenemos. Y al igual que en el pasaje de Mateo el problema es lo que pedimos. Existe algo como pedir mal, podríamos poner algunos ejemplos como “Señor, por favor, por tu misericordia y la gloria de tu nombre, te suplico que permitas que mi pecado favorito este permitido una vez por semana o que me saque la lotería así me voy tomo unas vacaciones de lujo en las Bahamas”, a lo cual Dios no respondería ¿por qué? porque pedimos para nuestros propios deleites (Santiago 4:3), hay otros ejemplos que no son tan obvios, muchas veces nos encontramos orando por sanidad, pero no para poder seguir con la obra de Dios sino porque tenemos miedo del dolor o la muerte, muchas veces oramos por un trabajo mejor, pero no para poder ayudar a los necesitados en la iglesia ni para enviar misioneros a lugares remotos sino para conseguir mas lujos, y a todas estas peticiones Dios no inclina su oído.

Entonces pedimos, pero pedimos mal, y si pedimos mal no recibimos ¿Qué podemos pedir entonces? cualquier cosa, pero lo importantes es “¿cómo lo pedimos?” tenemos que pedir por el motivo correcto, para la función correcta, de modo que no nos falte nada para que llevemos frutos o para que cumplamos con el ministerio que Dios nos encomendó. Ahora bien, somos seres humanos caídos, no somos perfectos y por ende nuestros motivos nunca van a ser completamente puros, y la mayoría de las veces no sabemos ni siquiera que es lo que tenemos que pedirle a Dios ¿Qué podemos hacer al respecto? es imposible deshacerse de la carne y pedir de manera perfecta lo indicado para la situación en la que estemos ¡que gran problema! Pero Dios nos demuestra una vez mas cuan bueno y misericordioso es, intercediendo El mismo por nosotros por su propia voluntad. (Romanos 8:26-27)

Si entendemos esto, y meditamos en nuestros motivos cuando pedimos, vamos a encontrar que el problema de que nuestras oraciones parezcan ineficaces o que Dios no nos escucha, se debe en su mayoría a que pedimos para satisfacer nuestra carne y no nuestro espíritu. Digo en su mayoría porque hay otros motivos, como un pecado del cual no tenemos intenciones de arrepentirnos, dentro de los cuales el mas común es la falta de paciencia para aguardar los tiempos de Dios. La impaciencia es un grave problema, es la incapacidad de confiar en que Dios se puede encargar de manera perfecta y a su tiempo de cualquier asunto que nos aflija, y tenemos que luchar y esforzarnos para descansar en El completamente.

Entender esto es crucial, la oración es demasiado importante, es increíblemente eficaz, indispensable en la santificación, el medio por el cual Dios nos provee para todas nuestras necesidades físicas y espirituales, el medio por el cual escapamos de la tentación y de la influencia de Satanás, y una forma de adoración al receptor de nuestras oraciones. Dios se glorifica cada vez que responde una de nuestras oraciones (las que pedimos bien) y nosotros salimos beneficiados.

Mas que solamente pedir

Hasta ahora solo nos concentramos en “pedir”, pedimos por perdón para nuestros pecados, pedimos para que su voluntad se cumpla así en la tierra como en el cielo, pedimos para nuestras necesidades físicas y espirituales, pero la oración no termina ahí, la oración es adoración y agradecimiento, y estos dos conceptos van de la mano.

La Biblia no solo nos manda a pedir, sino a hacerlo con acción de gracias (Filipenses 4:6), y así mismo también en 1 Tesalonisences 5:18 encontramos este mandamiento junto al de “orad sin cesar”. Ademas Pablo oraba así por las iglesias (Romanos 1:8 ; 1 Corintios 1:4 ; Filipenses 1:3 ; Colosenses 1:3 ; 1 Tesalonicenses 1:2). Entonces tenemos que entender que en nuestras oraciones debemos ser agradecidos con Dios. Ahora ¿qué significa “dar gracias en todo”? Ciertamente no es necesario por cada evento que sucede que paremos y digamos “gracias Dios”, imaginemos que por cada vez que late nuestro corazón y cada segundo que respiramos deberíamos parar y agradecer, y no solo eso ¡deberíamos parar y agradecer por el privilegio que tenemos de agradecerle! No digo que no debamos agradecer por el aire que respiramos, o nuestra vida, digo que no deberíamos exagerar lo que Pablo nos pide en este versículo, al igual que “orar sin cesar”, no esta hablando de que debamos vivir de rodillas, sino que debemos aprender a orar mientras comemos, trabajamos, estudiamos, viajamos, leemos la palabra o hacemos cualquier cosa. Una ilustración que me ayudo mucho a entender esto fue el de una persona de viaje por el trabajo hablando por teléfono con su esposa, estaban las 24 horas en la llamada, aunque no siempre hablaban y a veces había silencio y no se decían nada, pero la comunicación jamas se cortaba, y eran conscientes de la presencia de la otra persona del otro lado del teléfono. Así debemos ser nosotros con Dios, tal vez no hablemos o pensemos las 24 horas del día (¡nos volveriamos locos!) pero la comunicación esta ahí, estamos conectados y en sintonía con Dios todo el día.

