Predicar el Evangelio Usando Clash Royale

En estos días, cada vez más gente se está sumando a un juego que se puso de moda hace algún tiempo: Clash Royale. Luego del exitoso Clash of Clans, Supercell desarrolló esta nueva aplicación que rápidamente encontró un lugar en dispositivos móviles de todo el mundo. Cada vez hay más competencias centradas en el juego, llegando incluso a tener importantes premios económicos. A partir de todo esto, es habitual que veamos en nuestras iglesias a chicos jugando a estas aplicaciones. Por lo tanto, la atención que le prestan a las estrategias que plantea el mismo puede ser una buena oportunidad para predicarles el Evangelio.

El Cofre del Reino de los Cielos

A lo largo del juego, debemos esforzarnos por obtener cofres que nos permitan encontrar nuevas y mejores cartas con las que conformar nuestros mazos. Sin embargo, no todos los cofres son iguales en su modo de obtención ni en su contenido. Existen los siguientes:

  • Cofre Gratis o de Madera: Se obtiene cada cuatro horas sin hacer nada más que esperar.
  • Cofre de Plata: Se puede obtener al ganar una batalla. Demora 3 horas en abrirse.
  • Cofre de Oro: Se puede obtener al ganar una batalla. Demora 8 horas en abrirse.
  • Cofre Gigante: Se puede obtener al ganar una batalla o comprar en la tienda. Demora 12 horas en abrirse.
  • Cofre Mágico: Se puede obtener al ganar una batalla o comprar en la tienda. Demora 12 horas en abrirse.
  • Cofre Épico: Se puede obtener al ganar una batalla o comprar en la tienda. Demora 12 horas en abrirse.
  • Cofre Legendario: Se puede obtener al ganar una batalla o comprar en la tienda. Demora 24 horas en abrirse.
  • Cofre SúperMágico: Se puede obtener al ganar una batalla o comprar en la tienda. Demora 24 horas en abrirse.
  • Cofre del Clan: Se puede obtener acumulando victorias junto con los miembros de tu clan. Sólo podés tomar uno por semana.
  • Cofre de Coronas: Se puede obtener destruyendo diez torres enemigas. Sólo podés tomar uno por día.
  • Cofre de Elección: Se obtiene en las arenas de combate superior. Permite elegir entre grupos de cartas.

De la misma manera, sabemos que el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo. Por lo tanto, podemos encontrar a este cofre del reino de los cielos como el más valioso que alguna vez alguien podía llegar a encontrar. Tiene riquezas más abundantes que cualquier otro.

Mateo 13:44 – El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegría por ello, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo.

En esta parábola podemos destacar algunas cosas:

  1. El hombre se encontró el tesoro, aunque no lo buscaba. La realidad es que ninguno de nosotros busca a Dios (Rm 3:11), aunque es su gracia la que nos termina alcanzando y haciéndonos encontrar con él.
  2. ¿Por qué el hombre vuelve a esconder el tesoro en lugar de quedárselo? ¿No es que si alguien se encuentra algo le pertenece? Este hombre volvió a esconder el tesoro por una cuestión de seguridad. Era peligroso andar con un tesoro por ahí. Esta era una práctica habitual en aquella época; podemos, por ejemplo, ver que el siervo infiel de la parábola de los talentos entierra lo que le fue concedido a él.
  3. El hombre vende todo con gozo y no con pesar. La felicidad que llega a él por tener ese tesoro no se compara con ninguna otra riqueza.

Entonces, a partir de este pasaje vemos que, si bien la salvación es por gracia (Ef 2:8), paradojicamente nos va a terminar costando todo. Una vez que fuimos justificados por medio de la fe y morimos a nuestra vieja vida, estamos preparados para rendir todo lo que tenemos a Jesús. El costo de ser discípulo de Cristo es tenerlo todo por basura con tal de tenerlo a él. Si bien somos salvos por gracia, somos llamados a dejarlo todo; no para ganar la salvación, sino porque ya la tenemos y nada nos ata a esta tierra (Lc 9:57-62, Lc 14:26-27, Fil 3:8).

¿No daríamos cualquier cosa por tener un cofre SuperMágico? ¿Cuánto más daremos por tener el cofre más grande que podríamos llegar a tener: El reino de los cielos? Éste es el único que trae consigo la salvación.

Una Nueva Arena Espiritual

A lo largo del juego, en la medida que vayamos ganando combates, podremos ir enfrentando rivales más poderosos que pondrán a prueba todas nuestras habilidades. Pero no sólo eso, sino que también las recompensas por cada victoria van volviéndose mayores a cada momento. Por lo tanto, el gran objetivo es conseguir mejores cartas para a su vez poder llegar a arenas superiores.

