Un Llamado a Dejarlo Todo

Cuando Pedro, Juan, Santiago y Andrés estaban volviendo de sus actividades pesqueras, la figura de Jesús se cruzó frente a ellos. No era la primera vez que se cruzaban con él, pero este encuentro cambiaría por completo sus vidas. A partir de ese día, ellos dejaron todo a un lado para seguir a Jesús. Vamos a analizar las circunstancias que rodearon este llamado…

Lucas 5:1-11 – Aconteció que mientras la multitud se agolpaba sobre El para oír la palabra de Dios, estando Jesús junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban a la orilla del lago, pero los pescadores habían bajado de ellas y lavaban las redes. Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, pidió que se separara un poco de tierra; y sentándose, enseñaba a las multitudes desde la barca. Al terminar de hablar, dijo a Simón: “Sal a la parte más profunda y echen sus redes para pescar.”

Simón Le contestó: “Maestro, hemos estado trabajando toda la noche y no hemos pescado nada, pero porque Tú lo pides, echaré las redes.” Cuando lo hicieron, encerraron una gran cantidad de peces, de modo que sus redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros que estaban en la otra barca para que vinieran a ayudarlos. Y vinieron y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían.

Al ver esto, Simón Pedro cayó a los pies de Jesús, diciendo: “¡Apártate de mí, Señor, pues soy hombre pecador!” Porque el asombro se había apoderado de él y de todos sus compañeros, por la gran pesca que habían hecho; y lo mismo les sucedió también a Jacobo y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón. Y Jesús dijo a Simón: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres.” Y después de traer las barcas a tierra, dejándolo todo, siguieron a Jesús. (NBLH)

Contexto:

Pedro y Andrés ya habían decidido seguir a Jesús (Jn 1:35-51), a comienzos de su ministerio, aunque eran unos seguidores más de montón. Todavía les faltaba ir más en profundidad en su relación con él para llegar al punto que vemos en este pasaje: Dejarlo todo. Jesús había hecho el milagro de las bodas de Caná en Galilea, para luego viajar a Judea, donde inició su ministerio. Al regresar a las tierras norteñas, llama a un grupo de discípulos para iniciar formalmente su ministerio en esa región (Mt 4:18-22, Mr 1:16-20). Durante algún tiempo estuvieron recorriendo algunas ciudades, hasta que este viaje terminó y todos regresaron a sus actividades cotidianas. Esta vez, el llamado era mucho más profundo; implicaba hacer a un lado todo con tal de seguirle.

Lugar y Situación:

  • Una mañana, a orillas del mar de Galilea.
  • Multitudes se apretujaban para escuchar a Jesús.
  • Unos pescadores, con dos barcas, estaban limpiando redes en la orilla.
  • El mejor momento para pescar era la noche, por lo que estos trabajadores estaban volviendo de una ardua jornada laboral.
  • Jesús le pide ayuda a Simón Pedro.

Puntos Clave:

  • Las multitudes que se apretujaban:
    • No sabemos qué fue lo que Jesús habló a las multitudes, pero sí sabemos que él tenía preparada una revelación especial para aquellos que había escogido. De este modo, vemos que el Señor se muestra de manera especial con aquellos que son llamados a salvación por medio de las abundantes riquezas de su gracia. Él no hizo este milagro delante de la multitud, porque conocía sus corazones y sabía cómo reaccionarían; él milagro fue un encuentro íntimo entre él y aquellos que llegarían a ser sus más íntimos seguidores.
  • Jesús no necesitaba de la ayuda de Simón Pedro:
    • Jesús le pide ayuda a Pedro para poder pararse sobre su barca y así hablar a la multitud. Era una costumbre de la época que los maestros se pararan de espaldas a las olas, de manera que el viento del mar hiciera que sus palabras llegar a todas las personas. Pero siendo honestos, ¿necesitaba verdaderamente esto Jesús? ¿No podía simplemente hablar con una voz tan estruendosa que se escuchara en todo el pueblo? Por supuesto que podía, pero no era su voluntad hacerlo.
    • En su infinita gracia, Dios nos permite formar parte de la obra que él está haciendo. Esto lo vemos, por ejemplo, en el hecho de que la iglesia es la responsable de predicar el Evangelio, para que así las personas puedan llegar a la salvación. Es cierto que el crecimiento lo da Dios, pero también es cierto que es necesario que Pablo siembre y que Apolos riegue; de otro modo, nadie va a poder ser salvo. Dios podría chasquear sus dedos y hacer que todos se conviertan, pero en su voluntad el elije usar a la iglesia para ello. Es mismo era lo que estaba haciendo con Pedro: Darle la posibilidad de participar en su obra.
    • A partir de todo esto, llegamos a la conclusión de que nuestro Dios es un Dios de medios. Él es soberano y nada se escapa de su control; esto no limita su autoridad ni su poder. Simplemente, en su perfecta voluntad, él elige que ciertas cosas se hagan a partir de ciertos medios, aun cuando los medios son innecesarios para un Dios omnipotente.
    • Entonces, si se nos concede el impresionante privilegio de formar parte de la obra que Dios está haciendo, ¿cómo no estar dispuestos a dar todo lo que tenemos para ello? No hacerlo sería como darle la espalda a Dios, rehusándonos a ser un medio para que él cumpla sus propósitos. Que todos nuestros recursos y bienes materiales puedan estar siempre a disposición del Señor.
  • Los pescadores no buscaron a Jesús.
    • Ellos estaban en sus tareas habituales, cuando Jesús llegó a ellos. Cuando salieron a pescar esa noche creyeron que sería un día más, como cualquier otro. En la medida que iban corriendo las horas, se dieron cuenta que no era un día cualquiera, sino uno pésimo; no lograban pescar nada. Esto era un tanto desesperante, ya que a partir de esto ellos iban a poder llevar alimento a sus hogares. Sin embargo, cuando desahuciados enrollaban las redes vacías, fue Jesús quien vino a su encuentro.
    • Del mismo modo que sucedió con estos hombres, nosotros no buscamos verdaderamente a Dios. Nuestro deseo está en hacer el mal y apartarnos de sus caminos; nunca podríamos buscarlo por nuestras propias fuerzas, como indica Romanos 3. Sino que, en su gracia, él se acerca a nosotros para que podamos tener convicción de pecado y así alcanzar salvación.
  • La necesidad de creer para ver la obra de Dios:
    • Bienaventurados los que no vieron y creyeron, dijo Jesús. La realidad es que las cosas de Dios funcionan primero creyendo y luego nuestros ojos van a ser abiertos para que podamos ver todas sus maravillas. Eso fue lo que pasó con estos hombres. Ellos sabían que si no habían pescado nada durante la noche, no había forma de tener éxito a esa hora. Todo estaba en contra. Pero aun así actuaron, y le hicieron caso a Jesús, porque creyeron que mayor era aquel que estaba a su lado.
    • A pesar de las circunstancias, debemos actuar. No importa cuán imposible parezca ser todo; cuán ilógica sea la situación, tenemos un Dios que no está limitado por los parámetros de la naturaleza, sino que es un Dios sobrenatural. Él puede hacer realidad cualquier cosa, y es por eso que debemos confiar en él.
    • No podemos esperar al momento más idóneo, porque no va a llegar. Es algo que nos suele pasar a todos, que decimos que vamos a creer en Dios cuando pase tal y cual cosa. La realidad es que esas no son más que excusas para ocultar debajo de la alfombra nuestra propia incredulidad.
    • Las obras de Dios funcionan como el reino del revés. Como bien dice la canción del grupo Corto plazo, hay que perder para ganar, dar para recibir, morir para vivir, menguar para crecer. En el caso de estos pescadores, había que pescar en aguas profundas de día, para tener una buena pesca. ¡Todo al revés! Pero así es como obra nuestro Señor.
  • La diferencia que hay entre el esfuerzo humano y el poder de Dios.
    • En la oración, nosotros demostrabamos nuestra insuficiencia y nuestra dependencia total de Dios. Reconocemos que hay cosas que se escapan de nuestras manos, y que necesitamos de su misericordia para seguir adelante. Así sucedió con estos pescadores experimentados; donde ellos fracasaron, Dios logró la victoria. Es sólo por medio del poder de nuestro Señor que podemos asegurar el éxito en nuestras vidas. Como bien escribe Zacarías, no es con espada, no es con ejército, sino con su Espíritu.
  • La reacción de Pedro rindiéndose a Jesús:
    • No podemos seguir a Jesús si no reconocemos nuestro pecado; es necesario que primero entendamos nuestra condición impura y que somos incapaces de justificarnos a nosotros mismos por nuestras obras, para que podamos seguir a Cristo.
    • ¿Cómo debemos ver a Jesús? Como Señor. Este es el título que le da Pedro cuando se humilla antes él.
    • ¿Qué nos promete? Que no tenemos que temer. Si verdaderamente reconocemos nuestro pecado y nos postramos ante él como nuestro Señor, entonces ya no tenemos que tener temor del juicio venidero, sino que podemos acercarnos con confianza al trono de gracia.
  • El desinterés por los peces:
    • Los peces eran lo de menos. Seguramente con la pesca milagrosa que Jesús había producido, ellos podrían haber vivido mucho tiempo. Iban a ser ricos. Quizás incluso podían dejar de trabajar por mucho tiempo. Nunca antes nadie había visto una pesca tan abundante como la de aquel día. Sin embargo, es interesante que a estos hombres no les importaban los peces, sino aquel que tenía control sobre la naturaleza para hacer un milagro así. Una reacción sumamente opuesta a aquellos que querían coronarlo rey porque podía multiplicar el pan (relatado en Juan 6)
    • Esto debe ponernos en alerta con respecto al materialismo y las predicaciones acerca de la prosperidad que son muy comunes en nuestro tiempo. Si seguimos a Jesús por lo que él puede darnos o por los milagros que puede hacer, en lugar de por reconocerlo como nuestro Señor, entonces no seremos salvos de la ira venidera. La fe salvadora es aquella que pone su confianza en Cristo, y no en las cosas materiales.
    • Concluimos que no nos debe importar el milagro, sino aquel que hizo el milagro.
  • El llamado eficaz ejemplificado en este evento:
    • Primero nos encontramos con Jesús.
    • Segundo, Jesús hace el milagro en nuestra vida, que es el nuevo nacimiento.
    • Tercero, entendemos que somos pecadores.
    • Cuarto, nos arrepentimos y reconocemos a Jesús como Señor.
    • Quinto, ya no tenemos que temer al juicio.
    • Sexto, Jesús nos hace parte de sus planes y nuestros planes ya no son importantes.
    • El costo del discipulado: Dejarlo todo.
      • Hay quienes hablan de algo llamado “oración de fe”. Lo que se suele mencionar es que si repetís cierta oración, diciendo que Jesús es tu Señor, entonces ya sos salvo. Esto lleva a muchos inconversos a ser engañados respecto a su condición espiritual. Si no hay un cambio en nuestro corazón que nos lleve a dar todo para la gloria de Dios, entonces no hay conversión.
      • Otra de las cosas que se suele decir es que tenemos que invitar a Cristo a entrar en nuestra vida. Es como si el centro estuviera en nosotros y no en él. ¡Es al revés! Nosotros tenemos que darle nuestra vida a él. Debemos estar dispuestos a perderlo todo, a sufrir, a ser perseguidos y a morir con tal de seguir a Cristo.
      • ¿Qué implicó a estos cuatro discípulos la decisión de seguir a Jesús?
        • Pedro fue crucificado boca abajo en Roma.
        • Andrés fue crucificado en Grecia.
        • Santiago fue decapitado en Jerusalén.
        • Juan fue metido en un caldero con aceite hirviendo, pero como no lo pudieron matar terminó siendo exiliado.
      • Vale la pena perder la vida la vida por esta causa. No hay propósito más grande que podamos tener en nuestro tiempo en este mundo que el ser hijos del Creador. Que Dios nos ayude a vivir a la altura del llamado que recibimos.
Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

More Posts

Comentarios

comentarios

Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

Un comentario en “Un Llamado a Dejarlo Todo

  1. DIOS nos hace un Llamado a Dejarlo Todo
    Por seguir a JESUS
    Juan 14:6 esús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida;
    nadie viene al Padre, sino por mí.
    DIOS le Bendiga

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *