El poder de Cristo sobre la muerte

18 Mientras él les decía esto, un dirigente judío llegó, se arrodilló delante de él y le dijo:

—Mi hija acaba de morir. Pero ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá.

19 Jesús se levantó y fue con él, acompañado de sus discípulos. 20 En esto, una mujer que hacía doce años padecía de hemorragias se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto. 21 Pensaba: «Si al menos logro tocar su manto, quedaré sana.» 22 Jesús se dio vuelta, la vio y le dijo:

—¡Ánimo, hija! Tu fe te ha sanado.

Y la mujer quedó sana en aquel momento.

23 Cuando Jesús entró en la casa del dirigente y vio a los flautistas y el alboroto de la gente, 24 les dijo:

—Váyanse. La niña no está muerta sino dormida.

Entonces empezaron a burlarse de él. 25 Pero cuando se les hizo salir, entró él, tomó de la mano a la niña, y ésta se levantó. 26 La noticia se divulgó por toda aquella región.

Mateo 9:18-26 (NVI)

Vivimos en un mundo dominado por la tragedia y la muerte. Todos nosotros inevitablemente vamos a morir algún día. Nuestras vidas son marcadas por estos trágicos hechos ¿Por qué es que la muerte nos parece tan mala y triste?¿No es parte del ciclo natural de la vida? ¿Por qué nos resulta tan trágica y hasta innatural? Cada vez que vemos u oímos acerca de una muerte, recordamos poder del pecado y el juicio de Dios sobre nuestras vidas. El Antiguo Testamento nos enseña que Dios, quien es Todopoderoso, Santo, Justo, bondadoso y amoroso creó el universo y todo lo que hay en él. Y todo lo que creó era bueno (Génesis 1:31). No había muerte en el mundo. Creó al hombre para que gobierne la creación y lo represente. Pero el hombre pecó y a partir de ese momento la Tierra cayó bajo maldición. Un Dios Santo no puede convivir con el pecado. Hemos tenido la audacia de desafiar su autoridad y hemos rechazado su amor y su bendición al decirle que nuestros caminos son mejores que los de Él. Al hacerlo, hemos declarado nuestra propia sentencia de muerte. La paga del pecado es muerte(Romanos 6:23). Pero Dios, en su infinito amor, también planificó un medio por el cual su creación iba a ser redimida. Escogió al pueblo de Israel y por medio de los profetas anunció a Aquel que un día revertiría la maldición.

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