En la vida cristiana, uno de los objetivos que tenemos es crecer espiritualmente. Si bien nuestra misión acá en la tierra es predicar el Evangelio y hacer discípulos, es imposible que la cumplamos si no tenemos un compromiso verdadero con nuestro crecimiento. La cuestión es que nuestra vieja naturaleza siempre va a tender a desenfocarnos de los propósitos de Dios, y sólo podemos resistir a ella cuando nos metemos en las profundidades del conocimiento del Señor. Al hablar de crecimiento espiritual, debemos considerar las siguientes cosas:

  • Por medio de la obra del Espíritu Santo nosotros somos nuevas criaturas, apartadas para los propósitos de Dios (2 Cor 5:17). Es en este momento en el que la fe se desarrolla como parte del fruto del Espíritu y somos justificados por ella (Gal 5:22, Rm 5:1).
  • El proceso de crecimiento comenzó cuando nacimos de nuevo, y terminará cuando seamos puros y sin manchas, hechos a la estatura de Jesús en el día de su venida (Fil 1:6).
  • Crecemos por medio de la Palabra, que es la que nos santifica, nos confronta y nos enseña a andar en los caminos de Dios (Jn 17:17, 2 Tim 3:16-17).
  • El crecer espiritualmente nos va a posibilitar no ser engañados por cualquier doctrina nueva que se presente en nuestro camino (Ef 4:14-15).

De esta manera, el gran objetivo que tenemos como hijos de Dios es el poder crecer espiritualmente, metiéndonos cada vez en mayor profundidad en nuestra relación con el Señor. Esto nos va a capacitar para hacer todas esas buenas obras que él preparó de antemano para nosotros.

En Ezequiel 47 vemos cómo Dios lleva al profeta a aguas cada vez más profundas. De la misma manera, debemos esforzarnos por ir cada vez más profundo en nuestro conocimiento del Señor, para sí enamorarnos y apasionarnos más por él. En la medida que las aguas espirituales cubran por completo nuestro cuerpo, dejaremos de andar conforme a nuestros propios pensamientos, por estar afirmados en el piso, sino que llegará un punto en el que las corrientes del Espíritu Santo nos guiarán hacia por las sendas que nosotros tengamos que andar. Que vivamos cada día con el anhelo de crecer espiritualmente para gozarnos cada vez más en el Señor. ¡Que siempre busquemos llegar a una nueva arena espiritual!

El Clan que Todos Necesitamos

En este juego es prácticamente imposible avanzar si no tenés un clan que te vaya apoyando y ayudando a cumplir tus objetivos. Por medio de éste podemos aliarnos con otras personas, obtener cofres especiales y también intercambiar cartas, ya que difícilmente puedas obtener todas las que necesitás por tus propios medios. Si queremos ser buenos jugadores del Clash Royale, entonces necesitamos estar en un buen clan.

De la misma manera, no podemos crecer espiritualmente y difícilmente podamos cumplir los propósitos que Dios tiene para nuestra vida si no nos mantenemos apegados a la iglesia. La muerte de Jesús no sólo permitió que por medio de la fe nuestra relación con el Padre sea restaurada, sino que también posibilitó la formación de un nuevo pueblo para sí mismo. Esto lo vemos con claridad a lo largo de toda la carta escrita a los Efesios. Mientras que el primer capítulo y la mitad del segundo se ocupan de hablar de las bendiciones que tenemos por ser hijos de Dios, el resto de la carta se enfoca en la nueva sociedad santa que queda conformada. Por medio de Cristo se unen personas de diferente lengua, raza y nación, y se derrumban todos los muros de división (Ef 2:14-16); en la diversidad de la iglesia se muestra toda la sabiduría de Dios (Ef 3:10); tenemos un Espíritu, una fe, una esperanza, un Señor, un Dios, un bautismo, y esto es lo que hace que estemos unidos como iglesia (Ef 4:4-6); tenemos una nueva forma de comunicarnos entre los creyentes: Con salmos, himnos y alabanzas (Ef 5:19); somos llamados a perseverar en oración por todos nuestros hermanos (Ef 6:18).

No existe la vida cristiana de llaneros solitarios. Ni siquiera los misioneros viven de esa manera. Si vamos a la Palabra, vemos que hombres como Pablo, que recorrían el mundo fundando y edificando iglesias, a su vez eran apoyados por una congregación local que lo enviaba. Necesitamos de nuestros hermanos, porque si estamos solos, ¿quién nos va a levantar si caemos? (Ecl 4:10). Somos un cuerpo, y como tal no podemos funcionar independientemente de los demás miembros. Necesitamos ser edificados por los dones que tienen otros hermanos; necesitamos que otros nos hagan ver verdades bíblicas que parecían ocultas a nuestros ojos; necesitamos vivir en comunión.

La iglesia local es el lugar donde compartís y servís junto a otros hermanos, alentándose mutuamente a no flaquear para así lograr perseverar hasta el fin. Toda congregación sana debe tener al menos las siguientes características:

  • Enseñanza: Es fundamental la predicación del Evangelio y de todo el consejo de Dios con el fin de que aquellos que no creyeron puedan nacer de nuevo, y que aquellos que ya pusieron su fe en Cristo puedan crecer día a día.
  • Comunión: La relación y el apoyo mutuo es fundamental entre los hermanos, ya que el amor que tengamos entre nosotros va a ser lo que evidencia que somos verdaderamente hijos de Dios (Jn 13:35).
  • Adoración: En nuestras congregaciones, Jesús tiene que ser el centro, y todo el ambiente debe estar orientado a la adoración hacia él. Por lo que hizo en la cruz es digno de toda nuestra alabanza (Ap 4:11).
  • Evangelización: Una iglesia que no se esfuerza por cumplir la gran comisión no es iglesia en absoluto. Como testigos de la resurrección de Cristo, debemos hablar a favor de aquello que transformó nuestra vida. Esto incluye tanto a nuestros alrededores (nuestra Jerusalén) como las misiones en todo el mundo (hasta lo último de la tierra) (Hch 1:8).

Por tanto, así como necesitamos un clan para avanzar en el juego, también vamos a necesitar de una iglesia que nos acompañe si queremos tener una vida plena en Cristo.

Las Torres que Debemos Derribar

En cada partida, tres torres rivales se erigen como nuestros principales adversarios. El objetivo del juego es defender nuestras torres al tiempo que vamos derribando las de nuestro contrincante. Aquel que termine la partida con más torres en pie será el ganador. En total, cada jugador comienza con dos torres de princesas y una torre del rey, que es la más resistente.

De igual manera, si queremos vencer en nuestra vida cristiana, hay tres “torres” que debemos asegurarnos de derrivar:

  • Satanás: Aquel ángel caído por haber intentado llegar a ser Dios, se dispuso a pasar su vida luchando para que los seres humanos, creados a imagen y semejanza de aquel a quien él quería reemplazar, caigan en el mismo pecado que él. Es por ello que anda como león rugiente por el mundo, susurrando a los oídos de las personas y tentándolos a pecar, tal como hizo con Eva (1 Pe 5:8). Él es quien ciega el entendimiento de las personas para que no puedan comprender lo evidente: Que hay un Dios, creador de todo, que quiere relacionarse con nosotros (2 Cor 4:4). Es por eso que nuestra lucha en este mundo no es contra carne ni sangre, sino contra todo tipo de huestes de maldad lideradas por Satanás, cuyo objetivo es evitar que las personas puedan conocer a Jesús (Ef 6:12).
  • El mundo: Antes que nada, vale la pena hacer una aclaración para distinguir las dos clases de “mundo” de los que habla la Biblia: Por un lado, tenemos al mundo como conjunto de seres humanos que habitan la tierra; tenemos que amarlos a todos ellos, incluso a nuestros enemigos (Mt 5:44, Mt 22:39). Por tanto, sería incorrecto ver a esas personas como alguien a quien tenemos que derrotar, incluso cuando recién dijimos que nuestra lucha no es contra carne y sangre (es decir, personas). Sin embargo, debemos luchar contra el “mundo” entiendo esta palabra como el sistema de maldad, gobernado por Satanás, que rige a las personas. Él es el príncipe y dios de este mundo (Jn 12:31, 2 Cor 4:4, Ef 2:2). Es por eso que Santiago 4:4 nos dice que no podemos ser amigos de Dios y del mundo al mismo tiempo (no se refiere a que no podemos acercarnos a los no creyentes). El punto es que no tenemos que dejarnos llevar por el sistema de este mundo, que lleva a las personas a vivir vidas egoístas, sin propósito ni esperanza.
  • La carne: El gran y principal enemigo contra el que combatimos es nuestra propia carne (podés leer más al respecto acá: Caballo de Troya). Éste es el que más problemas nos causa ya que, a diferencia de los otros, se encuentra en nuestro interior. Es aquella parte de nuestra persona que se resiste al hecho de que seamos nuevas criaturas. Es por eso que deseamos en nuestra alma hacer cosas para Dios, pero luego no las hacemos (Rm 7:18). Debemos morir a nuestro yo y a los deseos pecaminosos propios de nuestra carne (Stg 1:14); debemos santificarnos, llenándonos de la Palabra de Dios, para así ir matando poco a poco nuestro pecado.

