San Valentín: El amor en una cultura de romance

Carteles de corazones, parejas regalándose bombones, vendedores de flores en las esquinas de las plazas, restaurantes totalmente reservados.

Hoy es 14 de Febrero. Hace ya unos cuantos años, en latinoamérica hemos adoptado, gracias a la globalización, la celebración del día de San Valentín, también llamado “día de los enamorados”.

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El Matrimonio que Dios Quiere: Los Deberes Matrimoniales

Efesios 5:22-30 – Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor. Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo. Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra, para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable. Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. (NVI)

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El Matrimonio que Dios Quiere: La Santificación Mutua

Hace casi dos años, en la medida que crecía en el Señor, me empecé a dar cuenta de que quería dedicarle tanto tiempo como me fuera posible. Eso me llevó a hacerme una pregunta: ¿El matrimonio no sería una pérdida de tiempo? ¿No terminaría haciendo que yo pudiera dedicarle menos tiempo a las cosas de Dios? A partir de ese momento, empecé a pedirle al Señor que me muestre si el celibato era para mí, y si de esa manera iba a poder cumplir con mi deseo de entregarme al máximo a hacer su voluntad. La realidad es que la respuesta de Dios me sorprendió y me hizo aprender muchas cosas respecto al matrimonio. Papá me dijo: “Yo voy a poner en tu vida a una persona que te va a acercar a mí mucho más de lo que vos podrías acercarte individualmente”. Es decir, Dios me estaba prometiendo presentarme a una persona al lado de quien yo podría crecer y conocer mucho más de Dios, que permaneciendo soltero.

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