El valor de la vida en una cultura de muerte

La cultura de la muerte es un termino que fue acuñado por el Papa Juan Pablo II al referirse a la cultura en la que graves crímenes como la eutanasia y el aborto o el infanticidio son vistos como derechos individuales.

¿Cómo es que una sociedad cambia tan repentinamente acerca de las ideas que tiene sobre estos asuntos fundamentales? ¿Cómo puede ser que vivamos en medio de una cultura de muerte?

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¿A dónde vamos al morir?

Una pregunta que nos surge habitualmente tiene que ver con el lugar a donde vamos a estar una vez que muramos. Solemos decir: Los que creyeron van al cielo y los que no al infierno. ¿Es esto así? ¿Fue siempre así o los destinos de los que fallecen fueron cambiando a lo largo de la historia? Veámoslo…

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Cuando Dios te saca algo que amás

¿Sufriste una pérdida importante en este último tiempo? Sea que tuviste que separarte de una persona que querías, o que perdiste cierto trabajo, ciertos bienes materiales o cualquier otra cosa que te venga a la mente, entonces Dios tiene un mensaje para vos por medio del profeta Ezequiel.

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Un asesinato llamado aborto

Como hijos de Dios, tenemos que estar dispuestos a defender nuestras creencias y los mandatos bíblicos en todo momento, aun cuando eso conlleve una gran oposición de parte de buena parte de la sociedad. Uno de los principales temas sobre los cuales no tenemos que ceder como cristianos es el aborto. Antes de empezar a desarrollar el tema quiero hacer una aclaración importante, para que no se malinterprete este texto: con esto no estoy diciendo que como cristianos tenemos que buscar imponer nuestras creencias por la fuerza. No podemos pretender que una sociedad caída y completamente apartada de los valores de Dios entre en razón sobre estos temas. A lo que voy al decir que no tenemos que ceder es al hecho de que tenemos que tener nuestra postura bien firme y clara, como iglesia, sin importar que por ello nos lluevan críticas y muchas personas se vuelvan más reticentes a acercarse a nuestras congregaciones. Desde el punto de vista bíblico, el aborto es un asesinato y punto final.

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El poder de Cristo sobre la muerte

18 Mientras él les decía esto, un dirigente judío llegó, se arrodilló delante de él y le dijo:

—Mi hija acaba de morir. Pero ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá.

19 Jesús se levantó y fue con él, acompañado de sus discípulos. 20 En esto, una mujer que hacía doce años padecía de hemorragias se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto. 21 Pensaba: «Si al menos logro tocar su manto, quedaré sana.» 22 Jesús se dio vuelta, la vio y le dijo:

—¡Ánimo, hija! Tu fe te ha sanado.

Y la mujer quedó sana en aquel momento.

23 Cuando Jesús entró en la casa del dirigente y vio a los flautistas y el alboroto de la gente, 24 les dijo:

—Váyanse. La niña no está muerta sino dormida.

Entonces empezaron a burlarse de él. 25 Pero cuando se les hizo salir, entró él, tomó de la mano a la niña, y ésta se levantó. 26 La noticia se divulgó por toda aquella región.

Mateo 9:18-26 (NVI)

Vivimos en un mundo dominado por la tragedia y la muerte. Todos nosotros inevitablemente vamos a morir algún día. Nuestras vidas son marcadas por estos trágicos hechos ¿Por qué es que la muerte nos parece tan mala y triste?¿No es parte del ciclo natural de la vida? ¿Por qué nos resulta tan trágica y hasta innatural? Cada vez que vemos u oímos acerca de una muerte, recordamos poder del pecado y el juicio de Dios sobre nuestras vidas. El Antiguo Testamento nos enseña que Dios, quien es Todopoderoso, Santo, Justo, bondadoso y amoroso creó el universo y todo lo que hay en él. Y todo lo que creó era bueno (Génesis 1:31). No había muerte en el mundo. Creó al hombre para que gobierne la creación y lo represente. Pero el hombre pecó y a partir de ese momento la Tierra cayó bajo maldición. Un Dios Santo no puede convivir con el pecado. Hemos tenido la audacia de desafiar su autoridad y hemos rechazado su amor y su bendición al decirle que nuestros caminos son mejores que los de Él. Al hacerlo, hemos declarado nuestra propia sentencia de muerte. La paga del pecado es muerte(Romanos 6:23). Pero Dios, en su infinito amor, también planificó un medio por el cual su creación iba a ser redimida. Escogió al pueblo de Israel y por medio de los profetas anunció a Aquel que un día revertiría la maldición.

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