Una Generación que Busca su Rostro

Me gusta mucho la música. Para ser honestos, me la paso escuchando música. Sea mientras trabajo, mientras estudio, mientras leo la Biblia, o haciendo cualquier otra cosa. Últimamente, tuve la posibilidad de descubrir muchas bandas cristianas, sobre todo en inglés, cuyas canciones fueron y son de mucha bendición para mi vida. Una de ellas es Kutless. En esta ocasión, quiero hablarles sobre una canción de ellos, que lleva el nombre “Give us clean hands”, la cual me permitió descubrir un hermoso pasaje del Salmo 24, que ahora voy a compartir con ustedes:

Salmos 24:3-6 – ¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en su lugar santo? Sólo el de manos limpias y corazón puro, el que no adora ídolos vanos ni jura por dioses falsos. Quien es así recibe bendiciones del Señor; Dios su Salvador le hará justicia. Tal es la generación de los que a ti acuden, de los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. (NVI)

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Tiempos de Conquista

Es interesante leer y reflexionar sobre el capítulo 11 de Deuteronomio, donde Dios continúa preparando al pueblo de Israel para entrar a la tierra prometida. El libro de Deuteronomio, cuyo significado es “segunda ley”, hace referencia al período en el que el pueblo de Israel se encontraba del lado oriental del río Jordán, próximo a cruzarlo e ingresar a la tierra de Canaán. Ya habían pasado 38 años desde que hubieran recibido la ley en el monte Sinaí, y durante ese tiempo la habían experimentado en el desierto. Tras esa experiencia, y con una nueva generación reemplazando a aquella que había fallado y no había creído a Dios, se hace un repaso de algunos aspectos importantes de la ley y se adaptan otras cuestiones, puesto que el pueblo ya no marcharía sino que se asentaría.

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Felices los Infelices

Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

Mateo 5:4 (RV60)

Para navidad, mi primo, Fede Sinopoli, me regaló el libro de John Stott llamado “El sermón del monte”, originalmente publicado como “Contracultura Cristiana”. Cómo lo indica su nuevo título, el libro es un comentario y estudio sobre quizas el sermón más comentado de la historia. Ha sido de gran bendición para mi vida y se los recomiendo. El sermón del monte nos muestra como debe ser un discípulo de Jesús. Pero quiero detenerme hoy en éste versículo en particular. Y lo quiero hacer porque a lo largo de esta semana, el Señor me fue hablando por distintos medios acerca él. Cómo la gran mayoría sabe, las bienaventuranzas son el comienzo del sermón del monte. Estas 8 promesas son la base sobre la cual se expone luego todo el sermón. Cada una de ellas debe estar presente en la vida del cristiano. Prestemos atención a lo que dice este pasaje. Básicamente podríamos decir que el pasaje nos dice “Sean felices los infelices”. La palabra bieanventuranza se refiere a la condición de una persona respecto de Dios, es decir, esa persona se encuentra bendita por Dios. La palabra original en griego también se refiere al estado de felicidad de la persona. Por lo que la bendición de parte de Dios produce la felicidad. Ahora, varias preguntas surgen de éste versículo ¿Por qué dice que los cristianos lloramos?¿Cómo podemos ser benditos por Dios mientras lloramos? (más…)

Bellas Oportunidades de Demostrar Amor a Dios

amor¡Qué bello es el amor! Nos hace hacer cosas que no imaginamos por otra persona. Es la única fuerza en este mundo que puede hacer que nos olvidemos un poco de nosotros mismos y preocuparnos por alguien más. Llegamos al punto de dar la misma vida por aquel ser amado. Mucho más bello es cuando ese amor es correspondido.  Así, Jesús nos amó a todos. Puso su vida por mi y por cada ser humano que hay en esta Tierra y lo hizo sólo por amor. No estimó su divinidad como algo a que aferrarse para no ayudarnos. Él vino al mundo y derramó su sangre en el monte calvario para que esa sangre inocente pague la deuda de nuestras rebeliones contra Dios.

Cuando pienso en esto, enseguida viene a mi un pensamiento ¿Correspondo yo con mi amor a Jesús? ¿Cómo puedo amar a alguien a quien no veo? ¿Cómo puedo demostrarle mi amor? (más…)

Buscar a Dios

La mayoría de los que nacimos en la iglesia estamos acostumbrados a escuchar esta frase, y hasta tenemos un concepto de lo que esto significa. Pero ¿Cómo podemos realmente buscar de Dios?

Dios nos pide que le busquemos

Dios nos dice que le busquemos para darnos de sus bendiciones. Dios no nos va obligar a aceptar sus bendiciones, nos dice que debemos buscarlo (Jeremías 29:11-14).

Buscar a Dios debe ser nuestro principal objetivo. El Señor conoce todas nuestras necesidades y deseos y que Él tiene planeado para nosotros muchas cosas inimaginables, pero nosotros tenemos que buscarlo a Él y dejar todo lo demás en sus manos (Mateo 6:32-34).

Cuando hay que buscar a Dios

Tenemos que buscarlo todo el tiempo (Salmos 105:3-4). Desde que nos despertamos hasta que nos vamos a dormir tenemos que buscar a Dios. Introducirlo en cada momento del día, considerarlo, tenerlo en cuenta. No hay que esperar para más tarde, a Dios le agradan las personas que lo buscan lo más antes posible (Proverbios 8:17). Si hacemos esto, Dios promete que lo vamos a encontrar. Bueno es Dios con aquellos que le buscan. Dios debe ser siempre la primera opción.

Como debemos buscarlo

Tenemos distintas formas de buscar a Dios en nuestro día. Podemos buscarlo:

  • A través de su Palabra y la obediencia (Salmos 119:2).
  • A través de la oración (Daniel 9:3).
  • Alabando y adorando todos juntos (Éxodo 25:8).

¿Qué pasa si buscamos a Dios?

Si lo buscamos Dios nos promete cuidarnos, protegernos, guiarnos, estar en todo momento con nosotros. Dios nos dará su Espíritu Santo, nuevas fuerzas, sabiduría. Nos dará todo lo que necesitamos para vivir, cumplirá todos los anhelos que Él mismo puso en nuestro corazón. Nuestra vida va a ser plena, llena de gozo y paz que sólo Dios nos puede dar. No es tarde, busquemos a Dios y vamos a recibir todas las bendiciones que Él tiene preparadas para nosotros.

¿Por qué a mí?

“Porque envidiaba a los orgullosos cuando los veía prosperar a pesar de su maldad” Salmos 73:3 (NTV)

Cuántas veces nos preguntamos durante nuestra vida: ¿Por qué me va mal si me esfuerzo en todo lo que hago y trato de vivir agradando a Dios y las personas que viven en contra de la voluntad de Dios prosperan?

Como humanos cometemos el error de creer que nuestra fe es una especie de contrato en el que si nosotros nos comportamos bien, en la vida todo nos va a ir bien y cuando comenzamos a tener pruebas creemos que Dios no está cumpliendo con su parte del contrato. Sin embargo la Biblia tiene muchos ejemplos que demuestran que no siempre esto es una regla; Basta con observar la historia de Job, un hombre tan recto y justo que Dios mismo lo ponía como ejemplo y le decía a Satanás que considerará su rectitud. Cuando él pasó por su tremenda prueba, tuvo la misma pregunta: ¿Qué hice yo para merecer esto?¿Por qué me pasa esto a mi?

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