De la misma forma podemos pensar de ser agradecidos, sabemos que Dios nos lo da todo, y que todo lo que nos sucede es para nuestro bien, Dios mismo se asegura de que así sea. Se dio a si mismo por nosotros, por lo tanto nos va a dar generosamente todas las cosas junto con El (Romanos 8:32) ¿o hay algo mas valioso que Cristo que no este dispuesto a darnos? de ninguna manera. Incluso en la disciplina obra para nuestro bien, solo que nos cuesta entenderlo al principio, pero después vemos el resultado y podemos decir “Dios fue bueno conmigo”. Ahora, como vimos cuando hablamos acerca de pedir, Dios solo nos da cosas buenas, y si solo nos da cosas buenas, podemos agradecer sin problemas en cualquier situación. Durante una prueba podemos agradecer, durante un momento de gran aflicción podemos agradecer, durante la muerte de un familiar cercano podemos agradecer, tal vez no entendemos “como” las cosas que nos pasan suceden para nuestro bien, y probablemente no las entendamos en esta vida, pero tenemos la garantía bíblica de que es para nuestro bien y el mandamiento bíblico de dar gracias por todas esas cosas buenas que Dios nos da.

¿Por qué cosas daba gracias Pablo? y esto también es importante entenderlo, porque él no agradecía por cualquier cosa, en Filipenses 1:3-5 Pablo agradece a Dios, por la comunión en el evangelio que tenían los filipenses, el “todo” en “dad gracias por todo”, es todo lo que Dios nos da, o con lo que nos bendice, que dicho sea de paso es inmerecido y solo nos las da por el puro afecto de su misericordia, para la gloria de su nombre. Agradecemos por las pruebas, agradecemos por los sufrimientos, si, pero no agradezcamos por nuestros pecados, se que debería ser obvio, pero nada es tan obvio como pensamos, el pecado es engañoso, y a veces engañados agradecemos a Dios por cosas de las que deberíamos estarnos arrepintiendo.

Pero no solo debemos dar gracias, sino que debemos “ser agradecidos” (Colosenses 3:15), por lo tanto también debemos sentirnos agradecidos por lo que Dios nos da, incluso por las cosas que aun llegaron. “Imposible”, seguro pensaste (o aun lo pensás) y tendrías razón, lo que no significa que no sea pecado no sentir gozo y agradecimiento por todo lo que Dios nos da, y por todas las circunstancias en las que Dios nos pone. En nuestra naturaleza humana nos es imposible controlar lo que sentimos, pero si Dios realmente esta dispuesto a darnos todo, dentro de ese todo podemos estar seguros de que Dios nos va a proveer de las emociones necesarias para glorificarlo y obedecerlo, tan solo debemos pedirlas.

Hasta ahora vimos solo dos de los componentes de la oración, la petición y el agradecimiento. El problema de la mayoría de nuestras oraciones es la falta de entendimiento de la importancia de cada uno de los aspectos de la oración, y tenemos que tratar de entenderla, porque sino siempre vamos a luchar contra la falta de gozo, de agradecimiento, de arrepentimiento, de asombro, de humildad, de confianza, de esperanza, de paciencia, de amor y en definitiva de “ganas”, al orar. (Continúa en la parte 3)

 

Luis Marchini

Luis Marchini

Miembro de la Iglesia Asamble Cristiana Villa Devoto. Soy un recien llegado a la fe, teniendo poco mas de un año desde que Dios se volvio el centro de mi vida. Aun asi mi objetivo es claro, glorificar a Dios en todo, confiando en El, obedeciendolo y disfrutandolo cada dia mas. Y le agradezco la oportunidad que me da de bendecir a mis hermanos y de crecer juntos.

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Miembro de la Iglesia Asamble Cristiana Villa Devoto. Soy un recien llegado a la fe, teniendo poco mas de un año desde que Dios se volvio el centro de mi vida. Aun asi mi objetivo es claro, glorificar a Dios en todo, confiando en El, obedeciendolo y disfrutandolo cada dia mas. Y le agradezco la oportunidad que me da de bendecir a mis hermanos y de crecer juntos.

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