Un cristiano que no crece, ¿es cristiano?

Efesios 4 es por excelencia el capítulo de la unidad en la Biblia, y una de las grandes enseñanzas que podemos encontrar allí es que para que ésta exista en la iglesia, cada uno de sus integrantes debe estar comprometido tanto con su crecimiento personal como con ayudar a otros a crecer. Ahora bien, ¿qué pasa con la gente que está a nuestro alrededor y al pasar el tiempo no muestran ninguna señal de crecimiento? ¿Son verdaderamente creyentes o simplemente son inmaduros?

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Cuando no puedo orar: parte 3

En la primera parte vimos la relación entre el gozo y la oración, y como el gozo se manifiesta en oraciones para adorar a nuestro Padre, y como la oración nos ayuda a ser restaurados y gozarnos. En la segunda parte empezamos a analizar las “partes que componen a la oración”, en particular vimos la petición y el agradecimiento. Pero antes de seguir, hay algo muy importante que me llamo la atención sobre la oración de Jesús en el sermón del monte, vamos a analizar el contexto de la oración en detalle.  Leer más

Ni en los cielos ni en la tierra

Cuando perdemos de vista lo que más importa las cosas se vuelven muy difíciles, perdemos motivación, nuestros asuntos empiezan a perder relevancia, mientras que una sensación de vacío e indiferencia se vuelve cada vez mas grande. Esto es particularmente cierto para los cristianos, ¿pero qué es lo que mas le importa a un cristiano? ¿Por qué lo perdemos de vista? Leer más

Cuando no puedo orar: Parte 1

No hay forma de enfatizar cuán importante es la oración para la vida de los creyentes, para los matrimonios, para la Iglesia y para la expansión del Reino de los Cielos. Ahora, ¿qué pasa cuando no sentimos el deseo de orar? ¿Qué podemos hacer si nos cuesta concentrarnos cuando oramos? ¿Qué consecuencias puede traer la falta de oración? Es común que en nuestro ámbito nos encontremos con gente que nos dice que les cuesta leer la Biblia, pero jamas me encontré con alguien que me diga “me cuesta orar” o “no cambia nada cuando oro”; pareciera que todos lo hacemos perfectamente. Sin embargo, muchas veces esto sucede porque nos acostumbramos a una forma de oración repetitiva, que se adapta a la rutina diaria, y no a la experiencia sobrenatural de hablar con Dios, que es capaz de cambiar al mundo.  Leer más

¿En qué enfocamos nuestra vida?

Luego de pasar setenta años bajo el cautiverio babilónico, una vez que Ciro de Persia tomó el poder, los israelitas pudieron comenzar su regreso a la tierra que habían heredado de sus antepasados. Este regreso se dio en tres tantas, las cuales fueron lideradas por Zorobabel, Esdrás y Nehemías. Todas tuvieron sus particularidades, pero en este caso nos vamos a enfocar sólo en la primera. ¿Cómo fueron esos primeros años? ¿Cómo encontraron todo en Jerusalén? ¿Ellos se dedicaron por completo a los asuntos de Dios?

Hageo 1:2-6 – “Así dice el Señor de los ejércitos: ‘Este pueblo dice: “No ha llegado el tiempo, el tiempo de que la casa del Señor sea reedificada.”’” Entonces vino la palabra del Señor por medio del profeta Hageo: “¿Es acaso tiempo para que ustedes habiten en sus casas artesonadas mientras esta casa está desolada?” Ahora pues, así dice el Señor de los ejércitos: “¡Consideren bien sus caminos! Siembran mucho, pero recogen poco; comen, pero no hay suficiente para que se sacien; beben, pero no hay suficiente para que se embriaguen; se visten, pero nadie se calienta; y el que recibe salario, recibe salario en bolsa rota.” (NBLH)

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Yo Soy la Puerta de las Ovejas

Juan 10:7-10 – Por eso volvió a decirles: «Ciertamente les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que vinieron antes de mí eran unos ladrones y unos bandidos, pero las ovejas no les hicieron caso. Yo soy la puerta; el que entre por esta puerta, que soy yo, será salvo. Se moverá con entera libertad, y hallará pastos. El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.

