Héroes Anónimos: El Paje de Armas de Jonatán

Desde el final del período de los jueces, allá por el 1100 AC, los israelitas habían encontrado a un enemigo que les estaba causando grandes dificultades: Los filisteos. Ellos eran un pueblo vecino, que durante los tiempos de Jefté y Sansón habían comenzado a invadir diversas regiones de Palestina, oprimiéndolos y robándoles recursos. Además, habían dejado a toda la nación completamente desarmada; sólo Saúl y Jonatán tenían espada (1 Sa 13:22). En medio de este contexto, encontramos la historia de un hombre que suele ser pasado por alto por todos nosotros. De hecho, ni siquiera sabemos su nombre, aunque por medio de esta historia bien puede ser considerado un héroe anónimo. Él es el paje de armas de Jonatán.

Antes de meternos de lleno en el análisis de la historia que vamos a estudiar, es importante que podamos entender el contexto de todo esto. Lamentablemente, la principal referencia que tenemos es la de 1 Samuel 13:1, un versículo que varía bastante de una versión a la otra (comparar RVR1960 con NVI, por ejemplo) y que en la versión griega del Antiguo Testamento incluye información que no fue encontrada en ningún manuscrito hebreo. Por ello es un versículo difícil de traducir. Aunque, a pesar de esta salvedad, sí nos da un contexto histórico más o menos estimado. A partir de él podemos inferir que estamos en los primeros tiempos de Saúl como rey de Israel. Una vez más, los filisteos habían tomado el control de todo Israel, y habían establecido guarniciones de soldados en diferentes puntos estratégicos, con el fin de de tener al pueblo vigilado.

Otro punto importante que no debemos pasar por alto es que Saúl empezó a reinar, aproximadamente, a los 30 años. Por lo tanto, considerando que estos eventos que vamos a leer sucedieron más o menos en el segundo año de su reinado, nos encontramos con un problema importante: ¿Cuántos años tenía Jonatán? Sabemos que él fue el hijo más grande de Saúl, y es de suponer que tuviera al menos 18 años para estar a cargo del ejército de mil hombres que le asignó su padre (1 Sa 13:2). Siendo así, es probable que Saúl lo haya tenido más o menos a los 16 años, y que Jonatán fuera un guerrero con unas habilidades muy particulares, para de tan joven dirigir un grupo tan grande.

La guerra por la independencia comenzó en 1 Sa 13:3, cuando Jonatán y sus hombres vencieron a las tropas filisteas que estaban en Geba. Esto ocasionó que los filisteos pusieran en marcha todo su ejército, que es descripto en 1 Sa 13:5. Era extremadamente superior al de Israel, que sólo contaba con dos espadas, y para pelear usaban hachas, hoces y azadones. Descripto todo esto, nos encontramos con el enorme ejército filisteo acampando en Micmás (1 Sa 13:23) y Saúl y Jonatán, con sus hombres, en Geba (1 Sa 13:16). Leamos…

1 Samuel 14:1-15 – Y aconteció que un día Jonatán, hijo de Saúl, dijo al joven que llevaba su armadura: “Ven y pasemos a la guarnición de los Filisteos que está al otro lado.” Pero no se lo hizo saber a su padre. Saúl estaba situado en las afueras de Guibeá, debajo del granado que está en Migrón, y la gente que estaba con él eran unos 600 hombres; y Ahías, hijo de Ahitob, hermano de Icabod, hijo de Finees, hijo de Elí, el sacerdote del Señor en Silo, llevaba un efod. El pueblo no sabía que Jonatán se había ido. Y entre los desfiladeros por donde Jonatán intentaba cruzar a la guarnición de los Filisteos, había un peñasco puntiagudo por un lado, y un peñasco puntiagudo por el otro lado; el nombre de uno era Boses y el nombre del otro Sene. Uno de los peñascos se levantaba al norte, frente a Micmas, y el otro al sur, frente a Geba.
Jonatán dijo al joven que llevaba su armadura: “Ven y pasemos a la guarnición de estos incircuncisos; quizá el Señor obrará por nosotros, pues el Señor no está limitado a salvar con muchos o con pocos.” Y su escudero le respondió: “Haga todo lo que tenga en su corazón; vea, aquí estoy con usted a su disposición.” Entonces dijo Jonatán: “Mira, vamos a pasar hacia esos hombres y nos mostraremos a ellos. Si nos dicen: ‘Esperen hasta que lleguemos a ustedes,’ entonces nos quedaremos en nuestro lugar y no subiremos a ellos. Pero si dicen: ‘Suban a nosotros,’ entonces subiremos, porque el Señor los ha entregado en nuestras manos; ésta será la señal para nosotros.”
Cuando ambos se mostraron a la guarnición de los Filisteos, éstos dijeron: “Miren, los Hebreos salen de las cavernas donde se habían escondido.” Los hombres de la guarnición saludaron a Jonatán y a su escudero y dijeron: “Suban a nosotros y les diremos algo.” Y Jonatán dijo a su escudero: “Sube tras mí, pues el Señor los ha entregado en manos de Israel.” Entonces Jonatán trepó con manos y pies, y tras él su escudero; y los Filisteos caían delante de Jonatán, y tras él su escudero los remataba.
La primera matanza que hicieron Jonatán y su escudero fue de unos veinte hombres en el espacio de media yugada (aprox 15 metros cuadrados) de tierra. Hubo estremecimiento en el campamento, en el campo y entre todo el pueblo. Aun la guarnición y los de la avanzada se estremecieron, y la tierra tembló; fue un gran temblor.

