Sola Gratia: La salvación es un don de Dios

Yendo de la mano con el principio de “sola fide” (ver: Sola Fide), es decir, que la salvación es sólo por la fe, ahora debemos enfocarnos en el paso anterior al surgimiento de nuestra creencia: la gracia. Ésta nos permite entender que nosotros estábamos totalmente perdidos en nuestros pecados y que no teníamos ninguna posibilidad de reconciliarnos con el Señor (Efesios 2:1). Nuestra carne es débil y nos lleva a hacer cosas que están fuera de los deseos que Dios tiene para nosotros (Mateo 26:41); a eso se lo llama pecado. Cada vez que hacemos algo contrario a su voluntad, estamos pecando. Todos pecamos; creyentes y no creyentes; hombres y mujeres; judíos y no judíos. Y lo hacemos prácticamente todo el tiempo. Pensemos que el hecho de hacer algo por otro fin que no sea glorificar a Dios, ya es considerado pecado, incluso cuando sea algo bueno. La realidad es que con nuestra maldad a cuestas, y con lo egoístas que somos por naturaleza, nunca podríamos acercarnos al Señor; nunca podríamos desarrollar una fe salvadora; nunca podríamos creer. Es por es que encontramos en la gracia un pilar fundamental en el cristianismo.

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Sola Fide: Justificados por la fe

Uno de los grandes pilares que motivó la reforma fue justamente la fe. Esto resultó crucial para que Lutero abriera los ojos de su entendimiento para darse cuenta que el hombre no debe aportar obras para poder alcanzar la salvación, sino que somos justificados sólo por nuestra fe en Jesús. Si nos ponemos en el contexto de aquella época, es importante que entendamos que la iglesia era diferente a lo que vemos hoy en día. En aquel tiempo, las autoridades de la iglesia romana se constituían dispensadores de la salvación. Es decir, no bastaba sólo con creer; también era necesario obedecer lo que la iglesia ordenaba, y para mantener la salvación se requerían ciertos sacramentos, ritos y obras. De hecho, en muchos casos, las personas tenían que pagar para que le fuera concedido el perdón de sus pecados. De igual manera, los líderes de la iglesia romana decían que lo que se necesitaba para que un pariente fallecido pasara del purgatorio al cielo era simplemente el ruidito de unas monedas entregadas a la iglesia.

El tema de las indulgencias fue clave para que Lutero empezara a dudar del Papa y de las creencias romanas en general, lo que lo llevaría a iniciar la reforma prostestante. La salvación es únicamente por fe, y no es ninguna obra requerida para que seamos justificados.

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Soli Deo Gloria: Solo Dios es digno de recibir toda la gloria

El principio Soli Deo Gloria (Sólo a Dios sea la Gloria) es quizás el principio que engloba a todas las demás “solas” de la Reforma Protestante. Ya que Dios  revela sólo en las Escrituras, que la Él es el Creador del universo y que nosotros somos una raza de seres rebeldes que necesitan la salvación que es sólo por Graciasólo por medio de la Fe puesta sólo en Cristo y todo esto es sólo para la Gloria de Dios.

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Solus Christus: Cristo es el único intermediario entre Dios y los hombres

Solus Christus es uno de los cinco principios o solas de la Reforma Protestante. Significa Sólo a través de Cristo” y hace énfasis en el rol de Cristo como el único intermediario entre Dios y los hombres, el único medio por el cual los hombres acceden a la salvación y al favor de Dios. Este principio surgió contra la doctrina católica del sacerdocio exclusivo del clero y la doctrina de la veneración e intercesión de santos.

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Sola Scriptura: La Biblia es la máxima autoridad para el creyente

Sola Scriptura es uno de los cinco principios o cinco solas de la Reforma Protestante. Significa “Sólo la Escritura” y dice que sólo la Biblia es la autoridad máxima a la cual el creyente puede apelar. Ella es la única regla de fe y conducta para el cristiano, ya que sólo ella es la Palabra de Dios. Este principio surgió como respuesta a la doctrina Católica Romana de que la autoridad máxima para el creyente es la Iglesia, que se reserva el derecho de interpretar las escrituras de acuerdo a la tradición y a la autoridad del Papa. Esta doctrina establece a la Tradición de la Iglesia Romana y a su gobernante, el Papa, al mismo nivel de autoridad que tiene la Palabra inspirada por Dios. (más…)

Los Principios de la Reforma

Este 31 de Octubre se cumplen 499 años de que un monje de la orden de San Agustín tomara al Palabra de Dios en serio y comenzara a hablar acerca de lo mal que se estaban haciendo las cosas la iglesia. Ese monje fue Martín Lutero, y este evento sería el disparador para lo que hoy conocemos como “La Reforma Protestante”. Esta reforma tenía el objetivo de denunciar las doctrinas y prácticas anti-bíblicas de la Iglesia Católica Apostólica Romana. Los reformadores fueron personas que, por la gracia de Dios, tomaron las Escrituras seriamente y se dieron cuenta que muchas de las tradiciones de la Iglesia Católica no estaban basadas en la enseñanza de los apóstoles, sino que se habían desviado grandemente de ellas. La reforma tuvo un impacto tremendo en el mundo y, sobre todo, en la Iglesia. Muchas personas comenzaron a sumarse a la reforma y a partir de ella, nuevas tradiciones se fueron creando. Creemos que Dios utilizó a los reformadores para restaurar las enseñanzas de los apóstoles y por sobre todas las cosas, recuperar el Evangelio, que había sido totalmente cambiado por las tradiciones, el sistema sacramental y las supersticiones de las reliquias.

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