Cuando no puedo orar: Parte 1

No hay forma de enfatizar cuán importante es la oración para la vida de los creyentes, para los matrimonios, para la Iglesia y para la expansión del Reino de los Cielos. Ahora, ¿qué pasa cuando no sentimos el deseo de orar? ¿Qué podemos hacer si nos cuesta concentrarnos cuando oramos? ¿Qué consecuencias puede traer la falta de oración? Es común que en nuestro ámbito nos encontremos con gente que nos dice que les cuesta leer la Biblia, pero jamas me encontré con alguien que me diga “me cuesta orar” o “no cambia nada cuando oro”; pareciera que todos lo hacemos perfectamente. Sin embargo, muchas veces esto sucede porque nos acostumbramos a una forma de oración repetitiva, que se adapta a la rutina diaria, y no a la experiencia sobrenatural de hablar con Dios, que es capaz de cambiar al mundo.  Leer más