¿Qué significa ser Sólo Testigos?

¿Querés empezar el próximo año de la mejor manera? Entonces es una buena oportunidad para que puedas sumarte a Cima 2018. Durante seis días vas a poder crecer en el conocimiento de la Palabra, compartir con hermanos de muchos países, participar de talleres prácticos y, sobre todo, ser desafiado a ser parte de la comunidad de creyentes que participa activamente en la gran comisión que tenemos como iglesia: Que el nombre de Jesús sea proclamado en todos los rincones de la tierra. Animate a dejar que el Señor abra tu entendimiento para que puedas ser motivado a sumarte a las misiones que muchos hermanos están realizando por todo el mundo. Sea orando, ofrendando o yendo, si verdaderamente pusiste tu fe en Cristo como Señor y Salvador, no podés ser indiferente su propósito de que sean hechos discípulos suyos en todas las naciones. Como bien dice una frase popular, las misiones se hacen con las rodillas de los que oran, las manos de los que dan y los pies de los que van. El problema con esto es que, en general, la mayoría de los creyentes da por hecho de que el “ir” es una parte que le toca a otro. Eso hace que, hoy en día, haya una enorme necesidad de misioneros en todo el mundo.

En Cima, vas a poder entrar en contacto con muchas personas y ministerios que te van a ayudar a potenciar los dones que el Señor puso en vos, y a que realmente puedas descubrir cómo encajás vos en el plan que Dios está llevando a cabo en todo el mundo. Vas a poder compartir con misioneros y hermanos de diferentes partes del mundo que te van a posibilitar tener una nueva perspectiva de lo que es la verdadera vida cristiana; de lo que implica el ser discípulo de Jesús. Te comparto todo esto para que, tal como me pasó a mí, Cima te ayude a darte cuenta del gran propósito de Dios para su iglesia.

Las Estadísticas Alarman

Gracias a la información relevada por el Joshua Project podemos tener una noción más o menos clara de cómo venimos como iglesia con el trabajo que estamos realizando para cumplir la gran comisión. Los resultados no son para nada agradables y deberían movilizarnos. Entre las casi 17000 etnias que existen en el mundo, hay unas 7000 que están clasificadas como no alcanzadas, lo que significa que entre ellas la presencia del Evangelio es práctica o totalmente nula. Ellas no sólo están conformadas por gente que no conoce a Dios, sino que tampoco tienen posibilidad de que alguien les predique el mensaje de salvación. Hay muchos lugares en los que podrías pararte a preguntarle a la gente de Jesús, y ellos no tendrían ni la más mínima idea de lo que estás hablando. ¿Por qué pasa esto? ¿Por qué en el mundo hay tres mil millones de personas que nunca escucharon el Evangelio? ¿Por qué hay tanta gente que está destinada al infierno sin ninguna posibilidad de salvación? ¿Es Dios injusto acaso? ¡De ninguna manera!

Si analizamos los primeros tres capítulos de romanos, y sobre todo el final del capítulo 1, entendemos que todos somos condenados por la llamada “revelación general”. La creación es suficiente para que nosotros entendamos que hay un Dios, por lo que eso nos deja a todos sin excusa. Ninguno de nosotros puede decir que pecó por desconocimiento. La cuestión es que sólo aquellos que son verdaderamente inocentes podrían salvarse en estos casos, y como sabemos, no hay justo ni aun uno, sino que todos pecamos y estamos destituidos de la gloria de Dios. Por tanto, necesitamos de la “revelación específica”, que es la Palabra, para poder alcanzar salvación. Sólo reconociendo que somos pecadores, arrepintiéndonos y poniendo nuestra fe en aquel que murió por nosotros y resucitó al tercer día para que tengamos vida, podemos llegar a ser salvos. ¡Jesús es el único camino al Padre! Por ende, aquellos que nunca escuchar hablar de Jesús, no pueden llegar a la salvación.

Ahora es donde entramos nosotros: Dios, en su soberanía, dispuso que el medio por el cual las personas pudieran alcanzar salvación sea por medio de la predicación de su Palabra. Entonces, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique? Es necesario que la iglesia tenga el sentir que tuvo Cristo Jesús, al entregarse a sí mismo, tomando forma de siervo, y venir a la tierra a morir por nosotros. Que como él, podamos ver a las multitudes desamparadas, sin Dios, como ovejas sin pastor, y podamos tener compasión de ellas, y que esa compasión nos lleve a actuar. A entender que somos nosotros el único medio por el cual las personas pueden escuchar el Evangelio. Si la iglesia falla (y no va a fallar) no hay un plan alternativo; somos la única opción que tienen las personas para escuchar de Cristo.

Los obreros son pocos y la mies es mucha. ¡Queda mucho trabajo por hacer! En este Cima vas a poder descubrir cómo usar los dones para bendecir a otros e involucrarte en la misión.