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Una Cuestión de Supervivencia

¿Cuándo fue la última vez que comiste? ¿Hace un par de horas? ¿Hace 1 día? Apuesto que probablemente hayas estado muy ocupado. Quizás hayas trabajado 9 o 10 horas. Quizás fuiste al colegio y después fuiste a hacer alguna actividad extra curricular, como ingles, fútbol o natación. Nuestras vidas son muy vertiginosas en estos últimos días, y parecería que el tiempo no alcanza para nada. Pero hay algo que no podemos dejar de hacer: Comer. La comida es esencial para nuestra actividad diaria. Necesitamos comer entre 3 o 5 veces por día para tener las energías necesarias para llevar a cabo nuestra ocupada agenda ¿Alguna vez dejaste de comer por no tener tiempo? Es probable que alguna vez te hayas salteado una comida porque no podías llegar con una tarea o un estudio. Quizás hay días en los que no comes saludablemente, por el hecho de comer algo rápido para poder seguir trabajando. Pero en general, nos tomamos nuestro buen tiempo de comida durante todo el día, después de todo, el cuerpo lo necesita ¿Y qué hay de nuestra alma?¿Necesita ser alimentada? Miremos lo que dice la Biblia:

No sólo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca del SEÑOR

Deuteronomio 8:3b (NVI)

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Tiempos de Conquista

Es interesante leer y reflexionar sobre el capítulo 11 de Deuteronomio, donde Dios continúa preparando al pueblo de Israel para entrar a la tierra prometida. El libro de Deuteronomio, cuyo significado es “segunda ley”, hace referencia al período en el que el pueblo de Israel se encontraba del lado oriental del río Jordán, próximo a cruzarlo e ingresar a la tierra de Canaán. Ya habían pasado 38 años desde que hubieran recibido la ley en el monte Sinaí, y durante ese tiempo la habían experimentado en el desierto. Tras esa experiencia, y con una nueva generación reemplazando a aquella que había fallado y no había creído a Dios, se hace un repaso de algunos aspectos importantes de la ley y se adaptan otras cuestiones, puesto que el pueblo ya no marcharía sino que se asentaría.

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Conocedores de la Palabra

Oseas 4:6a – Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento. (LBLA)

La iglesia se pierde si no tiene conocimiento de la Biblia

En este último tiempo, estuve hablando con muchos hermanos respecto a la importancia de estudiar la Biblia. En muchos casos, me comentaban que apenas dedican tiempo para la lectura bíblica, y aunque saben que lo tienen que hacer, es algo que les cuesta. ¡Esto no es admisible en el pueblo santo de Dios! El no dedicar tiempo a leer la Biblia tiene muchas implicancias en nuestra vida, y a partir de este breve texto, me gustaría que pudiéramos analizar juntos algunas de ellas.
Como bien nos señala el versículo del libro de Oseas, la iglesia se pierde si no tiene conocimiento de la Biblia.

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El Poder de una Palabra a Tiempo

mariposaAsí es también la palabra que sale de mi boca: No volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo deseo y cumplirá con mis propósitos. Isaías 55:11

Palabras. Son ideas que utilizamos todos los días para comunicarnos. Identifican conceptos naturales y abstractos que nos sirven para poder relacionarnos con los demás, poder cooperar. Pueden alegrar, pueden lastimar. Pueden edificar o pueden destruir. Puedo cumplir con mi palabra o puedo fallar a mi palabra. Lo cierto es que un simple conjunto de palabras que no toman más de 30 segundos en ser dichas pueden desatar increíbles consecuencias. Por palabras dichas se han desatado guerras, destrucción, dolor. También han inspirado amor, solidaridad, perdón. Es difícil medir el impacto que mis palabras puedan tener en las personas. Así también, cuando hablo la Palabra de Dios a los demás, difícilmente voy a poder imaginarme como impactará en la vida de otro. Pero puedo estar seguro que “No volverá vacía”. La Palabra de Dios siempre tiene un propósito por la cual es dicha. Esto es designio de Dios y no puede ser entendido por nosotros a simple vista.

Mientras estaba de visita en la casa de mi abuela, me contó una historia acerca del impacto de la Palabra de Dios. Una vuelta, el hermano de mi abuela estaba volviendo a su casa tarde por la noche. En la esquina, un grupo de 13 0 14 muchachos, estaban hablando entre ellos. Poco amistosos, miraron a mi tío abuelo y éste se dio de lo que pasaría. Varios de estos jóvenes se acercaron, cada vez más rápido. Mi tío se alejó lo más que pudo y comenzó a orar a Dios. Tenía miedo de lo que pudieran hacerle. Sabiendo que no iba a poder escapar, le pidió a Dios que le de una palabra para estos chicos. Al ser alcanzado los saludo y comenzó a hablarles. Se sentó con 3 de ellos que lo habían alcanzado y les dijo: Leer más