Resumen de Hechos: Capítulo 3

Contenido

El contenido de Hechos 3 se puede bosquejar de la siguiente manera:

  • Curación de un cojo (v1-11):
    • Pedro y Juan estaban yendo al templo (v1)
    • Los discípulos se encuentran con el cojo en la puerta del templo (v2-5)
    • Pedro sana al cojo (v6-8)
    • El pueblo queda asombrado (v9-11)
  • Pedro le predica a la multitud asombrada (v12-26):
    • El poder es de Dios (v12)
    • El rechazo de Israel a Jesús (v13-15)
    • El cojo fue sanado por la fe (v16)
    • Llamado al arrepentimiento (v17-20)
    • Los profetas testificaron sobre Cristo (v21-24)
    • El mensaje llevado primero a los judíos (v25-26)

De esta manera, encontramos dos partes principales:

  1. La curación del cojo.
  2. La predicación de Pedro.

Parte 1: La curación del cojo

En la primera parte vemos a Pedro y a Juan siguiendo parte de su rutina cotidiana de ir al templo a orar. Los judíos de Jerusalén, por tradición, solían reunirse en este lugar a las 9, a las 13 y a las 15, para orar. Aunque no asistía siempre todo el pueblo, sí encontramos un buen número de gente en aquel lugar. Es interesante destacar que, para ese tiempo, tenemos una iglesia inmadura que todavía seguía conservando algunas tradiciones rituales judías, como lo era esta.

En ese contexto es que ellos, al estar entrando al templo, encuentran a un cojo de nacimiento que se dirige a ellos. Este hombre era muy conocido por todo el pueblo, ya que cada día era dejado en ese lugar, vaya a saber hacía cuánto tiempo. El hecho de que todos supieran que había nacido así tiene que ver con que puede que gran parte de su vida la hubiera pasado pidiendo limosnas en ese lugar. Los templos y altares eran lugares habituales donde encontraríamos a gente mendigando, en aquel tiempo. Un detalle interesante es que a este hombre lo ponían en aquel lugar. ¿Su familia? ¿Algún amigo? ¿Un amo explotador? No lo sabemos, aunque sí vemos que no resulta muy misericordiosa que digamos esa actitud.

En lo que sucedió luego, podemos destacar tres cosas:

  • Pedro y Juan prestaron atención a la necesidad de ese hombre. Seguramente, la gran mayoría de los judíos lo pasaría por alto, pero ellos se detuvieron a conversar con él. Siendo que estaba todos los días en aquel lugar, probablemente los apóstoles supieran de él. Pero parece que en este momento recién advirtieron verdaderamente, con los ojos de compasión con los que Jesús nos mira, la situación de este hombre.
  • Dios hace mucho más de lo que pedimos o imaginamos. Este hombre pedía dinero, pero a cambio recibió sanidad y salvación. ¡Así es nuestro Dios! Siempre nos sorprende de maneras que van más allá de lo que se nos hubiera pasado por la cabeza.
  • Este hombre demostró que su fe era verdadera en el hecho de que alabó a Dios en el templo y luego permaneció junto a los apóstoles. No se quejó porque hubiera tenido que pasar tanto tiempo en su situación, sino que simplemente le dio gracias a aquel que le dio la posibilidad de caminar por primera vez en su vida.

Parte 2: La predicación de Pedro

Luego de pasar algún tiempo adorando a Dios en el atrio del pueblo, que estaba justo antes del de los sacerdotes, Pedro y Juan salieron nuevamente por la puerta Hermosa, junto con su nuevo amigo. En ese momento, están en el pórtico de Salomón, se vieron rodeados por una multitud. Seguramente al principio lo comentaban por lo bajo, pero tanto se fue corriendo el rumor de que el cojo había sido sanado, que ahora una multitud se reunió en donde ellos estaban. Pedro sólo había ido preparado para orar; no tenía un sermón armado para compartir. La realidad es que no esperaba que se le fuera a presentar una oportunidad como esa para hablar a tan grande multitud. Pero así es como obra el Señor. Por ello, debemos estar siempre listos para hablar y anunciar cuál es la razón de la esperanza que tenemos, y aprovechar cada momento oportuno para anunciar el mensaje de salvación. Así lo hizo Pedro.

Lejos de vanagloriarse por lo sucedido, reconoció que todo había sido hecho por medio del poder de Dios. El punto no era lo que ellos podían hacer, sino lo que Dios podía hacer por medio de ellos. Entonces, comenzó a predicar el Evangelio a los israelitas, haciéndoles ver el error que cometieron al rechazar a Jesús, y luego llamándolos al arrepentimiento por ello, para que puedan tener descanso en Cristo. Una vez, los judíos estaban ante la posibilidad de retractarse por haber matado al Mesías que había sido enviado para salvarlos. Algunos lo hicieron, pero no todos. De hecho, como veremos en el próximo capítulo, los apóstoles terminarían presos por este incidente. Pero eso no los iba a detener a ellos; habían sido testigos de la resurrección y estaban dispuestos a darlo todo para la extensión del reino de los cielos.

