Los Proverbios no son Promesas

A veces, al leer la Biblia, no tenemos en consideración el tipo de texto que estamos leyendo. En su riqueza de escritura, en la Palabra de Dios podemos encontrar libros que están escrito en poesía, otros en forma de narración, otros como leyes, otros como cartas. Es decir, la variedad literaria que encontramos es muchísima, y a la hora de hacer nuestros estudios no podemos pasar por alto estas cosas. Por ejemplo, en una narración podemos encontrar ejemplos buenos y ejemplos malos; no todo lo que nos narran las historias indica cómo tenemos que comportarnos. Del mismo modo, debemos entender qué tipo de texto son los proverbios, de manera que podamos llegar a entender cuál es el mensaje que tienen para nuestras vidas.

En este artículo, vamos a analizar algunos versículos que suelen ser considerados como promesas de parte de Dios, cuando en realidad no lo son. Esto podemos llegar a entenderlo con sólo leer el propósito con el cual el autor escribió este libro…

Proverbios 1:1-4 – Proverbios de Salomón hijo de David, rey de Israel: Para adquirir sabiduría y disciplina; para discernir palabras de inteligencia; para recibir la corrección que dan la prudencia, la rectitud, la justicia y la equidad; para infundir sagacidad en los inexpertos, conocimiento y discreción en los jóvenes. (NVI)

¿Qué es un proverbio? Según el diccionario: “Frase de origen popular repetida tradicionalmente de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza”.

Por lo tanto, podemos llegar a las siguientes conclusiones sobre los proverbios:

  • Son frases cortas.
  • Son frases fáciles de recordar.
  • Llaman a la acción; a ponerlas en práctica.
  • Contienen grandes verdades morales, y en el caso de los de Salomón, espirituales.

El propio sucesor de David nos da la lista de razones por las cuales escribe estas frases:

  • Adquirir sabiduría y disciplina: Poder incorporar mejores hábitos y tomar decisiones adecuadas.
  • Discernir palabras de inteligencia: Comprender lecciones profundas de la vida.
  • Recibir la correción que dan la prudencia, la rectitud, la justicia y la equidad: Cambiar nuestras malas conductas.
  • Infundir sagacidad en los inexpertos, conocimiento y discresión en los jóvenes: Clarificar el entendimiento.

Por lo tanto, vemos que en ningún momento se menciona que los proverbios puedan ser promesas de Dios a sus hijos. Más bien son una serie de instrucciones que, si se siguen, es muy probable que nos lleven a obtener buenos resultados. Sin embargo, en ningún momento se indica que ellas son infalibles.

Vamos a ver algunos ejemplos…

Proverbios 15:1 – La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor. (NBLH)

Cuando alguien está enojado, hablarle con suavidad y tranquilidad ayuda a que esa persona se calme, mientras que si le hablamos de forma eufórica, seguramente estaremos acrecentando su ira. Esto es algo que funciona en la mayoría de los casos, pero también es posible que nos encontremos en situaciones en las que el hablarle despacio a una persona podría llegar a tener el efecto inverso.

Proverbios 18:24 – El hombre de muchos amigos se arruina, Pero hay amigo más unido que un hermano. (NBLH)

El punto de este proverbio es que no sirve de nada tener un montón de amigos, enfocándose a amistades superficiales. No obstante, es posible que alguien tenga muchos amigos verdaderos, y que no termine mal por ello. La recomendación es tener pocas amistades profundas, que van a estar más unidas a vos de lo que estaría un hermano, pero no por eso podemos decir que siempre vamos a terminar mal si tenemos muchos amigos.

Proverbios 22:6 – Instruye al niño en el camino que debe andar, Y aun cuando sea viejo no se apartará de él. (NBLH)

¿Si le dedicamos el suficiente tiempo a enseñar las verdades de Dios a nuestros niños, ellos van a terminar siendo salvos? Probablemente. El hecho de que les prediquemos el Evangelio y oremos por ellos pueden llevar a que Dios haga la obra del nuevo nacimiento en esos chicos. Ahora bien, la salvación viene por la gracia y la voluntad soberana del Señor y no por lo que nosotros hagamos o dejemos de hacer. Si instruimos a nuestros niños, pero al crecer ellos no muestran un verdadero arrepentimiento, no podemos basarnos en este pasaje para afirmar que ellos son salvos. Es bueno y sabio instruir a los niños, pero aun así eso no va a garantizar su salvación.

Proverbios 22:29 – ¿Has visto un hombre diestro en su trabajo? Estará delante de los reyes; No estará delante de hombres sin importancia. (NBLH)

Este proverbio apunta a que si trabajamos con responsabilidad y esfuerzo, vamos a ser reconocidos en la sociedad y vamos a crecer laboralmente. Esto es una realidad. Es sabio esforzarse en el trabajo, porque así es más probable que nos reconozcan con premios o nuevos cargos que nos van a permitir glorificar más a Dios. Sin embargo, este pasaje no implica que si nosotros somos responsables en nuestras tareas siempre vamos a ser reconocidos. Suele darse el caso, pero puede haber excepciones. Es sabio esforzarse en el trabajo, pero no siempre vamos a llegar al resultado que esperábamos.

Proverbios 23:13-14 – No escatimes la disciplina del niño; Aunque lo castigues con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, Y librarás su alma del Seol. (NBLH)

Por último, vemos este proverbio que apunta a que si disciplinamos a nuestros niños y los corregimos en las cosas que hacen, ellos van a ser salvos. El punto es similar al de instruir al niño en su camino. Si nosotros les enseñamos las verdades de Dios y los motivamos a santificarse desde edades tempranas, es muy probable que ellos terminen creyendo en Jesús como su salvador y alcancen salvación. La cuestión es que esto no implica que no pueda pasar que instruyamos mucho a nuestros chicos, y ellos nunca lleguen a los pies de Cristo.

Por tanto, vemos que es sabio seguir los proverbios de Salomón. Son cosas buenas y de hecho fueron inspiradas por Dios. El seguirlos muy probablemente nos lleve a obtener los resultados aquí descritos, aunque esa no es una afirmación ciento por ciento certera. El problema de tomar a los proverbios como promesas es que, por un lado, nos vamos a llenar de falsas esperanzas y terminaremos decepcionados, y por el otro vamos a encontrarnos con que algunas supuestas promesas acá mencionadas no se cumplen en nuestras vidas, y eso nos va a llevar a quejarnos contra Dios por su falta de fidelidad, lo cual es una completa herejía. Aunque todo el mundo sea infiel, él permanece fiel (2 Tim 2:13).

Entonces, como conclusión, quiero animarte a nutrirte de la profunda sabiduría que encontramos en el libro de Proverbios, y que puedas aplicarlos en tu vida cotidiana. Pero siempre entendiendo qué tipo de texto estamos leyendo, y cuál era la intención original del autor al escribirlos.

Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

More Posts

Comentarios

comentarios

Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *