6 consejos prácticos para perseguir la santidad

En mi anterior post estuvimos hablando acerca de quién es responsable por nuestra santificación, si aún no lo leíste, te invito a leerlo. Recordemos que no queremos predicar una religión en la que se obtiene la salvación por medio de las obras. Nosotros predicamos un evangelio en el cual estábamos muertos en pecado y Cristo nos rescató, nos dio nueva vida y ahora es Él quien vive en nosotros y por medio de su Espíritu produce la santificación en nosotros, a pesar de que éste es un acto consiente de nuestra mente. Es un acto de gracia en el que Dios nos va transformando, moldeándonos a la imagen de Cristo, nuestro hermoso y perfecto maestro y salvador. Antes de ponerte a hacer todas estas cosas, debes renunciar a intentarlas por tus propios medios, ya que lo más probable es que te frustres, creas que son una carga muy pesada, intentes negociar con Dios por medio de las obras y por último vas a abandonarlas, cuando te des cuenta que nadie está en la posición de negociar con el Señor. No cometas el error de intentar agradar a Dios, eso ya lo hizo Jesús con su vida y su sacrificio. La santificación no es la forma en que los cristianos agradamos a Dios, es la forma en la que encontramos nuestro propósito y satisfacción en Él, de forma que magnificamos la Gloria de Dios en nuestra vida. Si comprendiste que la santificación es la obra de Dios por medio de su gracia, entonces, vamos a ver algunos puntos prácticos que en su gracia, el Señor nos reveló por medio de su Palabra.

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