Sólo Testigos

El lema que nos va a acompañar en este Cima es “Sólo Testigos”, basándonos en el texto de Hechos 20:24. Creo que si hay alguien que verdaderamente usó su vida para dar testimonio de Cristo, ese fue el apóstol Pablo. Él, en este contexto, anuncia a los ancianos de Éfeso que tras tres años de estar instruyéndolos, llegó el momento de despedirse para siempre; no volverían a verse. Sin embargo, hay una cosa que Pablo tenía clara: Él había hecho todo lo que había estado a su alcance para predicarles el Evangelio (Hch 20:26). ¿Qué tal estamos nosotros? ¿Estamos haciendo todo lo que está a nuestro alcance para que el nombre de Cristo sea proclamado en todo el mundo? ¡A eso queremos movilizarte en este Cima!

Ahora bien, ¿qué implica ser sólo testigos?

  • Sólo testigos son aquellos que no ponen su mente en otra cosa que no sea el dar testimonio del Evangelio de la gracia Dios. Como bien le dice Pablo a Timoteo, un soldado no se ve enredado en asuntos civiles (2 Tim 2:4). Del mismo modo, nosotros no debemos hacer caso a ninguna cosa que no sea cumplir con el llamado que recibimos; no debemos perder nuestro tiempo, ya que cada segundo que pasa es de vida o muerte para rescatar a aquellos que marchan hacia la perdición (Pr 24:11). En estos días tan malos, cada momento oportuno es valioso (Ef 5:16). Que lo único que motive nuestra estancia en este mundo sea el ser instrumentos en las manos de Dios para salvación de las personas, ya que de otro modo, bien nos valdría estar ya en su presencia. Sin dudas que no somos dignos de un llamado tan grande, pero aun así, se espera que los que reciben un encargo sean dignos de confianza (1 Cor 4:2). Nada debe distraernos de nuestra misión; debemos vivir sólo para ser testigos.
  • Sólo testigos son aquellos que entienden que no son ellos los que deben sobresalir, sino aquel de quien dan testimonio. Entender que Jesús murió por vos y tener convicción de pecado, te lleva a comprender además que tu vida en nada vale; que separados de él, nada podemos hacer (Jn 15:5). Por tanto, si queremos ser verdaderos testigos de su resurrección, entonces debemos esforzarnos para menguar, mientras el crece (Jn 3:30); para morir a nosotros mismos, mientras él vive en nosotros (Gal 2:20). Ya nada debemos hacer por contienda ni por vanagloria (Fil 2:3), sino que lo hacemos para que el nombre de Cristo sea exaltado. Y como él ya fue exaltado hasta lo sumo (Fil 2:9), la única manera que tenemos nosotros de exaltarlo es humillándonos ante él. No vivimos para brillar nosotros mismos, sino para que Cristo brille en nosotros. Como bien proclamaron los reformadores: Sólo Dios es digno de gloria (1 Cor 10:31).
  • Sólo testigos son aquellos que no tienen temor de las consecuencias que pueda llegar a traerles hablar de lo que conocen. Bernabé y Pablo proclamaban durante su primer viaje misionero que era necesario pasar por muchas tribulaciones para entrar en el reino de los cielos (Hch 14:22). Es paradójico que la salvación es gratuita, pero a su vez les cuesta todo a aquellos que son justificados por la gracia de Dios. Si queremos ser discípulos de Cristo, debemos pagar el precio de tener todo por basura en comparación a él (Lc 14:26-27, Fil 3:8). Seguir las pisadas de Cristo, significa padecer y ser crucificado juntamente con él (Gal 2:20, 1 Pe 2:21). La decisión de ser sólo testigos va a costarte mucho, pero vas a encontrar que ella es la única razón por la que vale la pena morir. Ser contados entre los héroes de la fe nos va a permitir realizar grandes hazañas, no por nuestra fuerza, sino por el Dios que obra en nosotros, pero a su vez nos va a llevar a pasar por todo tipo de padecimientos (Heb 11:32–38). Debemos evaluar el costo de este camino… (Lc 14:28). ¿Estamos dispuestos a ser sólo testigos? ¿Estamos dispuestos a enfrentar el sufrimiento que va a acarrear nuestro testimonio frente al mundo?
  • Sólo testigos son aquellos que entienden que el llamado es a una comunidad y no a individuos aislados. Es habitual que figuremos a los misioneros como hombres solitarios que se van a tierras remotas sin ningún tipo de contacto con otros creyentes. ¡Esto no es ni debe ser así! Dios no sólo nos redimió para restaurar nuestra relación con él, sino para crear para sí un nuevo pueblo formado por nuevas criaturas que vivan en santidad y que conformen las primicias del reino de los cielos (Ef 2:14-17, Ti 2:14). No hay misionero sin iglesia enviadora, y eso es lo que vemos en todo el libro de Hechos. Es necesario que entendamos que la gran comisión es un llamado a trabajar codo a codo y no a los codazos, con hermanos de todo el mundo, para la gloria de nuestro Dios. En este Cima, queremos que puedas conocer creyentes de diferentes países que tienen el mismo propósito de que el Evangelio sea conocido en todo el mundo, sabiendo que el llamado a ser testigos, siempre es en plural.
  • Sólo testigos son aquellos que vieron algo que merece ser compartido. No tenemos un mensaje basado en fábulas o cuento. No adoramos una tumba llena de huesos. Sino que junto a Job podemos ponernos de rodillas y proclamar: “¡Yo sé que mi redentor vive!” (Job 19:25). Nadie se interesa por alguien que es testigo de un hecho irrelevante. Sin embargo, nosotros somos testigos del mayor milagro que la historia de la humanidad haya visto: La resurrección de Cristo; él es las primicias de los que habremos de resucitar con él (1 Cor 15:20). Entonces, transmitimos el mensaje que es capaz de transformar la vida de las personas. Compartimos aquello que hizo que los primeros discípulos pasaran de la cobardía a dar sus vidas en pos de una causa por la que valía la pena morir. No vimos a Cristo resucitado con nuestros propios ojos, pero somos testigos de esto porque sí lo vimos con nuestros ojos espirituales (Ef 1:18-19), mientras que los que no creen tienen cegado su entendimiento (2 Cor 4:4). Por tanto, como testigos fieles, debemos dar testimonio de aquello que vivimos, para que otros puedan conocer la verdad; porque esta verdad es vida eterna (Jn 17:3).

