Legalistas contra Liberales

Hoy en día, gran parte de la iglesia (sobre todos las nuevas generaciones) entendió que el legalismo, que durante tantos años acompañó el caminar del pueblo de Dios, es un gran pecado. Si bien todavía sigue habiendo hermanos que caen en esto, la realidad es que en proporción, es mucho menor la cantidad de gente que comete esta falta. El legalismo tiene mucho que ver con lo que hacían los fariseos, de poner a la gente cargas que les resultaban difíciles e incluso imposibles de llevar. Ellos tomaban cada aspecto de la ley, y lo exageraban, haciendo que las personas tuvieran que cumplir con un montón de exigencias religiosas que poco tenían que ver con el tener comunión con Dios. En definitiva, este mismo legalismo es el que llevó a los fariseos a rechazar al Cristo cuando se presentó delante de sus propios ojos.

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