En este pasaje tenemos uno los relatos de batalla y valentía más sorprendentes de toda la Biblia. A pesar de la gran oposición que representaban las adiestradas y bien equipadas tropas filisteas, vemos cómo Jonatán y su paje de armas, o escudero, se adentran en su campamento causando un alboroto que pone a un ejército tan numeroso que no se podía contar en una desesperada retirada. Sin dudas que no fueron las habilidades de estos hombres en combate las que posibilitaron esta situación, sino que fue la mano de Dios obrando con poder. Como bien dice Jonatán, Dios es suficiente para salvar con muchos o con pocos; una de las grandes lecciones que aprendemos a lo largo de todo el libro de Jueces.

Si bien Jonatán es el centro de esta historia, en este caso quiero que pongamos nuestra atención en su fiel compañero, ya que es él quien nos representa a nosotros. Jonatán era el hijo del rey, y quien se iba a llevar toda la gloria por haber derrotado a los enemigos; es por ello que este hombre puede asociarse con Jesús, salvando algunas diferencias como que el padre no sabía que había ido a vencer a los filisteos, mientras que es el Padre quien comisiona al Hijo. Es claro que el ejemplo no es perfecto, pero para entender este mensaje debemos tener en mente a Jonatán como Jesús, y al paje de armas, como nosotros.

Veamos algunas características de este siervo de Jonatán:

