Cuando no puedo orar: parte 3

En la primera parte vimos la relación entre el gozo y la oración, y como el gozo se manifiesta en oraciones para adorar a nuestro Padre, y como la oración nos ayuda a ser restaurados y gozarnos. En la segunda parte empezamos a analizar las “partes que componen a la oración”, en particular vimos la petición y el agradecimiento. Pero antes de seguir, hay algo muy importante que me llamo la atención sobre la oración de Jesús en el sermón del monte, vamos a analizar el contexto de la oración en detalle. 

Cuando no puedo orar

El contexto y propósito de la oración

Unos pocos días atrás, tuve la oportunidad de orar delante de la congregacion, antes de orar me dieron un papelito con los pedidos de oración por los que tenia que pedir, era una lista de hermanos enfermos o accidentados, así que oré por sanidad para mis hermanos. Pero mientras oraba me di cuenta que no estaba pidiendo por sanidad por mis hermanos, sino para que Dios les diera paz durante la prueba, y gozo en la aflicción.

No hice esto porque no me interesara ver a mis hermanos aliviados, con el cuerpo y la mente sanos, listos para servir a Dios, sino que lo hice porque el verdadero fin de la oración (como el de todas las cosas que hacemos en nuestras vidas) es glorificar a Dios (1 Corintios 10:31).

Dios se glorifica respondiendo a nuestras oraciones y se glorifica cuando muchos oran porque muchos le dan gracias cuando responde. Cuando toda la iglesia ora por una meta, mas glorificado es Dios cuando responde, porque no lo glorifica solo uno, sino toda la congregación. Sin embargo no siempre responde, como vimos en el post anterior, a veces pedimos mal para saciar nuestros propios deleites, pedimos con la mira en las cosas de la tierra y no las cosas del Reino de los Cielos.

Asi que oré por los enfermos, pero sentí dentro mio miedo, miedo de que la oración por mis hermanos estuviera llena de idolatría. Es muy probable que no lo estuvieran, pero aun así mi oración estuvo básicamente compuesta de ruegos a Dios de que no nos dejara caer en la idolatría de la sanidad, que no nos dejara poner nuestro gozo en la salud por encima del gozo en aquel que nos la da o nos la quita.

¿Por que sentí miedo de que las peticiones estuvieran mezcladas con idolatría? posiblemente haya estado mas en mi mente que en los corazones de la congregación, y recordé la oración de Jesús en el sermón del monte. (Mateo 6:9-13)

Esta oración esta completamente centrada en el avance del Reino de los Cielos, ese es el contexto de las peticiones, de las intercesiones, de la confesión del pecado, y de todo lo que oramos. No hay en todo el mundo, alguien mas comprometido con el avance del Reino que Jesucristo, lo demostró en la tierra con sus acciones y enseñanzas, lo demostró en la obra que hizo con los apóstoles, y lo sigue demostrando a través de las vidas de miles de personas que viven y mueren para el avance del cristianismo.

Dicho esto, rara vez nuestras oraciones están enfocadas o enmarcadas dentro de este contexto, o con este propósito en mente, tenemos nuestras pequeñas mezquinas peticiones que nos llevan a la frustración porque no vemos en Dios ningún interés por contestarnos. Pedimos perdón de pecados, para tener la conciencia tranquila, pedimos por sanidad, porque no nos gusta el dolor o porque queremos volver a la rutina, pedimos por trabajo para tener mas cosas, y así vamos por la vida pidiendo y no tenemos respuesta. Si pidieramos pan, no para llenarnos el estomago, sino para tener energía para llevar el evangelio a las naciones, tendríamos pan. Pero Jesús no se refería a que solo vamos a tener pan, otra traducción posible para esa frase es “todo lo que necesitamos”, y todo lo que necesitamos para cumplir con nuestro propósito en esta tierra vamos a tener, Dios no nos va a dar mas para que no caigamos en la tentación de empezar a confiar en nuestras riquezas, ni menos para que así podamos cumplir con nuestra misión. (Proverbios 30:8-9)

Entender esto, y adaptar nuestras oraciones de modo tal que el centro de la petición es la gloria de Dios en el avance de su Reino y no nuestros deseos mezquinos, nos va a llevar a orar con una fe firme, sabiendo que Dios siempre esta atento a los ruegos de aquellos que temen su nombre, y que con gran placer proveé para aquellos que desean seguirlo sinceramente.

