Fuertes por Amor

A lo largo de toda la escritura, vemos como Dios nos manda a negarnos a nosotros mismos en pos de amar a los demás, y nos da múltiples ejemplos de personas que dedicaron su vida a hacer esto (así como también de muchas que hicieron precisamente lo contrario). Una de las grandes características que tenemos que tener como cristianos es el poder estar atento a las necesidades que tienen los que nos rodean. Al momento de la regeneración, Dios nos da un nuevo corazón sensible y que se conmueve frente al sufrimiento de las personas, y que tiene el deseo de que todos puedan adorar al Señor.

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Discípulos Verdaderos y Discípulos Falsos

Juan 15:5-6 –  »Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada. El que no permanece en mí es desechado y se seca, como las ramas que se recogen, se arrojan al fuego y se queman. (NVI)

En este pasaje del evangelio de Juan, nos encontramos a Jesús dando una enseñanza sobre la importancia de permanecer en él para ser verdaderamente discípulos suyos, y dar así mucho fruto. El Señor hace una importante declaración: no todos los que creen ser sus seguidores lo son verdaderamente. Hay quienes dicen estar aferrados a Jesús, que es la vid verdadera, pero en realidad no están unidos a él, por lo que no reciben los nutrientes necesarios para dar fruto, y terminan siendo ramas que se secan y se descartan.

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La Puerta Estrecha

El pasaje que vamos a leer comienza a formar el cierre del Sermón del Monte. Tras las enseñanzas, ahora Jesús empieza a darle forma y dar entender que esto también se trata de acción, de llevar a la práctica todo lo aprendido. (más…)

Basta de Engaños

No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros?” Entonces les diré claramente: “Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!” Mateo 7:21-23 (NVI)

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