  • Confianza total en su amo: Jonatán era muy joven. Como vimos, debía tener unos 18 años para cuando se dio este evento. Saúl había sido puesto como rey hacía un par de años, por lo que pasó prácticamente toda su infancia y adolescencia lejos de la vida de palacio y la instrucción que allí se puede recibir. Saúl, hasta que fue llamado por Samuel, era un simple campesino miedoso. Está claro que Jonatán no tuvo demasiado tiempo para recibir una gran instrucción militar, peor aun así su paje confiaba plenamente en él. Por más que esta desición de enfrentar a los filisteos pudiera parecer propia del entusiamo juvenil, el paje no dudó en seguir a su amo. Del mismo modo, nosotros no debemos dudar a la hora de seguir a Jesús hacia donde el nos lleve y dar toda nuestra vida para su gloria. A veces, los caminos del Señor pueden parecer una locura y es cierto que lo son a los ojos del mundo (1 Cor 1:18), pero nosotros tenemos bien en claro que para los que creemos es poder de Dios. Por eso debemos tener una confianza total en aquel que nos llama a seguirlo.
  • No toma la iniciativa, pero acompaña: Es claro que la iniciativa de ir a atacar a los filisteos fue tomada completamente por Jonatán. Del mismo modo, nosotros no tomamos la iniciativa en seguir a Cristo, sino que es él el que se acerca a nosotros y nos llama a acompañarlo.
  • Un enemigo poderoso: El enemigo podía llegar a echarlo atrás. Era muy difícil que fueran a salir aireosos en esta situación, pero a pesar de las circunstancias, siguió confiando en la decisión de su amo y nunca intentó hacerlo cambiar de opinión. De la misma manera, nosotros encontramos en el pecado un enemigo que parece imposible de vencer. Los discípulos, por ejemplo, se preguntaban quién podría salvarse de acuerdo a las exigencias de Dios (Mt 19:25). Eso mismo pensaba Isaías, al ver el estado de la humanidad (Isaías 2:9). No obstante, no confiamos en nuestras propias fuerzas para vencer al pecado, sino en las de aquel que nos va guiando y va marcando nuestro camino. Para nosotros es imposible vencer al pecado y ser salvos, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios. ¡Eso es gracia!
  • Un camino difícil: Jonatán no llevó a su paje precisamente por uno de esos caminos por el que a la gente le daba gusto andar. La región montañosa en la que se encontraban suponía un importante obstáculo para llegar al campamento de los filisteos. Para cumplir con su cometido tuvieron que pasaron por unos peñascos y escalar unos desfiladeros. Todo esto llevando el equipamiento a cuestas. No era una tarea fácil a simple vista. Si ya ir a territorio enemigo era una locura, ni hablar el atravesar semejante camino para hacerlo. Pero el paje confiaba en su señor, y por eso no dudo en seguirlo. ¡Eso mismo debemos hacer nosotros al seguir a Cristo! Ciertamente el camino no es fácil y muchas son las pruebas y aflicciones que tenemos que atravesar por seguirlo, pero aun así confiamos plenamente en nuestro Señor, que es quien marca el camino.
  • La derrota del enemigo: Una vez en campamento enemigo, la batalla comenzó. Vemos que el que luchaba al frente era Jonatán, mientras que el paje remataba a aquellos enemigos que iban cayendo. Esto tiene mucho que ver con nosotros y nuestra lucha contra el pecado. La victoria definitiva, sin dudas es de Jesús; nosotros no podríamos por nuestros propios medios ser conscientes de nuestra maldad y llegar al arrepentimiento. Necesitamos que el Espíritu Santo obre en nosotros para que podamos entenderlo y necesitamos de la gracia de Dios manifestada en el sacrificio de la cruz de Cristo, para poder vencer. Sin embargo, nosotros también tenemos parte en esta lucha. Si bien es Jesús el que hizo la obra para que nosotros sólo por fe seamos justificados, el buscar la santidad es una responsabilidad nuestra. Día a día tenemos que matar el pecado que hay en nosotros, y qué mejor que hacerlo acompañados de Jesús.
  • Las señales que acompañan: Mientras Jonatán y el paje de armas peleaban, repentinamente, la tierra empezó a temblar, lo que causó un gran pánico entre los filisteos. ¡Era Dios mostrando su poder y acompañando a estos hombres! Del mismo modo, así como sabemos que Jesús va a estar con nosotros hasta el fin del mundo, también podemos tener la certeza de que las señales de la obra de Dios van a acompañar a aquellos que pusieron su fe en Cristo (Marcos 16:17).

Que podamos tener plena confianza en Jesús, nuestro Señor y salvador, y que estemos dispuestos a dar nuestra vida para seguir sus caminos. Después de todo, el costo de ser seguidor suyo es darlo todo, y sólo perdiendo todo lo que tenemos por su causa es que vamos a alcanzar la vida eterna. Morir para Cristo es la única forma en la que vale la pena vivir. Con él estamos juntamente crucificados, y ya no tenemos temor de ningún enemigo, porque sabemos quién marcha delante nuestros. Jesús, en la cruz, logró la victoria definitiva sobre el pecado y la muerte, por lo que podemos marchar con confianza detrás de él, sabiendo que la gloria venidera que nos espera es muy superior a cualquier aflicción del presente. Que como el paje de armas, podamos decirle a Jesús: “Haga todo lo que tenga en su corazón; vea, aquí estoy con usted a su disposición.” Que podamos estar a disposición de nuestro Señor para hacer cualquier cosa con tal de servirle, sin importar lo ilógico o difícil que sea. Que como esos discípulos que estaban pescando, podamos dejarlo todo cuando Cristo nos llame a seguir sus pasos.

Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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Una respuesta a “Héroes Anónimos: El Paje de Armas de Jonatán”

  1. Dios te bendiga! No conocía esta página. Me gusta mucho tu manera tan sencilla y clara de explicar los puntos. Son buenas lecturas basadas en la palabra de Dios. Eres un buen maestro.

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