Algunos ejemplos de una actitud correcta sobre que esperar en cuanto a lo que pedimos

Los varones que son echados al horno de fuego. Daniel 3:17-18

Si bien estos versículos no están redactados como una oración, podemos ver que la fe con la que declaraban del poder de Dios era sincera y verdadera, y también esperaban su misericordia. Ninguno de ellos quería prestarse para sufrir tal tormento, y sin embargo, preferían el tormento provocado por el horno de fuego antes que el dolor de traicionar, negar y deshonrar a nuestro supremo y digno Dios.

Debemos estar dispuestos a recibir el “no” de Dios, humillándonos primero, porque Dios no nos debe nada, y seguros, en segundo lugar, de que ese “no” es para nuestro bien. Y sabemos también que a los que esperan en Dios, esa esperanza no los avergüenza. (Romanos 5:5)

David pidiendo por la restauración de su reino. 2 Samuel 15:25-26

Cuando pedimos por liberación de las tribulaciones, debemos ser pacientes y por sobretodo sumamente obedientes, dispuestos a recibir cualquier misericordia que Dios en su bondad esté dispuesto a darnos.

David pedía restauración, rogando a Dios que por su misericordia y gracia lo restaurara. Confiado de que si hallaba gracia en Dios, el volvería, y que si no, estaba en manos de Dios.

Cuando pedimos cosas terrenales, como liberación de la aflicción, sanidad, trabajo, un gobierno que apoye la proclamación del evangelio, debemos humillarnos bajo la mano de Dios sabiendo que es posible que no estemos pidiendo como corresponde o lo que corresponde, o también puede que Dios tenga preparada una misericordia distinta a la que nosotros tenemos en mente. No hay garantías de que recibamos las bendiciones terrenales que pedimos.

Un asunto muy distinto son las cosas espirituales, como llevar fruto, la expansión del evangelio, el perdón de los pecados. De estas cosas tenemos garantías, en tanto y cuanto las hagamos con un corazón humillado y sincero. No importa cuanto una persona que no se arrepiente de sus pecados pida perdón, Dios no lo va a escuchar jamas, de hecho acumula aun mas condenación por el insulto a la majestad de Dios. (Hebreos 12:16-17)

Conclusiones

Si queremos ver poder en nuestras oraciones, si queremos ver la gracia de Dios y sus misericordias en esta tierra, pidamos acorde al nombre de aquel por medio de quien oramos e intercede por nosotros, nuestro señor Jesucristo.

No insultemos a nuestro intercesor con peticiones mezquinas, ni con hipocresía, no lo deshonremos con un corazón duro y desobediente, sino oremos con el entendimiento dentro del contexto que Cristo nos mostró y la actitud sincera de un corazón humillado ante la majestad de Dios, para que nuestras oraciones lo glorifiquen, y recibamos el inmediato gozo y paz de Dios para nuestras almas, y si en su misericordia nos concede la petición de nuestro corazón, recibamosla con alegría y agradecimiento.

En la siguiente parte vamos a seguir elaborando las demás componentes de la oración, y si es posible, hacer algunos comentarios más acerca de la importancia de nuestra actitud y entendimiento en la oración.

Luis Marchini

Luis Marchini

Miembro de la Iglesia Asamble Cristiana Villa Devoto. Soy un recien llegado a la fe, teniendo poco mas de un año desde que Dios se volvio el centro de mi vida. Aun asi mi objetivo es claro, glorificar a Dios en todo, confiando en El, obedeciendolo y disfrutandolo cada dia mas. Y le agradezco la oportunidad que me da de bendecir a mis hermanos y de crecer juntos.

More Posts

Comentarios

comentarios

Luis Marchini

Luis Marchini

Miembro de la Iglesia Asamble Cristiana Villa Devoto. Soy un recien llegado a la fe, teniendo poco mas de un año desde que Dios se volvio el centro de mi vida. Aun asi mi objetivo es claro, glorificar a Dios en todo, confiando en El, obedeciendolo y disfrutandolo cada dia mas. Y le agradezco la oportunidad que me da de bendecir a mis hermanos y de crecer juntos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *