Yo Soy la resurrección y la vida

Lectura: Juan 11:17-44

Contexto

Lázaro de Betania, quien era conocido por ser amigo de Jesús, había estado enfermo por unos días y luego murió. Jesús, cuando se enteró que Lázaro estaba enfermo, intencionalmente retrasó su viaje hacia él. Esto lo hizo para que los discípulos crean. Él pretendía realizar un milagro asombroso, la resurrección de una persona que llevaba muerta varios días. Su principal motivación era demostrar que Él podía levantar a los muertos, sin importar la cantidad de días que hayan pasado de la muerte.

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¡Ha Resucitado!

Jesús dijo: “—El Hijo del Hombre (Jesús) tendrá que sufrir muchas cosas terribles —les dijo—. Será rechazado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los maestros de la ley religiosa. Lo matarán, pero al tercer día resucitará.” (Lucas 9:22)

Creemos que hay un Dios, el único Dios, creador de todas las cosas. Somos su creación, pero nosotros decidimos hacer lo malo antes sus ojos, lo que se llama “pecado”. La Biblia enseña que la humanidad entera se apartó de Dios a partir del pecado. “El pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12). En la antigüedad, cada vez que uno pecaba honraba sacrificio a Dios. La sangre de un cordero al morir era el símbolo de la poción que limpiaba el pecado, la cual cubría esa mancha. Sin embargo, la maldad fue cada vez peor y Dios consideró necesario dar una vuelta de timón, y decidió traer a Jesús, Su Hijo, al mundo en forma de hombre, en reemplazo del cordero que se sacrificaba y enseñarnos a vivir.

Jesús es la “buena noticia”, y la buena noticia que damos es que Jesús llegó al mundo para dar Vida. Para morir por nuestros pecados, para dar luz en medio de la oscuridad. Para que nosotros, que estábamos muertos, podamos hallar vida a través de él. Por su Gracia, Dios,  a través de Jesús, nos ha librado del castigo que merecían nuestros pecados. Este fue el gran regalo que Dios nos ha dado. La Salvación.

Aquel domingo, hace casi dos mil años, muy temprano algunas mujeres fueron a la tumba de Jesús. Y algo increíble había pasado. La piedra de la entrada estaba corrida y dos ángeles les dijeron:

“—¿Por qué buscan ustedes entre los muertos al que vive? No está aquí; ¡ha resucitado! Recuerden lo que les dijo cuando todavía estaba con ustedes en Galilea: “El Hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de hombres pecadores, y ser crucificado, pero al tercer día resucitará.” (Lucas 24:5-6) ¡Jesús ha resucitado!

Jesús se aparece

Las mujeres iban a ver un muerto, pero se encontraron con una tumba vacía. ¡Wow!

Y aunque Jesús ya lo había predicho, las mujeres recordaron aquellas palabras luego de que los ángeles se las dijeran. Luego las mujeres fueron corriendo a anunciarles a los discípulos, mas ellos no les creyeron (Lucas 24:10-11)

Dos seguidores de Jesús iban camino a Emaús. Jesús se les apareció y caminó con ellos, aunque Dios no permitió que le reconocieran. Ellos debatían sobre todo lo que había pasado. Con pesar y en lamento, decían que tenían la esperanza y pensaban que ese que murió era el Mesías que había de venir. (Lucas 24:21)

“Entonces Jesús les dijo: —¡Qué necios son! Les cuesta tanto creer todo lo que los profetas escribieron en las Escrituras.  ¿Acaso no profetizaron claramente que el Mesías tendría que sufrir todas esas cosas antes de entrar en su gloria?” (Lucas 24:25-26)

Jesús se aparece a sus discípulos. Tomás no estaba con ellos y descree que Jesús haya estado. Jesús lo supo y días después volvió a aparecer y le hizo tocar sus heridas, tal como lo había pedido Tomás para creer. (Juan 20:24-28)

A muchos les costó creer las palabras que Jesús mismo decía. ¿Por qué somos tan incrédulos a la verdad de Jesús?

Palabras de verdad y la esperanza venidera.

