Rompiendo la Costumbre

Muchas veces, ante ciertas situaciones problemáticas o desagradables, nos alarmamos porque parece que no podemos encontrarle ninguna solución por nuestros propios medios. Pensamos, pensamos, pero no se nos ocurre cómo resolver el inconveniente. Esto nos termina entristeciendo, sobre todo cuando se trata de una situación que se repite una vez tras otra, y que parece que va a seguir reiterándose mientras vivamos. Nos agobiamos tanto metiéndonos dentro del problema, que nos terminamos olvidando de algo fundamental: entregarle nuestra carga al Señor. Él después obrará conforme a su voluntad, pero al hacer esto, nosotros nos vamos a despojar de ese peso de angustia que tanto nos afectaba. Esto pasa cuando tomamos la decisión de romper la costumbre.

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