¿Para que sirve la Ley de Dios?

En Discipulado Cristiano hemos repetido innumerables veces que Dios salva a los pecadores por gracia y que el pecador simplemente debe creer en Jesucristo para ser salvo, sin añadir ninguna obra. Esta es la clásica doctrina de Sola Fide, o salvación solo por la Fe en Jesucristo. Pero si el hombre es salvo solo por la Fe, ¿para qué Dios nos dió su Ley?

 Esta es una pregunta válida y muy práctica. Es muy común malinterpretar el propósito de la Ley de Dios. Primero, debemos aclarar que cuando nos referimos a la Ley de Dios, nos podemos referir a varias cosas:

  • Los 10 mandamientos, que se resumen en el gran mandamiento de “Amar a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y toda nuestras fuerzas y a nuestros prójimos como a nosotros mismos”
  • La Torá, es decir los 5 primeros libros de la Biblia, la Ley de Moisés. Esto incluye los 10 mandamientos, la ley moral, la ley ceremonial y la ley civil que Dios dio a Israel

En este post, usaremos el término “Ley de Dios” principalmente para referirnos a la Ley moral, resumida en los 10 mandamientos.

Cuando pensamos en el propósito de la Ley, podemos cometer dos graves errores:

  • Creer que para ser salvos debemos obedecer la Ley de Dios. Esto se llama legalismo
  • Creer que, por ser salvos por la Fe en Cristo, la Ley no tiene ningún propósito y por lo tanto no debe ser obedecida. Esto se llama antinomianismo (Anti=en contra, nomos=ley)

Estos dos puntos de vista respecto de la Ley parecen ser opuestos, pero veremos que ellos surgen de sentimientos similares. En el Nuevo Testamento vemos que existe una tensión entre estas dos posturas y que los apóstoles tienen que corregir este tipo de errores en todas las iglesias. Un gran ejemplo es el del apóstol Pablo luchando contra el legalismo en las iglesias de Galacia. Otro ejemplo es el de Santiago o Juan corrigiendo el antinomianismo en sus cartas. Lo cierto es que nuestro corazón siempre tiende a alguna de estas posturas, y esto es porque no entendemos quién es Dios, quienes somos nosotros y por qué nos dió su Ley.

Para entender el propósito de la Ley de Dios, leamos Gálatas 3:15-25.

En el contexto de este pasaje, Pablo está haciendo una defensa de la salvación solo por la Fe usando ejemplos del Antiguo Testamento, en especial, usando el caso de Abraham, a quién su fe le fue tomada por justicia (Génesis 15:6). La refutación lógica por parte de los oponentes de Pablo era la siguiente: “Abraham fue salvo por la Fe, porque la Ley no había sido revelada aún”. Pero Pablo anticipa a sus oponentes y hace un desarrollo de como la Ley de Dios no invalida la promesa de salvación hecha a Abraham. Y el argumento que Pablo usa es el siguiente:

¿Es entonces la Ley contraria a las promesas de Dios? ¡De ningún modo! Porque si se hubiera dado una ley capaz de impartir vida, entonces la justicia ciertamente hubiera dependido de la ley.

Gálatas 3:21 (NBLH)

Si la salvación viniera por medio de obedecer la Ley, Dios no habría dado la promesa de salvación por gracia a Abraham y Jesucristo no habría venido a morir a este mundo, por lo tanto, es evidente que la Ley no tiene el propósito de salvarnos.

¿Por qué es esto? Porque nadie puede cumplir la Ley de Dios, puesto que todos somos pecadores y ninguno de nosotros alcanza la gloria de Dios (Romanos 3:23). La Ley de Dios refleja la forma en la que los seres humanos deberíamos vivir y actuar, pero ninguno de nosotros es capaz de hacer eso. Es por eso que surgen los errores llamados legalismo y antinomianismo. El legalismo ve a la Ley como una carga pesada que debemos cumplir y si fallamos en hacerlo, perecemos. El antinomianismo ve a la Ley como algo malo que nos condena, pero al ser liberados por Cristo, ya no debemos obedecerla. Estos dos errores surgen del siguiente error: Separar a la Ley de Dios del Dios que la dio. Al criticar la Ley de Dios, estamos criticando a su Dador, quién es Santo, amoroso, bondadoso, justo y misericordioso. El nos dió su Ley como una guía para que podamos vivir en armonía, felicidad y podamos disfrutar correctamente de nuestro Dios. Pero si simplemente vemos a la Ley como un sistema de premios y castigos, caeremos en el error de los legalistas y antinomianistas.

¿Para que le dio Dios la Ley a Moisés? El apóstol dice que nos dió la Ley “Por causa de las transgresiones” hasta que viniera Cristo. La Ley debía hacer dos cosas:

  • Contener la maldad del hombre: Por causa de la Ley, el crimen y la maldad del hombre son contenidos, debido al miedo que imparte el castigo.
  • Funcionar como un espejo que revele el estado moral y espiritual del hombre: Al examinarnos a nosotros mismos para ver cómo cumplimos la Ley de Dios, nos damos cuenta que ninguno de nosotros la puede cumplir perfectamente. Ya es mucho pretender que alguien cumpla perfectamente alguno de los 10 mandamientos, ¿Cuánto más sería cumplirlos todos? La Ley nos muestra que somos horrendos pecadores y que necesitamos un Salvador

Pero, ¿Qué sucede una vez que creímos en Cristo? ¿Nos olvidamos de la Ley?

¡De ninguna manera! Diría el apóstol Pablo. Porque como vimos antes, la Ley no es contraria a la promesa de Dios y la Ley proviene de un Dios amoroso y bondadoso. Por lo tanto, una vez que creímos, la Ley nos muestra como Dios pretendía que los seres humanos vivamos antes de La Caída, y el Espíritu Santo utiliza la Ley para que nosotros podamos ser cada día más santos. Los reformadores lo resumieron de la siguiente forma:

“La Ley nos lleva a Cristo para ser salvos y Cristo nos lleva a la Ley para ser santificados”.

La vida del Cristiano es una vida de arrepentimiento, en la que todos juntos conocemos más a Dios y somos transformados por Él para santificados a medida que más lo conocemos en su Ley y en su Palabra.

El legalismo y el antinomianismo pueden ser errores fatales para la vida del cristiano. Pero ambos tienen la misma cura: El evangelio. En el evangelio, estas dos posturas con respecto a la Ley de Dios son derrotadas. Ya no estamos obligados a cumplir con la Ley de Dios, porque Cristo cumplió con toda la Ley. Él es la descendencia de Abraham, quien cumplió perfectamente la Ley de Dios. Cuando Cristo murió en la cruz, no sólo recibió el castigo que nosotros merecíamos, sino que, al ser unidos a Él por medio de la fe, su rectitud moral es nuestra. Dios nos ve como si nunca hubieramos transgredido la ley. Por otro lado, la idea del Dios castigador que la caída nos produjo, es curada al ver la inmensa y asombrosa gracia de Dios. Esto nos muestra que la Ley de Dios es buena, porque Dios es bueno. Por lo tanto, comenzamos a obedecer la Ley de Dios, por amor a Dios. Al estar unidos a Cristo, su Espíritu nos transforma y nos hace cada día más como Él, es decir, más obedientes a Dios.

Hemos vivido mucho tiempo bajo la condena de la Ley y por lo tanto, nuestra visión de la misma esta muy distorsionada. Debemos aprender de los apóstoles cuál es el verdadero propósito de la Ley y comenzar a amarla, porque ella fue dada para nuestro bien por un Padre amoroso que es nuestro Creador.

Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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