Personajes Principales

  • Pedro: Es quien, mientras iba al templo para orar, se detiene a hablar con el cojo y, por medio del Espíritu lo sana. Luego, le predica el Evangelio a la multitud de judíos curiosos que se encontraban en el lugar.
  • Juan: Acompaña a Pedro en su visita al templo.
  • El cojo: Un mendigo cojo que se encontraba tirado en la puerta Hermosa del templo de Herodes. Es sanado por Pedro cuando éste pasaba por el templo.
  • Los judíos del templo: Al ver al mendigo que siempre estaba tirado a un costado sano y alabando a Dios, todos se sorprendieron y se acercaron al pórtico de Salomón para ver qué estaba pasando. Allí es donde reciben el mensaje de Pedro y unos cinco mil (Hch 4:4) confesaron a Cristo como su salvador.

Versículo Elegido

Hechos 3:6 – Pero Pedro le dijo: “No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo el Nazareno, ¡anda!” . (NBLH)

Palabras Clave

Evangelio, Espíritu Santo, Poder, Predicación, Sanidad.

Retos

  • ¿Por qué Pedro y Juan subían al templo a las tres de la tarde?
  • ¿Cuál era la puerta llamada Hermosa? ¿Cómo estaba compuesto el templo de Herodes?
  • ¿Cuáles son los títulos que Pedro le da a Jesús en su discurso?
  • ¿Cuál es el tiempo de la restauración de todas las cosas?
  • ¿Por qué en el versículo 24 se habla que a partir de Samuel los profetas anunciaron aquellos días?

Referencias

Génesis 12:3,22:18 – Promesa que Dios le hizo a Abraham de que en él serían benditas todas las naciones.

Deuteronomio 18:15-19 – Profecía de Moisés citada por Pedro en su discurso, en los versículos 22 y 23.

Isaías 35:6 – Este pasaje es una profecía del tiempo en el que el reino de Cristo sea establecido, donde vemos que, entre otras cosas, los cojos saltan como ciervos.

Isaías 52:13 – Se le da a Jesús el título de siervo.

Juan 19:1-16 – Relato del momento en que Pilato quiere liberar a Jesús pero el pueblo pide su muerte.

Ver a Cristo

En este pasaje podemos ver a Cristo como el sanador. Es por medio del poder que hay en Jesús y en la obra del Espíritu Santo que este hombre fue sanado. Del mismo modo, el hecho de que nosotros podamos vivir cada día es un gran milagro de parte de nuestro Dios. Por ello, como el cojo, debemos vivir dando gloria y alabando a Dios por lo bueno que es con nosotros. Sabemos que él tiene poder para sanarnos de cualquier cosa y para ayudarnos a superar cualquier prueba. Si nosotros pedimos de todo corazón, con la única intención de que su Evangelio progrese y que nosotros podamos ser instrumentos para su gloria, podemos tener por seguro que él va a obrar. El problema es cuando pedimos sanidad por el simple hecho de tener sanidad. ¿Qué vamos a hacer luego? ¿Quedarnos mirando la novela de modo en la televisión? Dios va a proveernos todo lo que necesitamos para que podamos cumplir sus propósitos en nuestra vida. Si necesitamos salud, él nos va a dar salud; si necesitamos dinero, él nos va a dar dinero; y así con cada cosa que necesitamos para que su nombre sea extendido.

Enseñanza

El hecho de que el cojo se haya podido levantar conlleva una importante lección espiritual para nosotros: Todos estamos liciados a los ojos de Dios por nuestra maldad, y así somos desde que nacimos. En nosotros está el pecado y el hacer el mal. Sin embargo, un día vino Jesús a nuestra vida, y él nos permitió salir de esa penosa condición para que ahora, con total libertad, podamos entrar al templo para adorarle.

Luego, debemos entender que una vez que Jesús es el centro de nuestra vida, no hay nada más grande que podamos darle a una persona que la salvación. Si podemos ayudarlos materialmente es bueno hacerlo, hasta donde esté nuestro alcance, pero lo mejor que podemos darle es la vida eterna. Por ello, no tiene sentido salir a repartir comida, dar abrigo o hacer cualquier tipo de acción social si detrás no involucrá la predicación del Evangelio. A lo sumo lograremos que la gente se vaya abrigada o con el estómago llego al infierno. La prioridad para nosotros tiene que ser el dar de gracia aquello que de gracia recibimos, tal como Pedro y Juan lo hicieron. Si podemos dar “oro y plata”, mejor; pero lo principal es que podamos transmitir el mensaje que es capaz de transformar las vidas de las personas.

Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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Fede Sinopoli

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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