A partir de esto vemos que, como en el juego, en nuestras vidas cristianas también tenemos tres torres enemigas contra las que luchar y combatir. No obstante, como veremos en el siguiente punto, no estamos solos esta lucha.

La Carta Legendaria Más Poderosa

En Clash Royale, no hay carta más importante y poderosa que aquellas que tienen la categoría de legendarias. Éstas son las más difíciles de conseguir, ya que tienen poderes especiales que las hacen únicas y letales para los enemigos. Es por ello que todos las buscan.

En la vida cristiana, tenemos una carta legendaria que es más poderosa que cualquiera que podamos llegar a conseguir, la cual es capaz de destruir por completo las tres torres enemigas con solo usarla:

A diferencia de todas las cartas, esta tiene una particularidad: Usarla cuesta 0 de elixir. Esto es porque la salvación es por gracia; no tenemos que pagar ni hacer nada para ganárnosla, ya que si así fuera nunca la obtendríamos. Jesús murió, y en su obra en la cruz destruyó por completo a nuestros tres enemigos:

  • Jesús triunfó sobre Satanás: Colosenses 1:12-13, 2:15, Hebreos 2:14, 1 Juan 3:8, 1 Juan 4:4.
  • Jesús triunfó sobre el mundo: Juan 16:33, 1 Juan 5:4-5.
  • Jesús triunfó sobre la carne: Romanos 8:13, 1 Corintios 15:54, Gálatas 2:20, 5:16.

El Mejor Mazo Jamás Visto

La primera carta es la de la salvación, que vimos en el punto anterior. Sin embargo, el cofre del reino de los cielos trae, además de esta carta legendaria, otras que son sumamente necesarias si queremos subir a nuevas arenas espirituales.

  • La Iglesia:
    • Calidad: Común.
    • Tipo: Tropa, ya que tiene una conjunto de hermanos.
    • Características:
      • Nivel de Hermano: 13, ya que en la iglesia encontramos hermanos más maduros que nosotros, que nos van a ayudar a subir muchas arenas espirituales.
      • Números de Hermanos: 1000, ya que la iglesia está formada por un montón de hermanos, que nos apoyan para desarrollar nuestros dones y para cumplir los propósitos que el Señor tiene para nosotros.
      • Tiempo de Despliegue: 0 seg, ya que la iglesia tiene que estar siempre a disposición de cada uno de sus miembros.

  • Evangelización:
    • Calidad: Épica, ya que sólo por la obra del Espíritu Santo es posible.
    • Tipo: Estructura, ya que genera nuevos creyentes.
    • Características:
      • Puntos de Vida: 99999, ya que mientras exista la iglesia debe haber evangelismo.
      • Nivel de Hermano: 1, ya que genera nuevos creyentes inmaduros que tienen mucho por crecer.
      • Velocidad de Generación: 1, ya que la iglesia debe esforzarse por predicar el Evangelio de manera que cada día se añadan a ella los que han de ser salvos.
      • Tiempo de Despliegue: 0 seg, ya que debemos estar preparados para en todo momento contar cuál es la razón de nuestra esperanza, predicando a tiempo y fuera de tiempo.
      • Tiempo de Vida: 99999, ya que es un mandato que la iglesia debe seguir cumpliendo hasta el fin del mundo.sus miembros.

  • Confesión:
    • Calidad: Especial, ya que debemos negarnos a nosotros mismos para usarla.
    • Tipo: Hechizo.
    • Características:
      • Duración del Perdón: Infinito, ya que cuando confesamos nuestros pecados, Dios nos perdona para una vez y para siempre, por lo que somos libres del dedo señalador de Satanás.
      • Radio: 100, ya que abarca toda nuestra vida, y todo en nosotros cambia cuando abrimos nuestro corazón a Dios.

  • Fe:
    • Calidad: Común.
    • Tipo: Estructura.
    • Características:
      • Daño: 2000, ya que es una poderosa arma frente a los dardos disparados por el enemigo.
      • Daño por Segundo: 2000.
      • Puntos de Vida: 10000, ya que nada de lo que otros hagan puede derribar nuestra fe.
      • Velocidad de Ataque: 0,2 seg.
      • Objetivos: De aire, ya que Satanás es llamado el espíritu de la potestad del aire en Efesios 2.
      • Alcance: 30, ya que no deja que el enemigo se acerque a nosotros.
      • Tiempo de Despliegue: 0 seg, ya que una vez que nacemos de nuevo la fe se activa de inmediato.
      • Tiempo de Vida: 5 min, ya que es un don de Dios y fruto del Espíritu, que perdura toda la vida.

  • Obediencia:
    • Calidad: Común.
    • Tipo: Estructura.
    • Características:
      • Puntos de Vida: 200, ya que las circunstancias muchas veces anulan nuestra obediencia.
      • Velocidad de Producción: 10 seg, ya que obedecemos seguido, aunque nos cueste la constancia.
      • Tiempo de Despliegue: 1 seg, ya que cuando nos decidimos a obedecer, esta obediencia debe ser inmediata.
      • Tiempo de Vida: 20 seg, ya que cuando obedecemos, en general nos dura poco ese foco en la obendiencia, por lo que debemos buscar tirar esta carta seguido.

  • Oración:
    • Calidad: Común.
    • Tipo: Estructura.
    • Características:
      • Daño: 500
      • Daño por Segundo: 5000
      • Puntos de Vida: 100, ya que la oración es una de las grandes víctimas de nuestra supuesta falta de tiempo, y también es uno de los focos de los ataques de Satanás. En las oraciones somos especialmente interrumpidos o nos dispersamos con facilidad.
      • Velocidad de Ataque: 0,1 seg, ya que el efecto de orar se ve inmediatamente en nuestra vida espiritual, aunque a veces las respuestas de Dios tarden.
      • Objetivos: De aire, ya que van dirigidas a nuestro Dios.
      • Alcance: Hasta el cielo, ya que por medio de Jesús, nuestras oraciones llegan directamente al Padre.
      • Tiempo de Despliegue: 0 seg, ya que podemos orar en todo tiempo y lugar; Dios siempre está atento al clamor de sus hijos.
      • Tiempo de Vida: 30 seg, ya que no deben durar demasiado, aunque no esté mal hacer oraciones largas.

  • Palabra:
    • Calidad: Común.
    • Tipo: Estructura.
    • Características:
      • Daño: 3000, ya que destruye toda resistencia que pueda ofrecer nuestra carne.
      • Daño por Segundo: 200
      • Puntos de Vida: 999999, ya que esta Palabra no pasa. A pesar de que fue escrita hace mucho tiempo, sigue siendo actual, y lo que en ella se promete se cumple.
      • Velocidad de Ataque: 5 seg, ya que nos cuesta comenzar a usarla.
      • Objetivos: Terrestres, ya que ataca a nuestra carne.
      • Velocidad: Baja, ya que debemos dedicarle mucho tiempo para que Dios nos vaya hablando y vayamos entendiendo el mensaje que cada pasaje tiene para nosotros.
      • Alcance: Cuerpo a cuerpo, ya que ataca directamente a nuestro cuerpo y nuestros preconceptos.
      • Tiempo de Despligue: 3 seg, ya que hay que buscar un momento de tranquilidad y concentración para reflexionar en ella.

Conclusión

Entonces, a partir de todo esto, podemos llegar a entender las siguientes cosas:

  1. A pesar de que la salvación es por gracia, el seguir a Cristo nos cuesta todo. Sólo así podemos abrir el cofre de las bendiciones espirituales que Dios tiene para quienes le aman.
  2. Debemos esforzarnos por crecer y llegar a nuevas arenas espirituales por medio de la Palabra.
  3. Tenemos que derrotar a Satanás, al mundo y a la carne día a día para poder avanzar hacia nuevas arenas espirituales. No obstante, su derrota definitiva fue llevada a cabo por Jesús.
  4. Todo esto se nos hará muy cuesta arriba si no tenemos un clan, es decir, una iglesia local que nos apoye y nos anime a no bajar los brazos. Y no sólo eso, sino que también nos capacita para llegar a nuevas arenas espirituales, tal como en el juego otros te dan cartas para que también puedas ganar trofeos y avanzar.
  5. Al abrir el cofre del reino de los cielos, tenemos todas las cartas que forman parte del mejor mazo jamás visto, el cual es capas de vencer a todo rival.
Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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Fede Sinopoli

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