Fuera de Contexto: Hechos 16:31

A lo largo de la Palabra, encontramos multitud de textos sacados completamente de contexto con la mera idea de buscar algún beneficio para nosotros. Uno de ellos es Hechos 16:31, el cual se usa constantemente como una promesa de que Dios, de algún modo, va a salvar la familia de cada uno de los creyentes. Vamos a analizarlo…

Hechos 16:31 – Ellos respondieron: “Cree en el Señor Jesús, y serás salvo, tú y toda tu casa”.

El contexto

Este pasaje se da por la mitad del libro de los Hechos de los Apóstoles. En este caso, se nos está narrando el segundo viaje que Pablo realizó, teniendo a Silas como su principal acompañante.

Luego de haber recorrido varias ciudades en Asia Menor, el apóstol de los gentiles buscó la guía de Dios para saber hacia dónde dirigirse. Su primera intención era ir desde Frigia hacia el sur, a la provincia romana de Asia, aunque el Espíritu les impidió moverse hacia allí. Luego, quisieron dirigirse hacia el este, donde se encontraba la provincia de Bitinia y Ponto. No obstante, también se le prohibió dirigirse aquel lugar. Finalmente, la visión de un varón macedonio le indicó que su movimiento debía ir hacia Europa en el oeste. Por lo tanto, partieron de Troas y llegaron a la ciudad de Filipos, en la provincia de Macedonia.

En esta ciudad, se convirtió una mujer llamada Lidia, quien procedía de Tiatira. Luego, toda su familia recibiría también a Cristo y en su casa se hospedaron los misioneros. En esos días tuvieron un incidente con una adivina, lo que terminó haciendo que estos dos hombres de Dios terminasen en la cárcel. Lejos de deprimirse por la situación, ellos continuaron cantando alabanzas y orando mientras estaban detrás de las rejas. De repente, un terremoto sacudió la tierra y todas las celdas se abrieron. Ante tal situación, y conociendo el terrible castigo que le esperaba, el carcelero pensó en suicidarse. Es en ese momento cuando Pablo habló con él y se dio la conversación relatada en Hechos 16:28-31. El hombre quiere saber cómo ser salvo, y el apóstol le indica que si cree, sería salvo él y toda su casa.

La salvación es personal

En el contexto de toda la Palabra, podemos entender que la salvación es algo personal. Lo primero que tenemos que destacar es que sólo podemos ser salvos por medio de nuestra fe en Jesús, como cordero sin mancha que murió en nuestro lugar por nuestras transgresiones (Jn 3:16, 14:6, Hch 4:12, Ef 2:8). Algo que podemos notar en estas citas es que el llamado a creer es a las personas individualmente, y no a familias o grupos. Uno no puede ser salvo por iniciativa de otro, sino que es justificado por su propia fe en Cristo. A cada uno de nosotros nuestra propia fe nos es contada por justicia (Mr 16:16, Jn 3:3, Jn 3:16, Hch 2:21, Rm 10:10, 10:13). Por tanto, a la luz de todos estos pasajes, podemos entender con claridad de que la salvación depende de que cada persona, individualmente, se arrepienta de sus pecados y reconozca a Jesús como su único y suficiente salvador. No hay otro medio. Entonces, no podemos ser salvos por la fe de otros, y siendo así, el punto de este pasaje no es ese.

El tipo de texto

A la hora de estudiar un pasaje, no podemos olvidarnos del tipo de narración que estamos leyendo. A lo largo de toda la Biblia encontramos textos narrativos, como los Evangelios, otros poéticos, como los salmos, y también algunos de instrucción, como las epístolas. Esto es algo que debemos tener muy en cuenta a la hora de analizar un pasaje y aplicarlo a nuestras vidas.

En el caso del libro de Hechos, estamos frente a un texto de tipo narrativo. Es decir, se nos cuenta la historia de lo que fue sucediendo con los apóstoles durante el período de establecimiento de la iglesia. Considerando esto, no debemos tomar cada frase pronunciada como una promesa para nosotros, sino que es algo que estaba dirigido a ciertas personas en particular. Es decir, la promesa de que si creía toda su casa iba a ser salva era para el carcelero y no para nosotros; en cierto modo, Pablo le estaba dando una profecía a este hombre, la cual estaba condicionada por su decisión de fe. Si él creía, también su familia iba a creer. Este era un mensaje de Dios para una persona en particular.

Si esto no te conforma como explicación, te invito a que tomes todos los textos narrativos como si estuvieran dirigidos a vos y como si fueran promesas de Dios para tu vida. Por ejemplo, te recomendaría tener muy presente el pasaje Mt 11:20-24, en el cual Jesús pronuncia el juicio sobre varias ciudades. Esta claro que, por el tipo de texto, estos juicios no apuntan a nosotros sino a las ciudades particulares a las que el Señor se refería. De la misma manera, si tenemos este foco de análisis para las cosas malas, también debemos tenerlo para las buenas. Así como no nos apropiamos de maldiciones o juicios que van dirigidos hacia otros, tampoco podemos aceptar promesas que tienen este mismo enfoque.

Sí es correcto que tomemos para nosotros pasajes dirigidos a los discípulos de Jesús, como ser la gran comisión, ya que ellos estaban enfocados en el comportamiento de todos los seguidores del Señor a lo largo de la historia.

Un caso en el Antiguo Testamento

En Josué 2 encontramos la historia del encuentro entre los espías de Israel y Rahab, la ramera. Allí vemos que ésta los ayuda a escapar de la ciudad cuando son descubiertos, pero antes pide protección para ella y su familia. Entonces, los espías hacen el trato indicado en Jos 2:17-19. Sólo aquellos que estaban en la casa marcada con el cordón rojo serían perdonados.

Este pasaje es una sombra de la salvación que tendríamos una vez que Jesús muriera por nosotros; justamente el color rojo del cordón representa la sangre de nuestro Señor que nos limpia de todo pecado y nos libra del juicio, así como también la sangre del cordero pascual había protegido a los israelitas durante su estancia en Egipto. En este pasaje vemos con claridad que toda la familia de Rahab sería salva, siempre y cuando todos sus miembros estuvieran en la casa para cuando Dios les entregase la ciudad. Llevándolo a nuestros tiempos, podemos concluir que nuestros familiares serán salvos siempre y cuando pongan su fe en Jesús.

El cumplimiento de la promesa

Volviendo al pasaje que estamos analizando, podemos ver si seguimos leyendo el capítulo 16 de Hechos que la promesa que Pablo realizó finalmente se cumplió al pie de la letra, aunque no de forma inmediata. Sabemos que la fe es por el oír la Palabra de Dios (Rm 10:17), por lo que fue necesario que Pablo y Silas les predicaran para que ellos pudieran creer (Hch 16:32). Vemos que finalmente, luego de haber escuchado el Evangelio, ellos creyeron y fueron bautizados (Hch 16:33-34). Por lo tanto, tenemos que tener bien en claro dos puntos de esta historia. En primer lugar, la salvación fue algo personal de cada uno de los miembros de esta familia, que individualmente decidieron creer. En segundo lugar, este pasaje nos muestra una promesa particular que Pablo hace al carcelero, indicándole de parte de Dios que toda su familia creería en el Señor una vez que se les predicara el Evangelio.

Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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