Ser sólo testigo implica estar dispuesto a renunciar a las cosas que más querés, con tal de cumplir con la misión de Cristo; ser sólo testigo implica estar sumido en la aventura más grande que jamás podrías vivir, de la mano de nuestro Salvador; ser sólo testigo implica hacer a un lado tus propios sueños, para que Dios cumpla los suyos en tu vida; ser sólo testigo implica entender que la causa del Evangelio es la única por la que vale la pena perderlo todo; ser sólo testigo implica poner nuestra mirada en la gloria venidera y no en los tesoros perecederos, porque sabemos que fiel es el que hizo las promesas; ser sólo testigos implica negarte a vos mismo día a día, tomar tu cruz, y seguir las pisadas de Jesús. Ser sólo testigo es entender que estamos llamados a sufrir y que eso te duela, pero a la vez reconocer que todo el sufrimiento del mundo resulta ínfimo en comparación con la gracia de Dios que podemos experimentar en nuestras vidas. Sólo testigos son los que viven cada día sabiendo que una palabra a tiempo puede ser la diferencia entre el cielo y el infierno para las demás personas; son los que están dispuestos a morir si es necesario, para que un alma pueda conocer de Cristo.

En este Cima, queremos ayudarte a encontrar tu lugar en el plan de Dios, para que vos también puedas ser sólo testigo.

Sobre el Evento

El Cima 2018 se va a llevar a cabo en los siguientes países: Argentina, Chile, Bolivia, Brasil, Perú, Costa Rica, Panamá, El Salvador, Nicaragua y Paraguay (consultá más información del lugar en el enlace que les voy a dejar al final del artículo). ¡Así que no tenés excusa! Podés inscribirte ahora mismo para sumarte a esta semana de capacitación intensiva sobre las misiones, donde vas a poder:

  • Disfrutar de los desayunos devocionales.
  • Compartir meriendas con oradores y misioneros de todo el mundo.
  • Participar en talleres que te van a animar a usar tus talentos de una manera práctica para alcanzar a las personas.
  • Formar parte del impacto que se va realizar durante una jornada de evangelismo en el llamado “Operación Cima”.
  • Asistir a plenarias sobre diferentes temas de actualidad, donde vos elegís a cuál ir.
  • Compartir una semana con hermanos de todo el mundo.
  • Participar en las plenarias de la mañana y en las noches especiales.
  • Contar cómo Dios te va hablando en los grupos pequeños.
  • ¡Y muchas sorpresas más que vas a ir descubriendo!

En el caso del Cima de Argentina-Chile, del cual formo parte, vamos a contar, entre muchos otros, con estos oradores:

  • Jesús Londoño.
  • Alex Chiang.
  • David Flynn.
  • Sandra Iriarte.
  • Gabriel Philips.
  • Miguel Vera.
  • Eliana Schmitt.
  • Matthias Vögelin.
  • Walter Altare.

Este Cima se va a realizar en San Rafael, Mendoza, desde el 21 al 27 de Enero. ¡Pero eso no es todo! ¡Queremos que puedas poner en práctica todo lo que aprendiste en el corto plazo! Por eso, además de ir al congreso, podés anotarte a prácticas en lugares como:

  • Mendoza.
  • Córdoba.
  • Bariloche.
  • Junín de Los Andes.
  • Entre Ríos.
  • Salta.
  • Tucumán.
  • Buenos Aires.
  • Santiago.
  • Temuco.
  • Puerto Montt.
  • Ciudad del Este.
  • Montevideo.

Aprovechá esta posibilidad de servir junto a otros hermanos en una misión a corto plazo trabajando a la par de ministerios locales de los diferentes lugares.

¿Cómo puedo obtener más información?

  • Si querés saber cómo vivimos el Cima 2017 “Yo Soy”, entrá acá.
  • Si querés saber cómo vivimos el Cima 2016 “Pero yo os digo”, entrá acá.
  • Si querés anotarte o conocer más información del ministerio, entrá acá.
Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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Fede Sinopoli

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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