¡La palabra se cumplió, y es verdadera y fiel! Jesús fue, es y será el Hijo de Dios. Él ahora está sentado en el lugar de honor, a la derecha de Dios. Sus últimas palabras a sus discípulos son fascinantes. Jesús les vuelve a decir que esto tenía que cumplirse y deja una promesa:

«Cuando estaba con ustedes antes, les dije que tenía que cumplirse todo lo escrito acerca de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los Salmos». Entonces les abrió la mente para que entendieran las Escrituras, y dijo: «Efectivamente, se escribió hace mucho tiempo que el Mesías debería sufrir, morir y resucitar al tercer día. También se escribió que este mensaje se proclamaría con la autoridad de su nombre a todas las naciones, comenzando con Jerusalén: “Hay perdón de pecados para todos los que se arrepientan”. Ustedes son testigos de todas estas cosas.” (Lucas 24:44-48)

Los discípulos fueron los testigos, ellos creyeron y lo vieron, mas ¡benditos somos los que no vimos pero creímos igual! (Juan 20:29)

El mensaje de la gran comisión

“Jesús se acercó y dijo a sus discípulos: «Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Enseñen a los nuevos discípulos a obedecer todos los mandatos que les he dado. Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos».” (Mateo 28:18-20)

El mensaje de la Cruz y lo sucedido aquella pascua es el mensaje central del cristianismo. Es nuestro deber anunciar el evangelio a todos. Predicar al Jesús de la Cruz, pero también a Jesús resucitado. La resurrección es el inicio de la exaltación de Jesús y es la demostración de la deidad, poder y gloria de Dios, siendo la victoria sobre la muerte. La resurrección nos muestra como Dios aceptó el sacrificio de su Hijo para nuestra salvación. Y a partir de este acto sabemos que:

“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.” (Filipense 2:9-11) “Todos los que pertenecen a Cristo recibirán vida nueva; pero esta resurrección tiene un orden: Cristo fue resucitado como el primero de la cosecha, luego todos los que pertenecen a Cristo serán resucitados cuando él regrese.” (1 Corintios 15:21-23)

¡Esa es nuestra esperanza! Un día nuestros cuerpos serán levantados, los muertos resucitados, aquel día que Jesús venga a buscar a todos los que le creímos y le seguimos como discípulos, y así compartir su gloria.  ¡Amén!

Cierro con el versículo que continúa al de inicio:

“Entonces Jesús dijo a la multitud: «Si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, tiene que abandonar su manera egoísta de vivir, tomar su cruz cada día y seguirme. “ (Lucas 9:23)

¡Felices Pascuas! ¡Qué el mensaje de Jesús siga siendo anunciado!

El poder de Cristo sobre la muerte

18 Mientras él les decía esto, un dirigente judío llegó, se arrodilló delante de él y le dijo:

—Mi hija acaba de morir. Pero ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá.

19 Jesús se levantó y fue con él, acompañado de sus discípulos. 20 En esto, una mujer que hacía doce años padecía de hemorragias se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto. 21 Pensaba: «Si al menos logro tocar su manto, quedaré sana.» 22 Jesús se dio vuelta, la vio y le dijo:

—¡Ánimo, hija! Tu fe te ha sanado.

Y la mujer quedó sana en aquel momento.

23 Cuando Jesús entró en la casa del dirigente y vio a los flautistas y el alboroto de la gente, 24 les dijo:

—Váyanse. La niña no está muerta sino dormida.

Entonces empezaron a burlarse de él. 25 Pero cuando se les hizo salir, entró él, tomó de la mano a la niña, y ésta se levantó. 26 La noticia se divulgó por toda aquella región.

Mateo 9:18-26 (NVI)

Vivimos en un mundo dominado por la tragedia y la muerte. Todos nosotros inevitablemente vamos a morir algún día. Nuestras vidas son marcadas por estos trágicos hechos ¿Por qué es que la muerte nos parece tan mala y triste?¿No es parte del ciclo natural de la vida? ¿Por qué nos resulta tan trágica y hasta innatural? Cada vez que vemos u oímos acerca de una muerte, recordamos poder del pecado y el juicio de Dios sobre nuestras vidas. El Antiguo Testamento nos enseña que Dios, quien es Todopoderoso, Santo, Justo, bondadoso y amoroso creó el universo y todo lo que hay en él. Y todo lo que creó era bueno (Génesis 1:31). No había muerte en el mundo. Creó al hombre para que gobierne la creación y lo represente. Pero el hombre pecó y a partir de ese momento la Tierra cayó bajo maldición. Un Dios Santo no puede convivir con el pecado. Hemos tenido la audacia de desafiar su autoridad y hemos rechazado su amor y su bendición al decirle que nuestros caminos son mejores que los de Él. Al hacerlo, hemos declarado nuestra propia sentencia de muerte. La paga del pecado es muerte(Romanos 6:23). Pero Dios, en su infinito amor, también planificó un medio por el cual su creación iba a ser redimida. Escogió al pueblo de Israel y por medio de los profetas anunció a Aquel que un día revertiría la maldición.

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