La Decisión de Apolos

Apolos era un hombre profundamente instruido, que se caracterizaba por tener una gran facilidad para transmitir el Evangelio. Está claro que Dios le había concedido el don de la enseñanza, y él lo ponía a disposición de la iglesia, para su edificación. Sin dudas, aunque no sabemos tanto de él, fue uno de los grandes hombres que Dios usó en la historia de la iglesia, sobre todo en una etapa tan importante como lo fueron los tiempos fundacionales. No obstante, encontramos que él toma una decisión que, al menos a mí, me dejó sorprendido en un principio: Se negó a ir a Corinto aun cuando Pablo quería mandarlo a aquella ciudad a ayudar a la iglesia con sus problemas. ¿Por qué pasó esto? ¿Acaso Apolos no querían servir al Señor y ayudar a sus hermanos? Vamos a verlo…

1 Corintios 16:12 – En cuanto a nuestro hermano Apolos, mucho lo animé a que fuera a ustedes con los hermanos, pero de ninguna manera tuvo ahora el deseo de ir. Sin embargo, irá cuando tenga oportunidad. (NBLH)

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¿Destinados al Éxito?

Hoy en día, como cristianos, tenemos un poco distorsionado el concepto de éxito. Hay muchos autores de libros y predicadores que asocian el éxito en nuestra vida con el cumplir nuestros sueños o el tener ciertas posesiones. La realidad es que esto está totalmente alejado de lo que la Biblia enseña… tener éxito como hijos de Dios no es cumplir nuestros propios sueños, sino el propósito de nuestro Padre para nuestras vidas. Tenemos que tener en claro que, para nosotros, el concepto de éxito es diferente al que tiene la gente del mundo. No se trata de tener una buena posición social, un título universitario o un alto rango en un trabajo, sino de llevar una vida de obediencia a Dios.

En este artículo, quiero que analicemos juntos la historia de un hombre que podría considerarse exitoso a los ojos del mundo, y que alcanzó una posición de privilegio y poder. Sin embargo, su vida estaba fuera de la voluntad de Dios. Ese muchacho hizo grandes tesoros en la tierra, pero todo eso resultaba vano al momento de encontrarnos con el Señor.

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No vivamos de éxitos pasados

En las congregaciones, muchas veces vivimos recordando “los viejos buenos tiempos” que tuvimos como iglesia. Épocas pasadas, en donde Dios obraba maravillas entre nosotros y donde su obra se extendía hacia lugares a donde nunca había llegado. Miramos atrás y nos enorgullecemos por lo que hicimos de la mano del Señor. También recordamos a la iglesia primitiva, del libro de hechos, y la vemos como la utopía a la que nunca vamos a llegar en nuestras congregaciones. Casi que muchos dirían “cristianos eran los de antes”, lo cual es una locura. El problema es que admiramos tanto lo que Dios hizo en el pasado, que nos olvidamos de hacernos una pregunta importantísima: ¿y ahora qué?

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