Yo Soy la vid verdadera

Juan 15:1-8 – »Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto la poda para que dé más fruto todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que les he comunicado. Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí.

»Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada. El que no permanece en mí es desechado y se seca, como las ramas que se recogen, se arrojan al fuego y se queman. Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá. Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos. (NVI)

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Discípulos Verdaderos y Discípulos Falsos

Juan 15:5-6 –  »Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada. El que no permanece en mí es desechado y se seca, como las ramas que se recogen, se arrojan al fuego y se queman. (NVI)

En este pasaje del evangelio de Juan, nos encontramos a Jesús dando una enseñanza sobre la importancia de permanecer en él para ser verdaderamente discípulos suyos, y dar así mucho fruto. El Señor hace una importante declaración: no todos los que creen ser sus seguidores lo son verdaderamente. Hay quienes dicen estar aferrados a Jesús, que es la vid verdadera, pero en realidad no están unidos a él, por lo que no reciben los nutrientes necesarios para dar fruto, y terminan siendo ramas que se secan y se descartan.

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¿A qué se refiere la Biblia cuando nos dice que debemos permanecer en Jesús?

El que afirma que permanece en él, debe vivir como él vivió.

1 Juan 2:6 (NVI)

Cuando leemos la 1 carta de Juan, bien nos conviene leerla con un dedo marcando la hoja del evangelio escrito por el mismo apóstol. Esto se debe a que muchas frases y verdades se entienden mejor cuando se la compara con frases similares del evangelio del “discípulo amado”. Éste pasaje es un ejemplo claro de lo que acabo de decirte. Si leemos el reconto de Juan de la última cena del Señor con sus discípulos, vemos que el Señor les deja enseñanzas muy profundas acerca de todo lo que iba a venir y de como debían depender del poder de Dios para seguir adelante. Leer más

El Mandato del Amor

“No hay un amor más grande que el dar la vida por los amigos.”

Juan 15:13 (NTV)

El Señor nos dejó un mandato mientras estuvo acá en la Tierra y cuando ya estaba preparado para enfrentar el calvario, durante la última cena. Él dijo que debemos amarnos unos a otros como Él nos amó. ¿Qué clase de amor es este? Él mismo lo dice, es aquel amor de la persona que está dispuesta a dar su vida por sus amigos, refiriéndose a sí mismo, que estaba por entregar su propia vida para salvación nuestra.

Podemos destacar de este versículo también que el Señor nos vuelve a llamar amigos de Él, esto es porque nos comparte todo acerca de su obra acá en la tierra y lo que más se sobresale es que debemos amarnos unos a otros, de tal forma que debemos estar dispuestos a dar nuestra vida por los demás. A veces nos resulta tan difícil querer a ese hermano que el otro día no nos saludó, o a aquel que nos trato de mala manera, o incluso alguien que simplemente no comparte nuestra forma de ver las cosas. Este versículo debe invitarnos a reflexionar acerca de nuestras actitudes, de nuestro amor hacia los demás. Si seguimos leyendo el próximo versículo, tenemos la clave para poder ser amigos del Señor. Él dice: “Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando”, es decir amarnos de la misma forma que Él nos amó.

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