Cuando Dios te saca algo que amás

¿Sufriste una pérdida importante en este último tiempo? Sea que tuviste que separarte de una persona que querías, o que perdiste cierto trabajo, ciertos bienes materiales o cualquier otra cosa que te venga a la mente, entonces Dios tiene un mensaje para vos por medio del profeta Ezequiel.

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La oración de un alma que sufre

Los salmos tienen mucho para enseñarnos. En primer lugar, nos sirven como guías y enseñanzas de cómo debemos vivir como cristianos. En segundo lugar, nos enseñan cómo debemos orar y alabar a Dios en privado y en la congregación. En tercer lugar muchos salmos hablan acerca de Jesús, quien ocuparía el trono de David para siempre.

En esta ocación vamos a leer el Salmo 6. David nos descubre su corazón en este salmo. Recordemos, los salmos nos deben ayudar en nuestra adoración a Dios y en nuestras oraciones. Vamos a ver que David es muy sincero a la hora de hablar con Dios, incluso presentando sus quejas. No tiene sentido que le ocultemos algún pensamiento a nuestro Dios, ya que el todo lo sabe. Por eso David no se dejaba nada dentro. Pero a pesar de eso, él tenía una gran confianza en Dios. Lo sabemos por la forma en que termina este salmo. Él estaba seguro que Dios oía sus oraciones y que las tomaba en cuenta.

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Rompiendo la Costumbre

Muchas veces, ante ciertas situaciones problemáticas o desagradables, nos alarmamos porque parece que no podemos encontrarle ninguna solución por nuestros propios medios. Pensamos, pensamos, pero no se nos ocurre cómo resolver el inconveniente. Esto nos termina entristeciendo, sobre todo cuando se trata de una situación que se repite una vez tras otra, y que parece que va a seguir reiterándose mientras vivamos. Nos agobiamos tanto metiéndonos dentro del problema, que nos terminamos olvidando de algo fundamental: entregarle nuestra carga al Señor. Él después obrará conforme a su voluntad, pero al hacer esto, nosotros nos vamos a despojar de ese peso de angustia que tanto nos afectaba. Esto pasa cuando tomamos la decisión de romper la costumbre.

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Felices los Infelices

Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

Mateo 5:4 (RV60)

Para navidad, mi primo, Fede Sinopoli, me regaló el libro de John Stott llamado “El sermón del monte”, originalmente publicado como “Contracultura Cristiana”. Cómo lo indica su nuevo título, el libro es un comentario y estudio sobre quizas el sermón más comentado de la historia. Ha sido de gran bendición para mi vida y se los recomiendo. El sermón del monte nos muestra como debe ser un discípulo de Jesús. Pero quiero detenerme hoy en éste versículo en particular. Y lo quiero hacer porque a lo largo de esta semana, el Señor me fue hablando por distintos medios acerca él. Cómo la gran mayoría sabe, las bienaventuranzas son el comienzo del sermón del monte. Estas 8 promesas son la base sobre la cual se expone luego todo el sermón. Cada una de ellas debe estar presente en la vida del cristiano. Prestemos atención a lo que dice este pasaje. Básicamente podríamos decir que el pasaje nos dice “Sean felices los infelices”. La palabra bieanventuranza se refiere a la condición de una persona respecto de Dios, es decir, esa persona se encuentra bendita por Dios. La palabra original en griego también se refiere al estado de felicidad de la persona. Por lo que la bendición de parte de Dios produce la felicidad. Ahora, varias preguntas surgen de éste versículo ¿Por qué dice que los cristianos lloramos?¿Cómo podemos ser benditos por Dios mientras lloramos? Leer más