Dios salva con Uno

Cuando los filisteos estaban con su ejército listo para atacar a Israel, Jonatán le pide a su paje de armas que lo acompañe a campamento enemigo con el fin de lograr la victoria. Lo que parecía una completa locura en un principio, terminó siendo una de las victorias más maravillosas de los combates relatados en la Biblia. ¿Cómo sabía Jonatán que resultaría su plan? ¿No fue demasiado arriesgado? ¿Por qué se arriesgó de tal manera? Veámoslo…

1 Samuel 14:6 – Jonatán dijo al joven que llevaba su armadura: “Ven y pasemos a la guarnición de estos incircuncisos; quizá el Señor obrará por nosotros, pues el Señor no está limitado a salvar con muchos o con pocos.” (NBLH)

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¿Avergonzados del Evangelio?

A la verdad, no me avergüenzo del evangelio, pues es poder de Dios para la salvación de todos los que creen: de los judíos primeramente, pero también de los gentiles.

Romanos 1:16(NVI)

La vergüenza del evangelio

Retomando nuestro estudio de Romanos, en el versículo 16, Pablo dice que no se avergüenza del evangelio ¿Por qué debería? Si una persona dice que no se averguenza de algo, es porque al menos fue tentado a ser avergonzado por ello. Lo cierto es que hay razones por las cuales podemos ser avergonzados por el evangelio que predicamos.

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El Poder de una Palabra a Tiempo

mariposaAsí es también la palabra que sale de mi boca: No volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo deseo y cumplirá con mis propósitos. Isaías 55:11

Palabras. Son ideas que utilizamos todos los días para comunicarnos. Identifican conceptos naturales y abstractos que nos sirven para poder relacionarnos con los demás, poder cooperar. Pueden alegrar, pueden lastimar. Pueden edificar o pueden destruir. Puedo cumplir con mi palabra o puedo fallar a mi palabra. Lo cierto es que un simple conjunto de palabras que no toman más de 30 segundos en ser dichas pueden desatar increíbles consecuencias. Por palabras dichas se han desatado guerras, destrucción, dolor. También han inspirado amor, solidaridad, perdón. Es difícil medir el impacto que mis palabras puedan tener en las personas. Así también, cuando hablo la Palabra de Dios a los demás, difícilmente voy a poder imaginarme como impactará en la vida de otro. Pero puedo estar seguro que “No volverá vacía”. La Palabra de Dios siempre tiene un propósito por la cual es dicha. Esto es designio de Dios y no puede ser entendido por nosotros a simple vista.

Mientras estaba de visita en la casa de mi abuela, me contó una historia acerca del impacto de la Palabra de Dios. Una vuelta, el hermano de mi abuela estaba volviendo a su casa tarde por la noche. En la esquina, un grupo de 13 0 14 muchachos, estaban hablando entre ellos. Poco amistosos, miraron a mi tío abuelo y éste se dio de lo que pasaría. Varios de estos jóvenes se acercaron, cada vez más rápido. Mi tío se alejó lo más que pudo y comenzó a orar a Dios. Tenía miedo de lo que pudieran hacerle. Sabiendo que no iba a poder escapar, le pidió a Dios que le de una palabra para estos chicos. Al ser alcanzado los saludo y comenzó a hablarles. Se sentó con 3 de ellos que lo habían alcanzado y les dijo: Leer más